Exceden quesos y mantequillas grasas saturadas; a pesar de ello, la industria de lácteos crece

• Estos productos podrían traer consecuencias nocivas para la dieta, si se consumen en exceso.

Ciudad de México a 4 de noviembre de 2020 .- Grupo Lala es uno de los más importantes en términos de alimentos ultraprocesados en el país. Sus ventas en el primer trimestre de 2020 se incrementaron en un 3.7% y alcanzaron los 19 mil 405 millones de pesos. Sin embargo, el consumo excesivo de los productos lácteos y en especial de quesos y mantequillas, puede afectar la salud, ya que contienen altos índices de grasas, grasas saturadas, así como sal y colesterol.

Hasta diciembre de 2019, la elaboración de derivados lácteos alcanzó un volumen de un millón 198 mil toneladas en el país y un valor de 57 mil 937 millones de pesos. La industria de los quesos produjo un valor de mercado de 25 mil 553 millones de pesos (1).  Las principales variedades de estos consumidos son el fresco, el doble crema, el amarillo, el panela y el chihuahua.

De acuerdo con el Brand Footprint 2020 de la consultora Kantar Worldpanel, las principales marcas en el sector de lácteos son Lala, seguida de Alpura. Ambas han mantenido comportamientos positivos en el mercado; Alpura creció en su presencia en el canal de abarrotes un 14.5% en 2019.

No obstante el crecimiento de la industria, la presencia de grasas en la dieta de los mexicanos constituye un problema para la salud. La Organización Mundial de la Salud ha sido enfática al decir que se debe limitar el consumo de grasas totales a menos del 30% de la energía diaria, con una recomendación específica de reducir las grasas saturadas a menos del 10% de la energía consumida. Estos parámetros no son acatados en el país.

Estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), indican que más del 50% de todos los mexicanos consumen grasas saturadas de manera excesiva (2). Lo anterior es especialmente cierto en individuos que viven en zonas urbanas, en contraste con poblaciones rurales, y en estratos socioeconómicos altos.

Las grasas saturadas no solo están relacionadas con el aumento de peso en las personas, sino que también inciden en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

De hecho, el Comité Científico de Asesoría en Nutrición del Reino Unido concluyó que una reducción en el consumo de estos nutrientes tendría beneficios en la salud, ya que la ingesta excesiva de ellos puede producir eventos cardiovasculares que disminuyen la calidad de vida de las personas, aunque no aumentan la mortalidad por estos padecimientos (3).

En este sentido, las grasas y aceites proveen el 14.4% de las calorías por grupo alimentario en Latinoamérica y el Caribe (4).

Tan solo la mantequilla, perteneciente a esta categoría, contiene un 58% de grasas saturadas (5). Al respecto la Revista del Consumidor, en un análisis de junio de 2020, refiere que éstas pueden ser entre 81% al 100% grasa y deben contener más de 80% de este nutriente en su composición para denominarse como tal.

En lo que se refiere a las mantequillas “reducidas en grasas”, el contenido no debe exceder del 65 por ciento. En el estudio se comprobó que ninguna de las cuatro mantequillas analizadas cumplía con este requisito, (6) lo cual constituye un problema al no dar alternativas más sanas al consumidor. 

Por su parte, la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés) recomienda que personas que padezcan dislipidemias –alto colesterol en la sangre– no consuman más del 5 o el 6% de su ingesta calórica a través de grasas saturadas. En una dieta de 2,000 calorías, esto equivale a entre 11 o 13 gramos de estos nutrientes.  Por sus características nutrimentales, en tan solo 25 gramos de mantequilla, una persona estaría consumiendo 12.75 gramos de grasas saturadas.

Respecto a los productos ultraprocesados que más grasas saturadas contienen, la Organización Panamericana de la Salud señala a los quesos industrializados, además de contener sodio y grasas totales.

En Latinoamérica, estos alimentos proveen el 2% de grasas totales y el 3% de las grasas saturadas presentes en la dieta por alimentos ultraprocesados.

Así, en 30 gramos de quesos industriales se estaría consumiendo el 7% de las calorías diarias recomendadas (7). Datos de la Revista del Consumidor advierten que el queso panela, uno de los más consumidos en México, puede variar en su contenido energético entre las 222 kcal, correspondientes a la marca Santa Clara, y las 333 kilocalorías en la marca Chen, por cada 100 gramos.

Lo anterior significa que en cada porción de este producto, considerado como de los quesos más sanos, se consume entre el 11.1% y el 16.65% de las calorías diarias recomendadas por la OMS. Los que tienen mayor contenido de grasas en esta categoría son de las marcas Chen, Ixtacalco y  Diane (8).

A este  panorama, se suma que en México algunos quesos sustituyen la grasa butírica por grasas vegetales, lo cual no es benéfico para la salud, ya que estas, en su producción industrial, generan un alto contenido de grasas trans, cuyo consumo en exceso podría causar daños en la salud cardiovascular. Se estima que unas 500 mil muertes en el mundo son causadas por el consumo de este tipo de grasas, que producen cardiopatías coronarias (9).

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 19.5% de la población tiene colesterol alto. En 2012, este porcentaje era de 13%, por lo que en solo seis años se ha incrementado en 6.5 puntos porcentuales. Igualmente, en 2018, la primera causa de muerte en el país fueron las enfermedades cardiovasculares, las cuales cobraron la vida de más de 149 mil mexicanos.

