Bajar de peso, comer sano y ejercitarse, principales deseos de las y los mexicanos
Bajar de peso y hacer dietas estrictas para depurar los excesos de comida, después de las fiestas decembrinas, genera ansiedad en 4 de cada 10 personas y llega a ser una etapa de inestabilidad emocional, tanto por el clima invernal, como por las transiciones psicosociales. (1)
De acuerdo a un reporte de la macroencuesta de Statista Consumer Insights, algunos de los principales propósitos de las y los mexicanos para el nuevo año son hacer ejercicio, comer sano y perder peso. (2)
Sin embargo, diversas investigaciones, consultadas por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), han demostrado que la reducción de luz natural durante el invierno (con días más cortos y menor exposición solar) puede alterar el reloj biológico, así como los niveles de serotonina y melatonina, lo que contribuye a los síntomas de depresión. (3)
Asimismo, estos patrones pueden intensificarse, entre otras cosas, por el retorno a la rutina tras las vacaciones y el estrés económico, derivado de los gastos de fin de año.
Pero cuidar la alimentación no es solo cuestión de números en la báscula, ni de restringir comidas o seguir dietas extremas, toda vez que debe ir de la mano de la salud mental, porque si el enfoque no es sostenible ni equilibrado, tarde o temprano se volverá a caer en los mismos hábitos que se intentaban cambiar, coinciden diversos especialistas. (4)
También, como señala un artículo publicado por el Instituto Raimon Gaja, de España, seguir dietas restrictivas puede ser muy peligroso, tanto a nivel físico, como a nivel psicológico, pues mantener un régimen extremo, saltarse comidas y caer en ciclos de culpa y compensación puede llevar a trastornos de la conducta alimentaria.
Por lo que médicos y nutriólogos recomiendan tener una alimentación equilibrada (incluyendo más fibra y disfrutando la comida, sin sufrimiento); controlar las porciones; disminuir el consumo de productos ultraprocesados; beber más agua simple; dormir lo suficiente y realizar actividad física de manera regular.
La población mundial está envejeciendo a diferentes velocidades
Buenos hábitos, para envejecer mejor
Datos recientes indican que en nuestro país, el 16.1 % de las personas adultas mayores están desnutridas y el 43.6 % tienen sobrepeso. Estas enfermedades están asociadas, además, a factores como el sedentarismo, la depresión, eventos estresantes, accidentes y dificultades motrices. (1)
Cabe señalar que, aunque a diferentes velocidades, la población mundial está envejeciendo y en muchos casos la calidad de vida de las personas mayores tiende a deteriorarse por el tipo de alimentación y los malos hábitos, lo que se refleja en exceso de peso corporal o desnutrición.
Asimismo, diversas investigaciones consultadas por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), coinciden en que consumir mucha carne roja y productos altos en grasas; azúcar en exceso; agregar demasiada sal a los alimentos, así como fumar y beber más de la cuenta, contribuyen a un envejecimiento prematuro y poco saludable.
En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más y este grupo poblacional habrá aumentado de mil millones en 2020, a mil cuatrocientos millones en 10 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se considera que envejecer de una mejor manera tiene que ver con el mantenimiento, a edades avanzadas, de las capacidades funcionales que hacen posible el bienestar de las personas y su interacción con el entorno.
Y como menciona el Doctor Julio Maset en un artículo publicado en el sitio especializado Cinfa: “No se trata solo de vivir más años, sino también de disfrutar de una calidad de vida adecuada y de continuar participando de manera activa en la vida social y familiar”. (2)
El National Institute on Aging, de Estados Unidos, afirma que elegir alimentos nutritivos puede proteger a las personas de ciertos problemas de salud a medida que envejecen, e incluso mejorar la función cerebral.
Se ha comprobado que la dieta mediterránea (que incluye vegetales, frutas frescas, cereales integrales y grasas saludables, menos productos lácteos y más pescado que una dieta americana tradicional) tiene un impacto positivo para la salud, ya que las personas que siguen de cerca ese tipo de alimentación registran también un menor riesgo de muerte cardíaca súbita.
