Mermeladas, crema de maní o de chocolate, untables que contribuyen a la obesidad en México

  • Aun en pequeñas cantidades desbalancean las dietas, por su alto contenido de azúcares y grasas.


Ciudad de México a 16 de diciembre de 2020.- Las mermeladas, crema de chocolate, de maní o mantequillas han sido señalados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como productos ultraprocesados que, por su composición nutrimental, deben ser consumidos con moderación, ya que contienen exceso de azúcares, grasas y grasas saturadas.

Este tipo de untables, aún ingeridos en pocas cantidades y como acompañamiento de otros alimentos, desbalancean las dietas y contribuyen al desarrollo de obesidad y sobrepeso.

Estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), refieren que este tipo de comestibles están en el top 10 de productos ultraprocesados que contribuyen a la sobreingesta de azúcares en niños (1).

Por ejemplo, dos rebanadas de pan con crema de avellanas con cacao contienen 24 gramos de azúcar, lo cual representa casi la totalidad de la ingesta diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que es de 25 gramos.

Para dar aún más contexto, 100 gramos de Nutella aportan 52.5 gramos de azúcar y 31.7 de grasas, de acuerdo a un análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (2). Este tipo de productos tienen 4 veces más azúcar que avellana (1).

De igual forma, las mermeladas y cajetas contienen exceso de azúcares. Una dieta alta en estos nutrientes hace que las personas, además de tener problemas con el control de su peso, estén en peligro de desarrollar otros padecimientos como diabetes y caries dentales (3).

Análisis elaborados por el Laboratorio de la Procuraduría Federal del Consumidor indican que las mermeladas existentes en nuestro país pueden contener de 1.7 gramos, en el caso de las bajas en este ingrediente, hasta 59.5 gramos de azúcar; mientras que las cajetas incluyen entre 38.5 a 55.5 gramos por cada 100 del total. (4)

Cabe resaltar que otros untables, que no son dulces, también exceden el contenido de nutrientes críticos. La mantequilla, por ejemplo, contiene un 58% de grasas saturadas (5). De hecho, para ser denominadas como tal, este producto debe contener más de 80% de dicho nutriente y en México las variedades existentes son entre 81% y 100% grasas (6).

El mercado de ultraprocesados untables en México


En nuestro país, el mercado de las cremas de chocolate para untar es el más dinámico, según datos del departamento de agricultura de Estados Unidos, este creció un 18% en 2015 (7).

El sector de mermeladas y preservas ha registrado un crecimiento constante de 2010 a 2015. Las ventas pasaron de 3 mil 312 millones de pesos a 5 mil 017 millones de pesos en ese periodo.

Respecto a las cremas de avellana para untar, este sector pasó de generar 239 millones de pesos a 774 millones en 2015. 

Según la OPS, las ventas en esta categoría de alimentos ultraprocesados se mantendrían constantes en el periodo entre 2015 y 2019.

De acuerdo con datos de Euromonitor, la marca líder en el segmento de untables dulces es McCormick, con su línea de mermeladas.

Fuentes: 

  1. Action on Sugar, 2017. Sweet Spreads.
  2. Revista del consumidor, marzo 2016.
  3. NHS. Azúcar, los hechos.
  4. Laboratorio Profeco Análisis sobre mermelada y Cajeta.
  5. Ministerio de Salud de Costa Rica. Guías alimentarias para la educación nutricional.
  6. PROFECO, 2020. Revista del consumidor de junio 2020.
  7. Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 2015. Reporte de Ingredientes en alimentos procesados en México.

Etiquetado a bebidas y alimentos ultraprocesados no debe ser una medida aislada

●      Debe ser una de las muchas acciones necesarias para combatir el sobrepeso y la obesidad.

27 de septiembre de 2020 .-  A días de que entre legalmente en vigor en México la Norma-051 que establece las reglas del etiquetado frontal en bebidas y alimentos ultraprocesados con el objetivo de que los consumidores identifiquen cuáles de ellos tienen exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, calorías y grasas trans, el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), consultó estudios que demuestran que  la medida será lo suficientemente exitosa , solo si es acompañada de campañas educativas, impuestos especiales etiquetados a programas de prevención, fomento de actividades físicas y contención de ambientes obesogénicos.

Hay que recordar que las medidas de etiquetado frontal han sido impulsadas por distintas entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Estas han sido adoptadas por países desde principios de la década de 1980, aunque es en tiempos recientes que estas han comenzado a ser modificadas de acuerdo al nuevo entendimiento de la obesidad y el rol de la mala dieta en ellas.

A nivel mundial y según cifras de 2016, mil 900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos. De acuerdo con datos de la OMS, desde 1975 la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo por lo que se ha convertido en uno de los mayores retos en cuanto a políticas públicas de salud en cualquier país del mundo.