Fuentes: 

  1. SIAP; 2020. Panorama de la lechería en México.
  2. Nancy López-Olmedo,et al. “Usual Intake of Added Sugars and Saturated Fats Is High while Dietary Fiber Is Low in the Mexican Population”, The Journal of Nutrition, Volume 146,Issue 9, September 2016, Pages 1856S–1865S, https://doi.org/10.3945/jn.115.218214
  3. SACN, 2019. Reporte sobre grasas saturadas y salud.
  4. FAO, 2019. Panorama para la Salud alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe.
  5. Ministerio de Salud de Costa Rica. Guías alimentarias para la educación nutricional.
  6. PROFECO, 2020. Revista del consumidor de junio 2020.
  7. British Heart Foundation. 7 hechos sobre el queso que te sorprenderán.
  8. PROFECO, 2011, Revista del Consumidor julio 2011.
  9. CIAD, 2020. QUESOS INDUSTRIALIZADOS EN MÉXICO: ¿ALIMENTOS SEGUROS PARA SU CONSUMO?

Nueve de cada 10 mexicanos consume sodio en exceso

  • El 99% de los productos ultraprocesados lo contienen y el 63% rebasa lo recomendado por especialistas.

Ciudad de México a 28 de octubre de 2020.-  Aunque el sodio es un nutriente necesario para el correcto funcionamiento del organismo, se ha documentado que la presencia excesiva de este en la dieta se relaciona con enfermedades como la hipertensión y un riesgo incrementado de padecimientos cardiovasculares.

A pesar de ello, en México no se cumplen con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud OMS en cuanto a su ingesta, lo cual ha derivado en un problema de salud pública.

De acuerdo con estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) el 90% de la población ingiere este nutriente de manera excesiva (1) con un consumo promedio de 3.49 gramos al día, mucho más que los 2 gramos diarios que la OMS establece como tope en sus recomendaciones.

Aún cuando en el imaginario colectivo la sal de mesa se identifica como la principal responsable, ésta sólo representa alrededor del 10% de la ingesta de sodio, siendo los alimentos ultraprocesados el verdadero problema al significar el 77% de la sal que se consume. (2)

Y es que el sodio es agregado a la mayoría de los alimentos ultraprocesados, ya sea como conservador o como saborizante. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud  el 99% de los productos industrializados lo incluyen y el 63% de ellos lo hacen en exceso.

Los productos que más lo contienen son las salsas y aderezos, responsables del 50% del sodio presente en los ultraprocesados,  las galletas (11%), panes industriales (6%), margarinas y aceites para untar (5%)  así como los snacks dulces y salados (5%).

En el caso de México, la mayor parte del sodio es aportado por los panes, tanto dulces como salados, que representan el 16% de la ingesta de éste. Después de estos productos siguen las carnes procesadas, que aportan el 8% y los quesos el 5% (3).

Un ejemplo de ello es es el pan de caja, el cual de acuerdo con Procuraduría Federal del Consumidor, puede variar en su contenido de sodio entre 108 hasta 440 miligramos en tan solo dos rebanadas, lo cual representa entre el 5.4 y 22% de la ingesta diaria recomendada por la OMS (2).

En lo que respecta a las carnes procesadas y embutidos, la Profeco advierte que por sus agentes y proceso de curado estás exceden su contenido de sal. Cien gramos de salchicha, por ejemplo, pueden contener entre 595.6 y 1014.6 miligramos de sodio (4).

Las salsas y condimentos, por su parte, aportan en promedio el 13% de este nutriente crítico a la dieta de los mexicanos.

En el caso de los productos no procesados, las principales fuentes de sal son las sopas, cremas y caldos de pasta, pollo, res o verduras que contribuyen un total del 12% de sodio en la dieta, seguidas de las carnes de puerco y res (5.9%) (5)

Cabe resaltar que la hipertensión arterial, causada en gran medida por una dieta inadecuada, es un padecimiento que va en aumento en el país. El 18.4% de los mexicanos la tienen, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2018).  Esto representa un aumento de 1.8% a comparación del 2012, año en el que el 16.6% de la población presentaba este diagnóstico.

Fuentes: 

  1. Vega-Vega O,et al. Contemporary Dietary Intake: Too Much Sodium, Not Enough Potassium, yet Sufficient Iodine: The SALMEX Cohort Results. Nutrients. 2018 Jun 25;10(7):816. doi: 10.3390/nu10070816. PMID: 29941792; PMCID: PMC6073158.
  2. Laboratorio Profeco 2013. Te echan la sal y tu ni en cuenta.
  3. Colin-Ramirez E, Espinosa-Cuevas Á, Miranda-Alatriste PV, Tovar-Villegas VI, Arcand J, Correa-Rotter R. Food Sources of Sodium Intake in an Adult Mexican Population: A Sub-Analysis of the SALMEX Study. Nutrients. 2017;9(8):810. Published 2017 Jul 27. doi:10.3390/nu9080810
  4. Profeco. Revista del Consumidor agosto 2020.
  5. INSP 2014 Fuentes dietéticas que aportan mayor contenido de sodio a la dieta de los adultos mexicanos y patrones asociados: análisis de la ENSANUT 2012.

Industria mexicana de pan industrializado es de las más importantes del mundo

  • El exceso en el consumo de estos productos causa daños en la salud

Ciudad de México a 25 de octubre de 2020 .- México se ha distinguido por ser un país afín al consumo de panes y pastelillos industrializados, lo cual puede estar relacionado con los malos hábitos alimenticios que han hecho que los índices de obesidad y sobrepeso no dejen de aumentar y que más del 75% de la población sufra de estas enfermedades. 

De acuerdo con un estudio consultado por el LabDO, Laboratorio de Datos contra la Obesidad, el país ocupaba, en 2013, el primer lugar mundial en consumo de pasteles y postres, al ingerir 19.9 kilogramos al año de estos productos (1).

Estos son especialmente populares como parte del desayuno, snack o colación, y son sobre todo los niños y adolescentes los que los prefieren.  El 33.1% de la población consume pan dulce o pastelillos empaquetados en su primera comida.  Los más socorridos son las Donas Bimbo (15.5%), los Panqués de la misma marca (11.8%) y las Mantecadas, también de Bimbo (10.9%) (2) . 