Además, médicos y nutriólogos recomiendan mantenerse activo; alimentarse bien; dormir lo suficiente; cuidar la salud mental; acudir a chequeos regularmente; interactuar con familiares y amigos, así como participar en actividades que se disfruten. (3)
Fuentes
Ramírez Beltrán R. T., Meixueiro Hernández A. (2025) La vejez en el cine. México ISBN. Edit. La Zonámbula-Pálido punto de luz.
El fin de año representa una época distinta para la mayoría de las personas. La rutina cambia, aumentan los eventos sociales y se transforman hábitos esenciales, especialmente la alimentación y la actividad física. Además, por diversas razones, el nivel de estrés emocional se intensifica durante estas semanas, lo que favorece decisiones alimentarias impulsivas.
En este documento se presentan estrategias para prevenir la ganancia de peso durante las fiestas decembrinas, un fenómeno ampliamente documentado en la literatura científica y una preocupación constante en la población. Entre posadas, cenas navideñas y reuniones comunitarias, muchas personas incrementan entre 0.5 y 2.5 kilogramos en pocas semanas.
A continuación se abordan seis preguntas frecuentes sobre este fenómeno y se explica la estrategia SANTA, diseñada para promover decisiones conscientes y equilibradas durante este periodo.
1. ¿Realmente muchas personas aumentan de peso en diciembre?
Diversos estudios muestran que gran parte del aumento de peso anual ocurre en diciembre. Entre 50 % y 80 % de ese incremento se concentra en el último mes del año. La magnitud varía según factores individuales, aunque adolescentes y adultos en el hemisferio norte presentan este patrón de manera constante.
Las personas pueden ganar entre 0.5 y 2.5 kilogramos debido a excedentes calóricos derivados de comidas abundantes, postres, bebidas alcohólicas o azucaradas y una disminución significativa de la actividad física. El clima frío, los días cortos, las desveladas y las enfermedades respiratorias favorecen menor movimiento corporal.
Pequeños excedentes diarios de 100 a 200 kilocalorías —equivalentes a una bebida endulzada y una botana frita, galletas o una rebanada de pastel— se acumulan gradualmente y se transforman en kilos difíciles de revertir durante el resto del año.
2. ¿Por qué engordamos con tanta facilidad en estas fechas?
La combinación de comida abundante, platillos altamente calóricos, reuniones constantes, irregularidad en horarios, menor movimiento y una amplia disponibilidad de alimentos ultraprocesados genera un entorno que estimula el consumo excesivo. La regulación de hambre y saciedad se altera y se favorece un consumo superior al requerido.
Los platillos tradicionales (pavo, tamales, pierna de cerdo, menudo) poseen un papel relevante en la celebración; sin embargo, los grandes impulsores del exceso calórico suelen provenir de alimentos y bebidas ultraprocesadas como botanas fritas, bebidas azucaradas con o sin alcohol y postres densos en energía.
3. ¿El peso ganado en diciembre permanece el resto del año?
La evidencia científica muestra que el peso adquirido en diciembre tiende a mantenerse. Aunque muchas personas reducen su consumo en enero, esta disminución suele ser insuficiente para revertir el incremento acumulado. Este patrón explica gran parte del aumento anual progresivo.
4. ¿Qué papel juegan los ultraprocesados y el alcohol?
Los alimentos ultraprocesados poseen alta densidad energética, sabores intensos y baja capacidad de generar saciedad. Con frecuencia presentan múltiples sellos o advertencias en el empaque, señal que orienta su identificación.
El alcohol aporta siete kilocalorías por gramo, reduce el autocontrol y se utiliza de manera habitual en preparaciones con azúcar, lo que incrementa aún más la ingesta calórica. Bebidas como ponches, rompope, vinos y cervezas aportan cientos de calorías adicionales en una sola noche. Aunque una cerveza aporta alrededor de 120 kilocalorías, doce cervezas suman aproximadamente 1 500 kilocalorías, equivalente al requerimiento energético diario de una persona sedentaria.
5. ¿Cuántas calorías bastan para subir de peso en diciembre?
Un excedente de 100 a 200 kilocalorías diarias puede generar un aumento de 0.5 a 1 kilogramo en pocas semanas. En cenas navideñas, la ingesta adicional puede oscilar entre 800 y 1 500 kilocalorías sin plena conciencia del consumo. Ejemplos aproximados:
Un tamal: 250–350 kcal
Una rebanada de pastel: 180–250 kcal
Una taza de ponche con azúcar: 120 kcal
Dos copas de vino: 240 kcal
6. ¿Cómo evitar subir de peso y disfrutar al mismo tiempo?