Contexto global

En el mundo existen diferentes tipos de medidas y etiquetados, el adoptado por México es el de señalización de productos “altos en…” para referirse a los nutrientes críticos señalados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS. Este modelo es parecido al aplicado desde 2016 en Chile, el cual, según los primeros resultados, ha logrado mayor entendimiento de información nutrimental entre la población, con 48.1% de ella realizando una comparación de los sellos al momento de la compra (1).

Otros tipos de señalización son los semáforos de la salud, adoptados por países como Ecuador y Reino Unido. Estos consisten en alertas codificadas por color de acuerdo a su contenido de grasas, azúcares y sodio. Este tipo de etiquetado permiten al consumidor rápidamente saber cuáles de estos ingredientes críticos están presentes en un producto en específico.

En Ecuador los resultados de esta práctica han sido mixtos: aunque se ha registrado una disminución en yogures endulzados, altos en azúcar, también se ha visto un aumento en la compra de productos “light”, especialmente de refrescos. Estos últimos contienen edulcorantes que no son saludables (2).

En Australia se utiliza un sistema llamado “Health Star Rating”, el cual emplea un algoritmo para dar una calificación al producto, de acuerdo a su contenido de ingredientes potencialmente nocivos. La implementación de este modelo es voluntaria para la industria, aunque gran parte de ella se ha sumado a la iniciativa.

Dicho sistema ha arrojado buenos resultados en cuanto al conocimiento y actitudes de los consumidores. 84% de ellos lo conocían y 76% creen que es fácil de usar y comprender. Por otra parte, 88% reportaron que aun con el sistema, seguirán comprando los mismos productos (3).

En países nórdicos como Suecia, Dinamarca, Noruega e Islandia el modelo adoptado es el “keyhole system” o sistema de llave. Este indica los productos cuya composición es más saludable mediante un símbolo de llave verde en el empaque para los alimentos que cumplan con indicaciones de grasas, sodio y componentes como granos enteros y fibra.

Con esta medida, los resultados fueron una reducción del 40% en el consumo de grasas saturadas y un 9% en azúcares (4).

Contexto mexicano

En México, fue el 5 julio de 2019 cuando se presentó ante la Cámara de Diputados la iniciativa para reformar la Ley General de Salud en materia de etiquetado, misma que se  aprobó el 1 de octubre para luego llegar a la Cámara de Senadores, en donde se validó el 22 de octubre para posteriormente publicarse en el Diario Oficial de la Federación el 8 de noviembre, del año pasado.

Derivado de ese proceso se publicó el 27 de marzo del 2020 la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (NOM-051), la cual entra en vigor este 1 de octubre. Destaca que las empresas y marcas tienen hasta el 30 de noviembre para hacer las modificaciones pertinentes ya que a partir del 1 de diciembre la Procuraduría Federal del Consumidor y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios sancionará a quienes incumplan.

El nuevo etiquetado frontal reemplaza a las Guías Diarias de Alimentación (GDA). Entre los argumentos para hacer dicha transición están que las guías eran poco entendibles para la mayor parte de la población, además de que se requería tiempo y conocimientos para poder hacer las equivalencias entre calorías recomendables diarias y las contenidas. (5).

Aunque en productos ultraprocesados el etiquetado es un factor que puede lograr que el consumidor opte por opciones más saludables, de acuerdo con la FAO este hecho no garantiza su efectividad, pues se requiere que el consumidor disponga, por un lado, del tiempo y paciencia para leerlos y por otro, es difícil que el valor nutricional predomine por encima de un hábito o preferencia. (6)

Para poner en perspectiva lo anterior, el estudio “Front Pack Nutritional Labelling Schemes”, consultado por LabDO, reúne y analiza 14 investigaciones recientes en torno al tema del etiquetado frontal. En este se afirma que, aunque las etiquetas de “alto en” parecen ser más efectivas entre las personas (7), es difícil aseverar que por sí mismo resuelve el padecimiento de 75% de los mexicanos.

Ante este panorama, es imprescindible insistir en el diseño de estrategias integrales para combatir la “otra pandemia”.

Fuentes:

1.       Ministerio de Salud Chileno, 2019, Evaluación de Ley de Alimentos Noº 20.606.

2.       Díaz AA, Veliz PM, Rivas-Mariño G, Vance Mafla C, Martínez Altamirano LM, Vaca Jones C. Etiquetado de alimentos en Ecuador: implementación, resultados y acciones pendientes. Rev Panam Salud Publica. 2017;41:e54.

3.       Maganja D, Buckett K, Stevens C, Flynn E. Consumer choice and the role of front-of-pack labelling: the Health Star Rating system. Public Health Res Pract. 2019;29(1):e2911909.