El problema es que estos productos aportan calorías vacías y son, en general, muy altos en grasas y azúcares. Un estudio del Laboratorio de la Procuraduría Federal del Consumidor informa que los pastelitos dulces empacados contienen entre 117 a 232 calorías por porción y aportan entre 11.6 a 21.6 gramos de azúcar (1) . 

Por ejemplo, productos como los Submarinos Marinela, que el 0.9% de los mexicanos consume en el desayuno, contenían 146 miligramos de sodio al momento del estudio. Si se consumiera el paquete completo, de tres pastelitos, ingresarían 438 mg de sodio al organismo, o lo que es lo mismo, el 21.9% de la ingesta diaria de sodio recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).   

Un Gansito, también de Marinela, consumido por el 2.3% de la población en el desayuno,  contenía 21.6 gramos de azúcar, es decir, el 86.4% de los azúcares diarios recomendados por la OMS. 

Grupo Bimbo, con su marcas Wonder, Marinela y Tía Rosa se mantiene en el primer lugar del mercado nacional de panes.

A pesar de que la oferta de la industria panificadora consta de productos que no son saludables en grandes cantidades, México es el octavo mercado mundial para estos productos, y el segundo más grande de América Latina. Las ventas del sector ascendieron a 17 mil 600 millones de dólares en 2016, de acuerdo con datos de Euromonitor Internacional.

El sector es tan sobresaliente que la manufactura panadera mexicana dio cuenta del 4% de las ventas mundiales de pan.  Cifras consultadas por LabDO indican que de 2012 a 2016 esta creció a un ritmo de 3.3% anual. (3).


Para poner lo anterior en perspectiva basta con decir que, el sector panadero representó en 2018 el 0.5% del Producto Interno Bruto (4). La industria panificadora y su cadena productiva alcanza un valor estimado de 120 mil millones de pesos y genera 1 millón 600 mil puestos de trabajo (según cifras de 2018), lo cual la convierte en uno de los segmentos más relevantes del sector alimenticio en México (5) 

En el país, la oferta de productos panificados industriales es liderada por Grupo Bimbo, quien se ha mantenido como el número uno en este mercado, con sus marcas Bimbo y Wonder en pan de caja y Tía Rosa y Marinela en pan dulce. 

De acuerdo con datos de este corporativo, sus ventas netas en 2019 alcanzaron los 291 mil 926 millones de pesos, un crecimiento del 2.5% más que el año anterior. Específicamente en México, que representa el 33% de sus ventas, el mejor desempeño estuvo en los canales de bollería, galletas y pasteles (6). 

No obstante, hay que tener en cuenta que este conglomerado cada vez enfrenta mayor competencia por parte de los panes no industrializados. Las panaderías tradicionales pasaron de ocupar una participación de mercado del 36.5% en 2007 a una del 46.8% en 2017, de acuerdo con el índice de manufactura del INEGI reportado por El Financiero. 

Cabe resaltar que a nivel mundial, el sector de panes industriales representa el 22% de las ventas de productos alimenticios empacados, con un valor de 456 mil 800 millones de dólares en 2016. A pesar de la madurez de la industria, esta sigue viendo un comportamiento dinámico, con un crecimiento anual de 4.2% entre 2012 y 2016 (3).

Fuentes: 

  1. Laboratorio Profeco 2013. Una dulce y (densa) tentación.
  2. Profeco. Encuesta sobre el consumo de pan dulce de harina de trigo, 2017.
  3. Gobierno de Canadá. Análisis del sector de la industria panificadora en México.
  4. Goula 2020. Así enfrenta la industria de la panificación los desafíos de la NOM 051.
  5. Mexipan. La industria panificadora es líder en el sector alimenticio en México.
  6. Grupo Bimbo 2020. Reporte de resultados.

Azúcar, una adicción que lastima la salud de millones de mexicanos

  • Desde niños, los mexicanos exceden su consumo de azúcar a través de cereales dulces y bebidas lácteas endulzadas.

Ciudad de México a 14 de octubre de 2020.- El consumo excesivo de azúcar representa un problema para la salud de los mexicanos. De acuerdo con estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), el 19% de la mortalidad por diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres, está relacionada con la sobreingesta de azúcar (1).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los azúcares añadidos a productos ultraprocesados contribuyen a la densidad energética de las dietas, lo que a su vez trae como consecuencia obesidad y sobrepeso (2).  

Un estudio revisado por LabDO, señala que la población mexicana en general consume 365 kilocalorías (kcal) al día de azúcares, de los cuales 238 kcal son azúcares libres o agregados, representando un 12.5% de la energía total consumida (3).

Ello coloca a la dieta del mexicano por encima de las recomendaciones emitidas por la OMS, quien ha determinado que máximo el 10% de la energía de la dieta provenga de este nutriente, aunque lo ideal sería que fuera el 5%, equivalente a 25 gramos de azúcar. 

Y estos azúcares no solo están presentes en los refrescos, sino en todas las bebidas endulzadas, sean estas lácteas o jugos saborizados, y en otros productos como salsas, galletas, panes y postres en general.  Una cucharada de salsa catsup, por ejemplo, contiene alrededor de 4 gramos de azúcares (4). 

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que los azúcares libres representan el 43% de la energía alimentaria total presente en los productos ultraprocesados analizados en su estudio “Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina”.

En el caso de México, las bebidas gaseosas aportan el 21.7% de la energía alimentaria proveniente de los productos mencionados; los jugos y bebidas endulzadas el 8.4%; salsas y aderezos, el 7.6% y yogures endulzados el 2.4 por ciento. 

Además de estos, los cereales listos para consumir, pastelillos y dulces contribuyen a la ingesta excesiva de azúcar. El café y el té representan 12.7% del consumo de azúcar en adultos, y las aguas frescas y bebidas endulzadas en casa, el 10.5 por ciento (3).