La estrategia SANTA ofrece un marco práctico para orientar decisiones durante la temporada.
S = Sé selectivo con lo que comes
Elige únicamente los alimentos que realmente disfrutas. Los platillos que se consumen por compromiso suelen aportar calorías innecesarias. Una elección clara favorece un balance energético más estable.
A = Administra tus comidas
Utiliza platos pequeños para controlar porciones.
Si tienes una cena especial, elige opciones ligeras durante el día.
Comer algo ligero antes del evento facilita un consumo moderado.
Favorece botanear con verduras frescas como jícama, zanahoria o pepino.
Inicia la comida con una ensalada para favorecer saciedad.
N = Nutre tu hidratación con opciones sin azúcar
Sustituye bebidas dulces y preparaciones azucaradas por agua, infusiones o té sin endulzantes. Esta elección reduce significativamente el aporte calórico total.
T = Ten conciencia de tu estado de ánimo
En las reuniones sociales, identifica emociones como ansiedad, aburrimiento o tristeza. Reconocerlas facilita elegir estrategias distintas a la comida para gestionarlas. Actividades de servicio comunitario fortalecen bienestar emocional y brindan sentido de propósito.
A = Activa tu cuerpo
Cualquier movimiento cuenta: caminatas breves, uso de escaleras, estiramientos durante una serie o paseos espontáneos. La actividad física intermitente contribuye a equilibrar el balance energético.
Mensaje final
La temporada decembrina representa un desafío para los hábitos saludables. Con estrategias claras, es posible disfrutar las celebraciones y conservar un peso estable. Una alimentación consciente y un sentido de moderación fortalecen la salud a lo largo del año.
El monitoreo semanal del peso ofrece una perspectiva útil sobre la evolución durante la temporada y orienta ajustes oportunos. Las fiestas duran pocos días; el bienestar físico acompaña toda la vida. Pequeñas decisiones diarias generan un impacto acumulativo que favorece estabilidad, energía y una mejor calidad de vida.
Referencias
Abdulan, I. M., et al. (2023). Winter Holidays and Their Impact on Eating Behavior—A Systematic Review. Nutrients, 15(19), 4201. https://doi.org/10.3390/nu15194201
Stoner, M. (2012). Assessing the Effects of the Holiday Season on Body Weight, Body Fat Percentage, and Blood Pressure. M. Sc. Thesis, Nutritional Sciences, Texas Tech University.Mason, F., et al. (2018). Effectiveness of a brief behavioural intervention to prevent weight gain over the Christmas holiday period: randomised controlled trial. BMJ 363:k4867. http://dx.doi.org/10.1136/bmj.k4867
En 2024, el consumo en México fue de 1.2 millones de toneladas
Los expertos recomiendan moderación y saber elegir
El consumo en exceso de carnes frías y embutidos (jamón, salchicha, salami, chorizo, longaniza, mortadela) puede incrementar los niveles de colesterol; causar problemas cardiovasculares; sobrepeso u obesidad; ocasionar retención de líquidos; afectar el páncreas e hígado e incluso, desarrollar algunos tipos de cáncer. (1)
Ante este panorama, un informe de Lancet Planetary Health, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), destaca que las tasas de dichas enfermedades disminuirían sustancialmente si la gente comiera menos carnes procesadas, lo que se traduciría en reducir de poco más de 2 porciones a 1.4 porciones por semana. (2)
Asimismo, los expertos afirman que las claves para integrar dichos alimentos en una dieta equilibrada son la moderación y saber elegir.
El consumo de estos productos en nuestro país durante 2024 fue de 1.2 millones de toneladas. En promedio 8 kilos por persona al año, de acuerdo con estimaciones del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).