4.       Nordic Co-operation. Celebrating Keyhole: Nordic Council of Ministers promotes healthy eating in the Nordic Region.

5.       Vargas-Meza J, Jáuregui A, Pacheco- Miranda S, Contreras-Manzano A, Barquera S. (2019) Front-of-pack nutritional labels: Understanding by low- and middle-income Mexican consumers. PLoS ONE 14(11): e0225268.

6.       FAO, 2017.El etiquetado de alimentos en América Latina y el Caribe, ¿intervencionismo o lucha necesaria contra la malnutrición?

7.       Crocker et al, 2020. Front of pack nutritional labelling schemes: a systematic review and meta‐analysis of recent evidence relating to objectively measured consumption and purchasing. Journal of Human Nutrition and Dietetics, 2020; 33.

Positivo IEPS a refrescos; urge considerar a papitas, galletas y pastelitos

  • La política fiscal debe incluir el universo completo de productos con excedente de nutrientes críticos.

Ciudad de México a 06 de septiembre de 2020.- Generar una política fiscal que de verdad combata la obesidad, pasa por ampliar el análisis para incluir en el debate del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) a todas las industrias y productos ultraprocesados que en la última década han causado estragos en la salud pública.

Reconocer que la obesidad es un problema multifactorial en el país, es el primer paso para diseñar estrategias que tomen en cuenta impuestos globales a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, activación física y campañas educativas.

El planteamiento del Congreso de la Unión de aumentar el IEPS a refrescos debe ampliar el análisis sobre qué otras industrias y productos, con base en la evidencia científica, deben tener este impuesto especial.  

La Organización Panamericana de la Salud es enfática al respecto: las bebidas azucaradas aportan un tercio (28%) de todas las calorías provenientes de productos ultraprocesados consumidas en Latinoamérica. Y el 72% restante proviene de los alimentos procesados, que contienen azúcares, altas cantidades de grasa y sodio, en un contexto en donde México mantiene un consumo alarmante, pues somos el mercado minorista de snacks más grande en la región y el de mayor crecimiento esperado.

La misma OPS, en información que ha sido retomada por el Instituto Nacional de Salud Pública, advierte que en el país se consumían 214 kg de alimentos ultraprocesados por persona en 2014, en los últimos datos disponibles. Esta circunstancia nos coloca en el primer lugar en América Latina. En México, las industrias de las papas fritas, galletas y snacks son de las más importantes, sobre todo entre niños de 5 a 11 años de edad, quienes las consumen regularmente, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud 2018, la más reciente disponible.

De igual manera, a nivel nacional se ha seguido la tendencia estadounidense donde hasta un 40% de la población ha sustituido comidas completas por snacks, botanas y dulces, de acuerdo con información del Tetra Pak Equity Tracking 2019, retomada por Milenio. Lo anterior serviría para explicar los crecientes índices de obesidad y otras enfermedades con componentes metabólicos como la hipertensión y la diabetes en el país.

Para poner lo dicho en perspectiva basta con decir que los mexicanos registran la adquisición más alta de artículos de uso masivo en el mundo, especialmente en snacks, botanas y dulces, conforme a lo publicado por el estudio Brand Footprint.

En las principales ciudades mexicanas, donde el problema de la obesidad es más grave, el mercado de “snacks” sumó un valor de más de 53 mil millones de pesos según datos de Kantar Worldpanel. Si dividimos esta cantidad entre la población mexicana, representa un gasto de más de 417 pesos por persona en estos papitas, galletas o pastelillos.

En lo que refiere a cárnicos, aunque estos han sido señalados por la Organización Mundial de la Salud como cancerígenos y aunque contienen altas cantidades de sal y grasas dañinas, su consumo fue de 973 mil toneladas durante 2018, de acuerdo a lo indicado por Comecarne, lo que equivale a alrededor de 7.5 kilos por persona al año.

Los productos preferidos en esta área son los jamones y salchichas de pavo, que han sido señalados por la Profeco por no llegar a los grados nutricionales recomendados y, en algunas ocasiones, contener otras fuentes de proteína no señaladas.  

Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Organización Panamericana de la Salud han alertado en numerosas ocasiones sobre las tendencias de consumo de estos productos, que incluyen por lo menos 21 industrias, entre ellas la refresquera y de bebidas azucaradas.

Por ello, es positivo que la política fiscal contemple, un aumento del IEPS a refrescos y bebidas azucaradas, y que además   se aplique el impuesto especial a alimentos ultra procesados, hipercalóricos, comidas rápidas y suplementos dietarios con bajo aporte nutricional que más inciden en el sobrepeso y la obesidad de los mexicanos para que, con base en datos y evidencia científica, se establezcan políticas públicas encaminadas a reducir estas tendencias.

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