De esta forma, el consumo de alimentos no recomendables con altos contenidos de azúcares agregados es alto en el país. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018, el 85.8% de los adultos de 20 años y más consumen bebidas no lácteas endulzadas cotidianamente. 

Los niños de 5 a 11 años presentan también altos consumos de estos productos. El 52.9% de ellos consumen regularmente cereales dulces, y el 38.2% bebidas lácteas endulzadas, siendo los grupos de edad con mayor ingesta de los mismos. 

Fuentes: 

  1. Braverman-Bronstein, A., Camacho-García-Formentí, D., Zepeda-Tello, R. et al. Mortality attributable to sugar sweetened beverages consumption in Mexico: an update. Int J Obes 44, 1341–1349 (2020). https://doi.org/10.1038/s41366-019-0506-x
  2. Organización Mundial de la Salud (2015).  Guías para la ingesta de azúcares en adultos y niños.
  3. Tania G Sánchez-Pimienta, Carolina Batis, Chessa K Lutter, Juan A Rivera, Sugar-Sweetened Beverages Are the Main Sources of Added Sugar Intake in the Mexican Population, The Journal of Nutrition, Volume 146, Issue 9, September 2016, Pages 1888S–1896S, https://doi.org/10.3945/jn.115.220301
  4. Organización Mundial de la Salud (2015). La OMS hace un llamado a los países a reducir la ingesta de azúcar entre niños y adultos.

Papitas fritas ganan terreno

  • Sabritas de Pepsico y Barcel de Grupo Bimbo las preferidas.

Ciudad de México a 11 de octubre de 2020.- Los snacks fritos, como las papas y totopos, son especialmente gustados en el país, ya que estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDo) revelaron que durante el 2017, el 97% de los hogares compró este tipo de productos, con un gasto promedio por mexicano de $509 pesos y un consumo promedio de 3 kilogramos al año (1). 

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, los snacks de este tipo tienen exceso de grasas totales, grasas saturadas y sodio; por ello, su ingesta debe limitarse para dar paso a dietas más sanas.

En particular, las papas fritas, que son los snacks más populares de la categoría, han sido ligadas a un incremento en la mortalidad. Un estudio consultado por LabDO señala que si estas se consumen regularmente —de 2 a 3 veces por semana— aumentan el riesgo de padecer cardiopatías y enfermedades como obesidad, hipertensión y diabetes (2).

De acuerdo con la Revista del Consumidor, las papas fritas mantienen altos contenidos energéticos,  proporcionando entre 489 a 587 calorías, principalmente provenientes de grasas, por cada 100 gramos (3).

No obstante, el consumo de calorías recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de alrededor de 2 mil al día para adultos, por lo que en una sola porción de papas fritas es posible ingerir más de un cuarto de toda la energía diaria.

Otro más de los estudios revisados por LabDO, y que siguió los patrones de dieta de más de 120 mil personas en Estados Unidos, demostró que a nivel individual, el alimento que más estaba relacionado con el aumento de peso son las papas fritas, seguidas de las bebidas endulzadas y las carnes rojas procesadas y no procesadas (4).

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición indica que 64.6% de los niños entre 5 a 11 años consumen botanas, dulces y postres regularmente, lo que desbalancea sus dietas y los coloca en riesgo latente de padecer algunas de las ya mencionadas enfermedades no transmisibles.

Las papas son las ganadoras del mercado de snacks en México

Las papas fritas más consumidas en México son las de sabor original (sal), seguidas por las de queso, las adobadas, las sabor jalapeño y las sabor chile y limón.

Durante 2017, 90% de los hogares mexicanos compraron este producto, gastando $202 pesos en promedio y consumiendo alrededor de un kilo de ellas. Sin embargo, existe un 20% de estos que compran el triple que el promedio, haciéndolo 33 veces al año y destinando a ello hasta $564 pesos.

Los principales consumidores son los niños y adolescentes, explica Kantar Worldpanel. Es especialmente popular los fines de semana y como alimento entre comidas. Otro dato relevantes es que en el 17% de las compras que se realizan para consumir alimentos fuera del hogar, se adquieren botanas (1)

Por su parte, Euromonitor sostiene que los ganadores del mercado mexicano son Pepsico con Sabritas, seguida de Grupo Bimbo con su marca Barcel (5).

Fuentes: 

  1. Kantar Worldpanel, 2018. Día de la papa frita, descubre si eres fan.
  2. Nicola Veronese, et al., Fried potato consumption is associated with elevated mortality: an 8-y longitudinal cohort study, The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 106, Issue 1, July 2017, Pages 162–167, https://doi.org/10.3945/ajcn.117.154872
  3. Laboratorio Profeco, 2008. Papas fritas envasadas.
  4. Mozaffarian, Dariush et al. “Changes in diet and lifestyle and long-term weight gain in women and men.” The New England journal of medicine vol. 364,25 (2011): 2392-404. doi:10.1056/NEJMoa1014296
  5. Euromonitor, 2019. Savory snacks in Mexico.

Exceso de sodio en panes industrializados pone en riesgo salud de las y los mexicanos

  • En México, los pastelillos industriales contienen todos los nutrientes críticos señalados por la OPS: azúcar, grasas, sodio, grasas saturadas. 

Ciudad de México a 7 octubre 2020.- La industria panificadora es una de las más importantes en el país. Esta y su cadena de producción alcanzan un valor de mercado de 120 mil millones de pesos, y genera 1.6 millones de puestos de trabajo directos e indirectos, de acuerdo con datos de Mexipan del 2018 (1).  Sin embargo, el consumo en exceso de pan dulce y sobre todo del pan envasado, trae consecuencias negativas para la salud. 