Y se calcula que las familias compran aproximadamente medio kilo de embutidos y carnes frías a la semana, lo cual representa el 22 % del gasto en alimentos y el 16 % del volumen total de carnes que un hogar típico adquiere. (3)
Según un artículo publicado en el sitio especializado ganadería.com las salchichas y los jamones dominan este mercado con 50 % y 38 % del volumen total, especialmente en grupos de ingresos bajos y medios. (4)
Generalmente, están hechos de recortes de cerdo y mezclas de tocino, pollo y pavo, que son triturados y luego mezclados con condimentos, conservantes, agentes del curado, azúcar, colorantes y otros ingredientes.
Su composición y calidad pueden variar dependiendo de la marca o el proceso de fabricación, pero la mayoría de ellos coinciden en tener mayores o menores cantidades de ciertos componentes, como grasas saturadas, sal, azúcares y nitrito de sodio.
Se elaboran a base de frutas de temporada, cereales o semillas y casi siempre con mucha azúcar
La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcar a menos del 5 % (lo que equivale a 5 o 6 cucharaditas)
Las “aguas frescas”, que han sido una tradición en la cultura culinaria de nuestro país tienen, generalmente, un alto contenido de dulce, al ser elaboradas a base de frutas de temporada, cereales, semillas, flores y azúcar.
Estas “aguas frescas” suelen acompañar los alimentos tanto en los hogares, como en los puestos de comida, fondas, taquerías y restaurantes. Y según datos publicados en Merca 2.0, se calcula que en algunas paleterías mexicanas, muy populares, se pueden vender 7 litros de “agua fresca” por hora, durante 13 horas al día, los 7 días de la semana (casi 637 litros semanales). (1)
Las más conocidas son las aguas de limón con chía, de jamaica o tamarindo y la de horchata, de herencia española, a la que en México se le añadió vainilla, canela y azúcar. También se preparan de naranja, sandía, melón, zapote, mango, coco o guayaba.
Un estudio difundido por la Revista Científica Cuadernos de Investigación, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), que analizó muestras de aguas frescas elaboradas artesanalmente a partir de concentrados industrializados, que se obtuvieron de expendios públicos, como taquerías, refresquerías y paleterías ubicadas en el centro de una de las principales ciudades del estado de Sonora, reveló un rango de concentración de sacarosa, entre 72 g y 274 g por cada 1000 ml de bebida, lo que supera la recomendación de consumo hecha por la Organización Mundial de la Salud (OMS), establecida en 50 g/día.
El estudio concluyó que dada la elevada concentración de sacarosa presente en las bebidas artesanales, el consumo de estos productos podría considerarse un factor de riesgo para el desarrollo de sobrepeso, obesidad y otras enfermedades asociadas. (2)
Por su parte, datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua (Ensanut) 2020-2022 señalan un crecimiento sostenido en la preferencia por las bebidas calóricas, incluyendo estas aguas y bebidas lácteas saborizadas. El 82.6 % de los niños en edad preescolar consumen bebidas endulzadas; 93.6 % de los escolares; 90.3 % de las y los adolescentes, y 76.3 % de las personas adultas; en todos los casos, los hombres son los principales consumidores. (3)
Por ello, en virtud de que México se encuentra entre los 10 países que ingieren más azúcar en el mundo, con un promedio anual de 37.5 kg por persona al año, la recomendación de la OMS es limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total, y si se quieren obtener más beneficios para una vida saludable, se sugiere reducirlo a menos del 5 %, lo que equivale a un máximo de 5 a 6 cucharaditas (aproximadamente 25 gramos). (4)
Solís Valladares, V. H., & Ormeño Claudet, E. J. (2024). Determinación de grados Brix en bebidas no alcohólicas de elaboración artesanal como factor de riesgo obesogénico. Revista Científica Cuadernos de Investigación, 2, e25, 1–21. https://cuadernosdeinvestigacion.unach.cl/index.php/rcci/article/view/e25/55
58 % de los consumidores prefieren las elaboradas a base de maíz
Consumo en exceso de sodio afecta la salud
En nuestro país, 58 % de los consumidores eligen las botanas saladas elaboradas a base de maíz principalmente, de acuerdo a datos de la agencia Kantar Worldpanel, que afirma que dichos productos son de los más solicitados. (1)
Se estima que este 2025, el volumen promedio de consumo de botanas en el país alcanzará los 10.9 kg por persona, de acuerdo a datos del portal estadístico Statista, que subraya también que dichas preferencias están fuertemente influenciadas por la herencia culinaria, así como por la disponibilidad y fácil acceso. (2)
Por su parte, un análisis sobre snacks y botanas en México, presentado por la revista especializada Merca 2.0, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), señala que las más populares son: los Doritos, con el 76 % de preferencia; seguido de los Cheetos, con el 74 %; las papas Sabritas con 73 % y los Takis y Churrumais, con 59 % y 58 %, respectivamente.
