Obesidad y sobrepeso, una antesala a la diabetes: Mariana Navarro Tovar, Nutrióloga

  • Las personas con aumento del tejido graso abdominal deben monitorearse ante la posibilidad de padecer diabetes.

Aun cuando la diabetes es un padecimiento multifactorial, la obesidad y el sobrepeso son un factor de riesgo para sufrir esta enfermedad que se asocia con una deficiencia absoluta o relativa de la producción de la insulina, así lo refirió en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), Mariana Navarro Tovar, Licenciada en Nutrición y Máster Internacional en Nutrición y Dietética con especialidad en Nutrición Clínica.

La también docente de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí habló sobre la prevalencia de esta enfermedad en México, y dijo que además de los adultos, cada vez más, menores de edad comienzan a adquirir este padecimiento, en algunas ocasiones de forma hereditaria, otras por inactividad física o por una mala alimentación.

Respecto a la dieta, la especialista advirtió la importancia de controlar el número de calorías que se consumen bajo la lógica de no aumentar de peso y con ello la adiposidad en el cuerpo, derivado de un proceso inflamatorio que termina por influir en la capacidad metabólica para producir insulina.

“Lo que sucede con las personas que son diagnosticadas con diabetes tipo 2 es que al comer carbohidratos de más, se genera un exceso de glucosa que circula en la sangre, por lo que se presenta toda la sintomatología y daños”, explicó quien también es presidenta fundadora del Colegio de Nutriólogos de San Luis Potosí, A.C.

El primer indicio, destacó, es el tejido graso, principalmente el acumulado en la región abdominal. “Cuando tenemos exceso de grasa corporal es necesario hacerse revisiones frecuentes, más aún si hay una carga familiar importante, es decir, si los padres, abuelos o tíos presentan diabetes. Esos serían los dos factores que hay que estar revisando: el incremento considerable de peso y en caso de que haya ese aumento de peso hacerse controles regulares en cuanto a la glucosa, y el aspecto hereditario”, consideró. 

En cuanto a la dieta para este sector poblacional indicó que no debe ser diferente a lo que es la recomendación de una dieta saludable. “En realidad, se deben incluir todos los grupos de alimentos, cuidando las cantidades en las que se consumen, pero siguiendo las mismas reglas: que sea completa en cuanto a los grupos;  suficiente, en cuanto a las cantidades de nutrientes en general, tanto calorías, como nutrientes específicos; equilibrada; inocua, y variada, que son los parámetros para la dieta de un paciente que padece diabetes”, precisó.

Sin embargo, detalló, los alimentos industrializados altos en calorías y azúcar pueden  generar un incremento importante de glucosa: todo lo que tiene que ver con carbohidratos simples y refinados o procesados, por ejemplo, azúcar de mesa; jugos, incluso naturales; golosinas; panadería, en general, y todos aquellos empacados a base de cereales y azúcar son los que hay que evitar o reducir el consumo en un paciente con diabetes.

Al señalar la relación entre la diabetes y la obesidad la experta mencionó que una de las principales causas de la diabetes tipo 2 es el exceso de tejido adiposo. “Al tener mucho tejido adiposo se presentan algunas situaciones de procesos inflamatorios; la resistencia a la insulina, que está muy asociada al incremento del tejido graso, permite que se desarrolle, como tal la diabetes, o que la termine de potencializar. Esto significa que entre más tejido graso se tiene, hay más posibilidades de presentar la resistencia a la insulina”, agregó.

Por último, recomendó acercarse siempre acercarse a expertos en la materia, ya que no hay nada mejor que una estrategia individual en cuanto a la prescripción de la dieta, así como lo que implica: el acompañamiento y asesoramiento. En la población en general que padece diabetes, resaltó, lo más importante es mantener una dieta correcta y de calidad; reducir lo más posible los productos empacados y preferir los alimentos naturales; hacer los tres alimentos del día (desayuno, comida y cena) y si es posible, dos colaciones, además de mantenerse activos físicamente, sin descuidar la prescripción médica.