Los pastelillos empaquetados, al igual que las galletas y las barras para el desayuno, son productos que tienen exceso de todos los nutrientes críticos señalados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS): grasas totales, grasas saturadas, sodio y azúcares. 

Un dato importante es que los panes industriales, tanto dulces como salados, son los mayores responsables de la ingesta excesiva de sodio en la dieta del mexicano. Juntos representan 16% del consumo diario per cápita de este nutriente crítico, seguidos por las carnes procesadas, que representan el 8 por ciento. 

En otras palabras, estos productos son los que más contribuyen a que México consuma 1,150 mg más de sodio que los 2,000 mg diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Esta tendencia se repite a nivel mundial, aunque los porcentajes varían de país en país (2). 

Lo anterior ha sido relacionado a presión arterial elevada. Un estudio consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) afirma que el consumo de pan eleva el riesgo de este padecimiento y que es necesario reducir los niveles de este ingrediente en las fórmulas de los panes (3). 

De igual manera, los panes dulces pre empacados contienen grasas y azúcares, cuyo consumo en exceso incrementa el peso corporal no sano y pone en riesgo incrementado de padecer enfermedades como la diabetes o problemas cardiovasculares. 

De acuerdo con la OPS, la categoría de panes industriales creció en ventas en el periodo de 2009 a 2014, aunque se tenía previsto un aumento menor entre 2015 y 2019. Estos aportaron el 9.4% de la energía consumida por productos ultraprocesados en México y se encuentran solo por debajo de las bebidas azucaradas (21.7%), las galletas (12%) y los pasteles y postres (10.4%) en cuestión de calorías aportadas a la dieta.  

Según datos de Kantar Worldpanel, el 37% de los hogares mexicanos consumen pan por lo menos una vez a la semana. El promedio de consumo es de 3.3 veces (4). 

El mercado nacional de pan industrializado 

México es el segundo mercado más grande para productos de panadería en Latinoamérica y el octavo en el mundo, de acuerdo con datos de Euromonitor, retomados por el gobierno de Canadá (5). 

Las ventas en 2016 de estos productos representaron 17 mil 600 millones de dólares. De 2012 a 2016, las transacciones del sector se incrementaron en 3.3 por ciento.  Se espera que para 2021 llegue a 21 mil 496.5 millones de dólares.  Los pastelillos empacados y panes dulces crecerán, entre 2017 y 2021, 3.18% y 5.33% respectivamente.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, retomadas por la Secretaría de Economía, el consumo per cápita anual de pan es 33.5 kilogramos, de los cuales entre el 70 o 75% corresponde a pan blanco y el restante a pan dulce, galletas y pasteles (6). 

En México el ganador indiscutible del mercado de panes industrializados es Bimbo, de acuerdo con datos de Euromonitor Internacional del 2019 (7).


Fuentes: 

  1. Mexipan, 2020. La industria panificadora es líder en el sector alimenticio en México.
  2. Colin-Ramirez, Eloisa et al. “Food Sources of Sodium Intake in an Adult Mexican Population: A Sub-Analysis of the SALMEX Study.” Nutrients vol. 9,8 810. 27 Jul. 2017, doi:10.3390/nu9080810
  3. Ponce-Martínez, Xochitl et al. “Bread Consumption Is Associated with Elevated Blood Pressure among Adults Living in Mexico City⁻A Sub-Analysis of the Tlalpan 2020 Study.” Nutrients vol. 10,12 1969. 13 Dec. 2018, doi:10.3390/nu10121969
  4. Kantar Worldpanel, 2018. El pan el mejor acompañante de los hogares mexicanos
  5. Gobierno de Canadá, 2018. Sector Trend Analysis – Bakery Products In Mexico.
  6. Secretaría de Economía, 2017, Conoce más sobre la industria panificadora en México.
  7. Euromonitor, 2019, Baked Goods in Mexico. 

Imprescindible modificar dieta para mejorar la salud

  • Además de la constancia en la actividad física, es necesario cambiar hábitos alimenticios.

Ciudad de México a 4 de octubre de 2020.- Hacer ejercicio por sí mismo no tiene gran impacto sobre el peso, sobre todo, si no está acompañado por cambios en la alimentación. Lo anterior, lo evidencian estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad, (LabDO).

En una revisión sistemática de 43 estudios elaborada por Cochrane Library se concluyó que cuando la actividad física no se complementa con un cambio de dieta basado en un régimen nutricional personalizado, la posibilidad de disminuir en peso es mínima, mientras que combinados se obtienen más y mejores resultados (1).

La investigación identificó como el principal problema los “comportamientos de compensación”, fenómeno que los científicos traducen como el momento en el que los individuos asumen que pueden descuidar su ingesta de nutrientes críticos como el azúcar, el sodio y las grasas, por el simple hecho de efectuar una actividad física, lo cual, además de ser erróneo, puede traer consigo consecuencias en la salud (2).

Uno de los botones de muestra que ejemplifican que hacer ejercicio por sí mismo no resuelve el problema de obesidad es que, en nuestro país, casi el 50% de la población dijo hacer ejercicio; sin embargo, el 75.2% de los mexicanos adultos lidia con las consecuencias del sobrepeso y la obesidad (3).

Aun cuando las pérdidas de peso puedan resultar modestas, el ejercicio sigue siendo uno de los mejores hábitos para cuidar la salud siempre y cuando se acompaña de una dieta balanceada en donde se evite el consumo excesivo de azúcares, grasas saturadas, sodio y grasas.

Al respecto la Organización Mundial de la Salud recomienda complementar una alimentación saludable con 150 minutos de actividad física de vigorosa a moderada por semana. Se estima que en México casi el 20% de su población no lleva a cabo ninguna actividad física, siendo los adultos mayores y los deciles más altos, los grupos con mayor riesgo (3).