El estudio menciona que las mujeres prefieren ligeramente más las papitas que los hombres, mientras que cada marca tiene una conexión específica con ciertos grupos generacionales: Takis logra conectar especialmente con la Generación Z (nacidos entre 1990 y 2010), en tanto que los Doritos, las papas Sabritas, Cheetos y Ruffles tienen mayor resonancia entre Millennials (nacidos entre 1981 y 1996). (3)
Este panorama ha convertido a dicho mercado en uno de los más rentables de la industria alimentaria nacional. Para 2024, los ingresos llegaron a 19,747 millones de dólares, y las proyecciones apuntan a 27,210 millones de dólares hacia 2030, consolidando a estos productos como el núcleo de mayor crecimiento. (4)
Sin embargo, según expertos, este tipo de ultraprocesados contienen bajos o nulos nutrientes y alto contenido en azúcares, grasas y sobre todo sodio, por lo que comerlos en exceso puede afectar la salud.
En el mundo, más de 1.89 millones de muertes al año están relacionadas directamente con el consumo excesivo de sodio, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y en México, aproximadamente, el 40 % de los adultos vive con hipertensión, y cerca de la mitad de ellos lo ignora. (5)
La ingesta nacional de sodio supera las recomendaciones de la OMS en un 150 %, configurando un entorno alimentario propicio al desarrollo de múltiples patologías, ya que la sugerencia de este organismo internacional es de menos de 2,000 mg al día, lo que equivale a menos de 5 gramos de sal (una cucharadita).
En México, uno de los 3 alimentos más solicitados por aplicaciones
Su consumo en exceso puede afectar la salud
En México, se consumieron más de 1,500 millones de hamburguesas durante 2023, de acuerdo a la empresa de investigación de mercados Euromonitor International, con un mercado que supera los 35 mil millones de pesos. (1)
Después de los tacos, las alitas y la comida típica, son el platillo más solicitado, principalmente en Monterrey, Guadalajara, Cd. Juárez, Mexicali, Tijuana, Culiacán, Toluca y la Ciudad de México.
Y según datos de la plataforma de entrega de alimentos Didi Food, consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), su venta, solo por esta aplicación, las posicionó como uno de los tres alimentos más solicitados por las y los mexicanos, registrando aproximadamente 440 mil piezas ordenadas al mes. (2)
Por su parte, la agencia Kantar Worldpanel destaca que los principales consumidores de hamburguesas en nuestro país son hombres; personas entre 30 y 40 años, así como familias de nivel socioeconómico medio con adolescentes y afirma que aproximadamente el 11 % de los hogares optaron en algún momento por este producto. (3)
Una sola hamburguesa sencilla, con papas, aporta hasta 1,800 calorías y éstas pueden aumentar según el tamaño, tipo de carne, de pan y sobre todo de cuántos ingredientes se le añadan. (4)
Sin duda, son un alimento muy popular, pero su consumo en exceso puede afectar la salud y causar: sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso y problemas digestivos, debido a su alto contenido de grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio y azúcares añadidos.
Cabe señalar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que la ingesta calórica diaria para una persona debe ser de entre 1,500 y 2,000 calorías para mujeres adultas y de 2,000 a 2,500 para hombres adultos, dependiendo de la edad, el peso, la altura y el nivel de actividad física.
La nutrióloga Nancy Rivera Hernández, de la Asociación Mexicana de Diabetes, advierte que su consumo debe ir acompañado de educación y asesoría profesional.
El debate sobre los edulcorantes bajos en calorías continúa abierto, pero su papel en la alimentación de personas con obesidad y diabetes muestra cada vez más relevancia. Así lo explicó la especialista en Nutrición Nancy Rivera Hernández, Coordinadora del Diplomado Educadores en Diabetes de la Asociación Mexicana de Diabetes, quien subrayó que los edulcorantes no calóricos son aditivos alimentarios cuyo propósito es endulzar sin proporcionar calorías o afectar la glucosa, como sucedería consumiendo alimentos regulares que contienen azúcar añadida.
En entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), Rivera Hernández detalló que los sustitutos del azúcar no son homogéneos y se dividen en dos grupos: los calóricos, que aportan energía y elevan la glucosa (por ejemplo, el azúcar de mesa, la fructosa, la miel), y los no calóricos, que, en términos generales, el cuerpo no es capaz de metabolizar y no elevan los niveles de glucosa en sangre (ejemplo, acesulfame-K, sucralosa, glucósidos de esteviol). “En este sentido, no todos los edulcorantes son iguales. Lo que tenemos que hacer con las personas con resistencia a la insulina, obesidad o diabetes es brindar orientación alimentaria, explicarles estas diferencias y enseñarles a leer las etiquetas nutrimentales y las listas de ingredientes de los alimentos industrializados, porque muchos productos industrializados se anuncian como ‘light’ o ‘sin azúcar’ y no necesariamente están libres de azúcares”, precisó.
En este contexto, mencionó que el nuevo etiquetado frontal, que incorpora leyendas como “Contiene edulcorantes”, ha ayudado a identificar los productos que lo contienen, aunque consideró que: “La persona tiene que aprender a leer etiquetas e identificar ingredientes o palabras clave. Si por ejemplo, lee ‘glucosa’, debe saber que se va a convertir en energía y elevará sus niveles de glucosa en sangre; en cambio, si identifica ‘stevia’, sabrá que ése ingrediente no le aportará calorías ni elevará la glucosa, pero necesita analizar el producto en su conjunto”
En foros recientes como el Congreso Internacional de Obesidad de la Sociedad Mexicana de Obesidad, celebrado en Monterrey, Nuevo León, expertos coincidieron en que la stevia y el fruto del monje han mostrado ser opciones “más amables” dentro de los edulcorantes, al no registrar efectos adversos significativos en la microbiota, refirió la experta.
Recomendaciones clave
Asimismo, insistió en la prevención para aquellas personas con obesidad, resistencia a la insulina o con antecedentes de familiares con diabetes: es necesario realizar chequeos médicos y estudios de laboratorio, al menos una vez al año, y acudir con su médico para una adecuada interpretación y así poder detectar alteraciones tempranas en glucosa o colesterol, por ejemplo. “Muchas veces el laboratorio marca con flechas o palomitas si la cifra está dentro o fuera de rango y el paciente cree que todo está bien, pero solo el médico puede interpretar correctamente los resultados”, afirmó.
Respecto a la diabetes tipo 2, recuerda que existen factores modificables, como el sobrepeso, el sedentarismo y una alimentación poco saludable, y factores no modificables como los antecedentes familiares. “Si en tu familia hay antecedentes de diabetes y además llevas un estilo de vida poco saludable, los focos rojos son evidentes”, advirtió.
Finalmente, subrayó la importancia de acudir con profesionales:
“Con tantas redes sociales hay mucha desinformación, dietas de moda y productos milagro que ponen en riesgo la salud e incluso la vida. El proceso de bajar de peso lleva tiempo, igual que llevó años ganarlo. Por eso, la asesoría nutricional y médica es clave para cuidar la salud metabólica”.
Se requiere coordinación intersectorial y mayor educación nutricional
Obesidad un fenómeno multifactorial
Como parte de los esfuerzos para frenar la epidemia del sobrepeso y la obesidad, se ha puesto enfoque en gravar las bebidas y alimentos que se perciben como asociados con esta enfermedad multifactorial y se ha comprobado que el aumento a los impuestos reduce, de alguna manera, el consumo de estos productos.