Cabe destacar que en nuestro país las comorbilidades referentes a la dieta van en aumento. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud 2018, los más recientes, 18.4% de la población padece hipertensión y 10.3% diabetes. De igual manera, casi el 20% de los mexicanos tienen colesterol y triglicéridos altos, una cifra que aumentó en 6.5 puntos porcentuales desde el 2012.

Fuentes: 

(1) Shaw KA, Gennat HC, O’Rourke P, Del Mar C. Exercise for overweight or obesity. Cochrane Database of Systematic Reviews 2006, Issue 4. Art. No.: CD003817. DOI: 10.1002/14651858.CD003817.pub3

(2) Foright, R M et al. “Is regular exercise an effective strategy for weight loss maintenance?.” Physiology & behavior vol. 188 (2018): 86-93. doi:10.1016/j.physbeh.2018.01.025

(3) Medina, Catalina et al. “Physical inactivity prevalence and trends among Mexican adults: results from the National Health and Nutrition Survey (ENSANUT) 2006 and 2012.” BMC public health vol. 13 1063. 11 Nov. 2013, doi:10.1186/1471-2458-13-1063

Superan galletas el tope de azúcares, grasas y sodio

  • Casi la totalidad de los hogares mexicanos compra galletas, las cuales se exceden en todos los nutrientes críticos señalados por la OPS: grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares.

30 de septiembre de 2020.- Las galletas son uno de los productos más comprados y consumidos en el país.  Prácticamente el 100% de los hogares mexicanos (99.7%) compraron galletas en 2016, según datos de la consultora Kantar Worldpanel.

Sin embargo, estos insumos ultraprocesados tan populares, exceden, en su versión dulce, todos los nutrientes críticos que señala la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como potencialmente dañinos: grasas, grasas saturadas, azúcares y sodio.

Estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) refieren que el consumir azúcar en exceso causa una serie de desórdenes en el organismo; de acuerdo con la OMS el azúcar de más genera un aumento poco saludable de peso, incrementa el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardíacas, así como caries dentales (1).

Una cuarta parte del sodio presente en productos ultraprocesados proviene de las galletas, panes, margarina, aceites y grasas así como snacks dulces y salados, considerados como un conjunto. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que si se regula el consumo excesivo de este, se podría prevenir hasta 2.5 millones de muertes al año, ya que es causante de problemas como hipertensión y accidentes cardiovasculares (2).

Igualmente, más de la mitad de la grasa total y de las grasas saturadas presentes en los productos ultraprocesados analizados por el mencionado organismo correspondió a las galletas, margarinas y aceites, snacks dulces y salados, y dulces. Estas contribuyen a la obesidad y son causa de dislipidemias (3).

Aunado a ello, las galletas son una fuente reconocida de ácidos grasos trans, los cuales son  usados en la industria porque dan firmeza a margarinas así como estabilidad de emulsión. Sin embargo, varias investigaciones han relacionado su consumo con un riesgo incrementado de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y otras enfermedades como cáncer de colon y mama, preeclampsia y alergias (4).

En México, el 12% de la energía alimentaria proveniente de alimentos ultraprocesados derivó de las galletas. A nivel Latinoamérica, según datos reportados por la OPS, las galletas fueron la segunda categoría que impulsó las ventas de productos ultraprocesados (18% correspondía a estas), solo detrás de los refrescos (22%).


El Mercado en México

Ante un panorama en donde la totalidad de los hogares mexicanos afirmaron consumir galletas (99.7%),  Kantar Worldpanel señala que en promedio se compran 12 kilos al año y 8 de cada 10 galletas adquiridas son dulces, las más problemáticas desde el punto de vista nutricional (5).

En el top 5 de las galletas más consumidas se encuentran, en primer lugar, las galletas Marías, sucedidas por las tipo sándwiches como las Oreo; siguen las Saladitas, las Crackers y las “galletas populares” (como las de animalitos) y las que tienen chispas de chocolate.

Es solo en los niveles socioeconómicos más altos donde se compran galletas más saludables como las de avena.

Existe un subgrupo poblacional que compra 23 kilos de galletas al año, gastando más de $1,300 pesos en este bocadillo, reporta la consultora. Este 20% de los hogares nacionales las compra 70 veces al año, o lo que es lo mismo, cada 5 días.

De acuerdo a un análisis de Euromonitor, en México el mercado es dominado por Pepsico con su marca Gamesa, seguida de Bimbo con Marinela y Lara (6).

Fuentes:

  1. OMS, 2019. ¿Por qué el azúcar en exceso es malo para ti?
  2. OMS, 2020. Reducción en el consumo de sodio.
  3. Cole, Banumathi K et al. “Valsartan protects pancreatic islets and adipose tissue from the inflammatory and metabolic consequences of a high-fat diet in mice.” Hypertension (Dallas, Tex. : 1979) vol. 55,3 (2010): 715-21. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.109.148049
  4. Dhaka, Vandana et al. “Trans fats-sources, health risks and alternative approach – A review.” Journal of food science and technology vol. 48,5 (2011): 534-41. doi:10.1007/s13197-010-0225-8
  5. Kantar Worldpanel, 2017. 9 de Julio: Día de la Galleta de azúcar.
  6. Euromonitor, 2019. Sweet Biscuits, Snack Bars and Fruit Snacks in Mexico.

Etiquetado a bebidas y alimentos ultraprocesados no debe ser una medida aislada

●      Debe ser una de las muchas acciones necesarias para combatir el sobrepeso y la obesidad.

27 de septiembre de 2020 .-  A días de que entre legalmente en vigor en México la Norma-051 que establece las reglas del etiquetado frontal en bebidas y alimentos ultraprocesados con el objetivo de que los consumidores identifiquen cuáles de ellos tienen exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, calorías y grasas trans, el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), consultó estudios que demuestran que  la medida será lo suficientemente exitosa , solo si es acompañada de campañas educativas, impuestos especiales etiquetados a programas de prevención, fomento de actividades físicas y contención de ambientes obesogénicos.