Sin embargo, una investigación difundida por la editorial londinense Dovepress, del grupo Taylor & Francis, señala que los resultados de disminución de peso, Índice de Masa Corporal y obesidad no son estadísticamente significativos solamente por el aumento de impuestos. (1)
El éxito de estas políticas requiere coordinación intersectorial, educación nutricional y transparencia en la asignación de los ingresos. Sin un enfoque multidisciplinario, el impuesto a alimentos y bebidas azucaradas corre el riesgo de convertirse en una decisión controvertida que simplemente funcione como mecanismo recaudatorio, refiere una investigación publicada por la plataforma ResearchGate, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO). (2)
La explicación se encuentra en un fenómeno llamado inelasticidad: que es simplemente cuando un producto –incluso con precios más altos– mantiene su nivel de consumo y preferencia. A ello se suma la limitada transparencia sobre el destino de los ingresos recaudados sin evidencia clara de reinversión en salud pública. (3)
En nuestro país, la propuesta fiscal para 2026, vía el proyecto de Ley de Ingresos, plantea un incremento considerable en los impuestos a productos con alto contenido calórico.
Según este proyecto, las bebidas azucaradas duplicarán su cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), al pasar de 1.6451 a 3.0818 pesos por litro (casi el doble) e impactando en el precio final al consumidor. A ello se suma también la inclusión de los edulcorantes dentro del esquema impositivo, al considerarse su uso en diversas formulaciones industriales de bebidas procesadas.
Dicho ajuste fiscal se aproxima al umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere gravámenes de hasta 20 % para desalentar el consumo de productos con alto contenido de azúcar, aunque afirma que este tipo de impuestos debe ir acompañado de políticas complementarias para lograr transformar de manera sostenida los hábitos de salud de la población. (4)
Un informe del Banco Mundial refiere que desde 2014 el caso mexicano ofrece resultados mixtos: durante el primer año del impuesto a las bebidas azucaradas, las compras cayeron 6 %; en el segundo, 9.7 %, con reducciones más marcadas en hogares de bajos ingresos. Pese a ello, la recaudación por IEPS no petrolero —que incluye estos productos— se estabilizó y siguió creciendo, de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). (5)
Aunado a ello, diversos especialistas sostienen que la obesidad es un fenómeno complejo en el que inciden factores genéticos, ambientales, emocionales, sociales, así como el entorno, y que demanda diversas acciones de los gobiernos y de la sociedad en su conjunto, más allá del alza de impuestos a alimentos, bebidas azucaradas y productos que contienen edulcorantes bajos en calorías o sin calorías.
Fuentes
Maniadakis N, Kapaki V, Damianidi L, Kourlaba G. A systematic review of the effectiveness of taxes on nonalcoholic beverages and high-in-fat foods as a means to prevent obesity trends. Clinicoecon Outcomes. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3810203/?utm_source=
Organismos reguladores avalan la seguridad de los EBCSC
Los edulcorantes bajos en calorías o sin calorías (EBCSC) son ingredientes de sabor dulce que se utilizan para dar el dulzor deseado a alimentos y bebidas, pero aportando muy poca o ninguna energía al producto final.
Los más conocidos y utilizados son el acesulfamo potásico, aspartamo, ciclamato, sacarina, sucralosa y glucósidos de esteviol, que tienen mucho en común, pero se diferencian por perfil de sabor, potencia edulcorante, metabolismo y propiedades técnicas.
La seguridad de los EBCSC ha sido evaluada constantemente por organismos reguladores de diversos países a través de un conjunto de pruebas y estudios científicos que han concluido que estos sustitutos de azúcar, consumidos dentro de los parámetros autorizados, pueden ser de gran ayuda para las personas con sobrepeso, obesidad o diabetes que necesitan gestionar su ingesta de carbohidratos. (1)
Asimismo, una publicación de la Federación Mexicana de Diabetes, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), señala que los EBCSC sí representan una alternativa segura como parte de una alimentación adecuada y pueden apoyar en programas de reducción y mantenimiento de peso dentro de un estilo de vida saludable. (2)
Sin embargo, cabe destacar que dichos productos no son “varitas mágicas” que produzcan pérdidas de peso por sí solos, pues su impacto dependerá de la cantidad de azúcares y calorías reemplazados en la dieta mediante el uso de estos ingredientes.
Ante un panorama global en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que en el año 2022, había aproximadamente 2,500 millones de adultos, de 18 años o más, con sobrepeso u obesidad, los EBCSC son herramientas que han demostrado su utilidad para reducir la ingesta calórica de manera puntual y ayudar a miles de personas que padecen estas enfermedades multifactoriales.