Hay que recordar que las medidas de etiquetado frontal han sido impulsadas por distintas entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Estas han sido adoptadas por países desde principios de la década de 1980, aunque es en tiempos recientes que estas han comenzado a ser modificadas de acuerdo al nuevo entendimiento de la obesidad y el rol de la mala dieta en ellas.

A nivel mundial y según cifras de 2016, mil 900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos. De acuerdo con datos de la OMS, desde 1975 la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo por lo que se ha convertido en uno de los mayores retos en cuanto a políticas públicas de salud en cualquier país del mundo.

Contexto global

En el mundo existen diferentes tipos de medidas y etiquetados, el adoptado por México es el de señalización de productos “altos en…” para referirse a los nutrientes críticos señalados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS. Este modelo es parecido al aplicado desde 2016 en Chile, el cual, según los primeros resultados, ha logrado mayor entendimiento de información nutrimental entre la población, con 48.1% de ella realizando una comparación de los sellos al momento de la compra (1).

Otros tipos de señalización son los semáforos de la salud, adoptados por países como Ecuador y Reino Unido. Estos consisten en alertas codificadas por color de acuerdo a su contenido de grasas, azúcares y sodio. Este tipo de etiquetado permiten al consumidor rápidamente saber cuáles de estos ingredientes críticos están presentes en un producto en específico.

En Ecuador los resultados de esta práctica han sido mixtos: aunque se ha registrado una disminución en yogures endulzados, altos en azúcar, también se ha visto un aumento en la compra de productos “light”, especialmente de refrescos. Estos últimos contienen edulcorantes que no son saludables (2).

En Australia se utiliza un sistema llamado “Health Star Rating”, el cual emplea un algoritmo para dar una calificación al producto, de acuerdo a su contenido de ingredientes potencialmente nocivos. La implementación de este modelo es voluntaria para la industria, aunque gran parte de ella se ha sumado a la iniciativa.

Dicho sistema ha arrojado buenos resultados en cuanto al conocimiento y actitudes de los consumidores. 84% de ellos lo conocían y 76% creen que es fácil de usar y comprender. Por otra parte, 88% reportaron que aun con el sistema, seguirán comprando los mismos productos (3).

En países nórdicos como Suecia, Dinamarca, Noruega e Islandia el modelo adoptado es el “keyhole system” o sistema de llave. Este indica los productos cuya composición es más saludable mediante un símbolo de llave verde en el empaque para los alimentos que cumplan con indicaciones de grasas, sodio y componentes como granos enteros y fibra.

Con esta medida, los resultados fueron una reducción del 40% en el consumo de grasas saturadas y un 9% en azúcares (4).

Contexto mexicano

En México, fue el 5 julio de 2019 cuando se presentó ante la Cámara de Diputados la iniciativa para reformar la Ley General de Salud en materia de etiquetado, misma que se  aprobó el 1 de octubre para luego llegar a la Cámara de Senadores, en donde se validó el 22 de octubre para posteriormente publicarse en el Diario Oficial de la Federación el 8 de noviembre, del año pasado.

Derivado de ese proceso se publicó el 27 de marzo del 2020 la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (NOM-051), la cual entra en vigor este 1 de octubre. Destaca que las empresas y marcas tienen hasta el 30 de noviembre para hacer las modificaciones pertinentes ya que a partir del 1 de diciembre la Procuraduría Federal del Consumidor y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios sancionará a quienes incumplan.

El nuevo etiquetado frontal reemplaza a las Guías Diarias de Alimentación (GDA). Entre los argumentos para hacer dicha transición están que las guías eran poco entendibles para la mayor parte de la población, además de que se requería tiempo y conocimientos para poder hacer las equivalencias entre calorías recomendables diarias y las contenidas. (5).

Aunque en productos ultraprocesados el etiquetado es un factor que puede lograr que el consumidor opte por opciones más saludables, de acuerdo con la FAO este hecho no garantiza su efectividad, pues se requiere que el consumidor disponga, por un lado, del tiempo y paciencia para leerlos y por otro, es difícil que el valor nutricional predomine por encima de un hábito o preferencia. (6)

Para poner en perspectiva lo anterior, el estudio “Front Pack Nutritional Labelling Schemes”, consultado por LabDO, reúne y analiza 14 investigaciones recientes en torno al tema del etiquetado frontal. En este se afirma que, aunque las etiquetas de “alto en” parecen ser más efectivas entre las personas (7), es difícil aseverar que por sí mismo resuelve el padecimiento de 75% de los mexicanos.

Ante este panorama, es imprescindible insistir en el diseño de estrategias integrales para combatir la “otra pandemia”.

Fuentes:

1.       Ministerio de Salud Chileno, 2019, Evaluación de Ley de Alimentos Noº 20.606.

2.       Díaz AA, Veliz PM, Rivas-Mariño G, Vance Mafla C, Martínez Altamirano LM, Vaca Jones C. Etiquetado de alimentos en Ecuador: implementación, resultados y acciones pendientes. Rev Panam Salud Publica. 2017;41:e54.

3.       Maganja D, Buckett K, Stevens C, Flynn E. Consumer choice and the role of front-of-pack labelling: the Health Star Rating system. Public Health Res Pract. 2019;29(1):e2911909.

4.       Nordic Co-operation. Celebrating Keyhole: Nordic Council of Ministers promotes healthy eating in the Nordic Region.

5.       Vargas-Meza J, Jáuregui A, Pacheco- Miranda S, Contreras-Manzano A, Barquera S. (2019) Front-of-pack nutritional labels: Understanding by low- and middle-income Mexican consumers. PLoS ONE 14(11): e0225268.

6.       FAO, 2017.El etiquetado de alimentos en América Latina y el Caribe, ¿intervencionismo o lucha necesaria contra la malnutrición?

7.       Crocker et al, 2020. Front of pack nutritional labelling schemes: a systematic review and meta‐analysis of recent evidence relating to objectively measured consumption and purchasing. Journal of Human Nutrition and Dietetics, 2020; 33.

Productos lácteos altos en grasas, los favoritos de los mexicanos

  • Los quesos procesados y los yogures elevan el riesgo de padecer obesidad y aumentan las concentraciones de colesterol en la sangre.

Ciudad de México a 23 de septiembre de 2020.- Si bien los productos lácteos ofrecen vitaminas y minerales necesarios para la salud, también son fuente de grasas saturadas, las cuales han sido ligadas con obesidad, afecciones cardíacas y dislipidemias.

Estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) señalan que el alto contenido de grasas saturadas en leche y otros productos lácteos son uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de enfermedades cardíacas (1).

También se identificó que el riesgo de desarrollar una cardiopatía se reduce hasta en un 24% cuando las personas cambian las grasas provenientes de lácteos por grasas poli-instauradas, como las presentes en las nueces, pescados, nueces y semillas de girasol.

Incluso, la evidencia señala que reemplazar el mismo número de calorías por carbohidratos provenientes de granos enteros contribuye a aminorar el riesgo de enfermedades cardiovasculares hasta un 28 por ciento.

Respecto a consumo y preferencias, la firma de investigación de mercados Mercawise, reportó que el 50.8% de los hogares mexicanos consumen productos lácteos de manera diaria y solo el 0.8% no ingiere este tipo de alimentos.

Entre quienes consumen yogur de manera habitual, se identificó que solo el 2.4% de las personas hacen su elección basándose en el contenido de grasas (2).

De acuerdo con un análisis de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) los quesos procesados, en especial, contienen un exceso de tres de los cuatro nutrientes críticos: grasas totales, grasas saturadas y sodio (3) y son el segundo producto lácteo más consumido en el país, solo por debajo de la leche, de acuerdo a Mercawise.

La OPS reportó que de 2009 a 2014, los productos ultraprocesados con mayor crecimiento en cuanto a ventas per cápita se encontraron los quesos procesados (30% de crecimiento), el yogur endulzado con aromatizantes (27.9%) y los helados (24.7%). Esta tendencia seguiría en aumento entre 2014 y 2019, indicaron.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha sido enfática en que para mantener una alimentación saludable, es necesario preferir productos lácteos descremados o con un menor contenido de grasas.

Y es que la leche entera de vaca contiene un alto contenido de grasas totales (un mínimo de 30 gramos por litro), del cual el 65% son grasas saturadas. Estos nutrientes críticos se relacionan con un elevado riesgo de obesidad, y aumentan las concentraciones de colesterol en la sangre (dislipidemia) (4).

Cabe destacar que el 38.2% de los niños mexicanos de 5 a 11 años consumen regularmente bebidas lácteas endulzadas, las cuales entran en la lista de alimentos no recomendables reportados en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2018 (5).

Otro trabajo que toma como base de los datos de la Ensanut 2006 apuntó que los derivados de la leche y la leche en sí son los principales productos que proveen grasas saturadas en la dieta del país, seguidos del pan y las galletas, los quesos, las carnes y huevos, platillos mexicanos tradicionales y las papas fritas (6).

Los ganadores del mercado de lácteos en México

En México, el mercado de los lácteos representa el 10% del PIB de la producción alimentaria. De acuerdo con cifras de la Cámara Nacional de Industrias de la Leche (Canilec) la producción de leche fluida y yogur, los productos lácteos más sanos, muestran una tendencia a declinar en la presente década, mientras que los derivados con alto contenido de grasas como la mantequilla, crema y queso mantendrán su dinamismo (7)

Las principales marcas en el sector son Lala, seguida de Nutrileche y Alpura, de acuerdo con datos del Brand Footprint 2020 de la consultora Kantar Worldpanel.

Para lograr que una estrategia sea exitosa, en el combate contra la pandemia del sobrepeso y la obesidad, resulta imprescindible ampliar el análisis sobre los productos ultraprocesados que rebasan las recomendaciones de sodio, grasas saturadas y azúcares.

Fuentes:

(1) Chen M, Li Y, Sun Q, Pan A, Manson JE, Rexrode KM, Willett WC, Rimm EB, Hu FB. Dairy fat and risk of cardiovascular disease in 3 cohorts of US adults. Am J Clin Nutr. 2016 Nov;104(5):1209-1217. doi: 10.3945/ajcn.116.134460. Epub 2016 Aug 24. PMID: 27557656; PMCID: PMC5081717.
(2) Mercawise, 2015, Estudio de mercado sobre consumo de productos lácteos en México. Disponible en: https://www.mercawise.com/blog/estudios-de-mercado/estudio-de-consumo-sobre-yogurt-y-productos-lacteos/
(3) OPS, 2019. Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina. Disponible en: https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/51523/9789275320327_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y
(4) Rivera-Dommarco J, López-Olmedo N, Aburto-Soto T, Pedraza-Zamora L, Sánchez-Pimienta T. Consumo de productos lácteos en población mexicana. Resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. México: Instituto Nacional de Salud Pública, 2014
(5) Presentación de Resultados Ensanut 2018, disponible en: https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/doctos/informes/ensanut_2018_presentacion_resultados.pdf
(6) Ramírez-Silva, I., Villalpando, S., Moreno-Saracho, J.E. et al. Fatty acids intake in the Mexican population. Results of the National Nutrition Survey 2006. Nutr Metab (Lond) 8, 33 (2011). https://doi.org/10.1186/1743-7075-8-33
(7) Canilec, 2019, Estadísitcas del sector lácteo. https://www.canilec.org.mx/estadisticas%20lacteos%202019.pdf

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