Aspectos psicológicos pueden contribuir a una mala alimentación

  • El estrés, la depresión e incluso la personalidad son factores que también inciden.
  • En tiempos de confinamiento, muchas personas han aumentado de peso por factores emocionales.

Ciudad de México a 30 de diciembre de 2020.- La obesidad y el sobrepeso, al ser enfermedades multifactoriales, no tienen una causa única. La Organización Mundial de la Salud ha apuntado que los ambientes en los que se desenvuelven los individuos, así como la cultura y economía personales juegan un rol en el desarrollo de estos padecimientos.

Diversos estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) indican que también influyen desde la personalidad, hasta factores como el estrés y la depresión. Es así que quienes tienen un tipo de personalidad impulsiva encuentran más difícil mantener un peso sano, pues los requerimientos de actividad física constante y moderación en los alimentos son difíciles para ellos (1).

Igualmente, se ha comprobado que mientras que el estrés agudo inhibe el apetito, el estrés crónico genera que se libere cortisol, lo cual incrementa el hambre y produce que las personas prefieran alimentos altos en grasas y en azúcar (2).

Lo anterior ha sido más visible en el periodo de confinamiento a causa de la pandemia por COVID-19. En México, según el Instituto Mexicano del Seguro Social la obesidad infantil será un reto para la Salud Pública, pues se han agravado los malos hábitos de alimentación, así como el sedentarismo. Además, señala que deben tomarse en cuenta los aspectos psicológicos del encierro y cómo estos afectarán a niñas y niños (3).

Por otra parte, se ha encontrado que la depresión está relacionada con exceso en el peso. Análisis sugieren que las personas con obesidad extrema tienen cinco veces más probabilidades de haber tenido un episodio depresivo en el año anterior, comparado con los de peso promedio (4).

De igual manera, un tercio de los candidatos a cirugía bariátrica reportaron sintomatología depresiva durante el periodo inmediato anterior a la operación, mientras que el 50% de ellos indicaron haber sufrido esta afección mental durante todas sus vidas (5).

Según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2017, 32.5% de los mexicanos mayores de 12 años habían experimentado algún sentimiento de depresión (6).

El trastorno por atracón, un problema al alza

Este trastorno psicológico se caracteriza porque las personas consumen alimentos como una manera de manejar o atenuar sus emociones negativas, lo cual está ligado con la ansiedad, que las desencadena y hace que algunas personas coman de más o en grandes cantidades (7).

De tal forma que algunos individuos tienden a comer compulsivamente, lo cual es un problema al alza en México. De acuerdo con la especialista de la Facultad de Psicología de la UNAM, Cecilia Silva Gutiérrez, entre el 16 y el 51% de los pacientes que acuden a consultas nutricionales presentan trastorno por atracón (8).

Si estas cifras se toman como punto de referencia junto a las tasas de obesidad, se puede concluir que la afección va en aumento. En México, 75.2% de la población presenta sobrepeso u obesidad, lo cual se ha incrementado de manera constante desde 2012.

Silva Gutiérrez apunta a que el rango de edad de las personas con este comportamiento se ha ampliado, pues cada vez gente más joven y de edad avanzada lo presenta, cuando antes era común solo en adultos jóvenes y adolescentes.

Asimismo, otro estudio realizado en México afirma que 20.7% de los adolescentes estudiados presentan adicción a la comida, siendo las mujeres las más propensas a ello y siendo mucho más común en las personas que ya padecen sobrepeso u obesidad (9).

Fuentes:

  1. Sutin, A. R., Ferrucci, L., Zonderman, A. B., & Terracciano, A. (2011). Personality and obesity across the adult life span. Journal of Personality and Social Psychology, 101(3), 579.  
  2. Sinha, R., & Jastreboff, A. M. (2013). Stress as a Common Risk Factor for Obesity and Addiction. Biological Psychiatry, 73(9), 827–835. doi:10.1016/j.biopsych. 2013.01.032  
  3. IMSS, 2020. Después del confinamiento, se deberán detectar y atender casos de obesidad infantil. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202006/408
  4. Onyike CU, Crum RM, Lee HB, et al. Is obesity associated with major depression? Results from the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Am J Epidemiol. 2003;158(12):1139–47. [Research Support, U.S. Gov’t, P.H.S.] 
  5. Pawlow LA, O’Neil PM, White MA, et al. Findings and outcomes of psychological evaluations of gastric bypass applicants. Surg Obes Relat Dis. 2005;1(6):523–7.
  6. INEGI, 2019. Salud mental. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/temas/salud/
  7. Bennett, J., Greene, G., & Schwartz-Barcott, D. (2013). Perceptions of emotional eating behavior. A qualitative study of college students. Appetite, 60, 187–192. 
  8. DGCS UNAM, 2018. HAY MÁS COMEDORES COMPULSIVOS EN MÉXICO. Disponible en: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2018_678.html
  9. Carlos, Milton & Guevara Valtier, Milton & Ruíz-González, Karla & Luis, Arturo & Pacheco-Pérez, Luis & Melchor, Jesús & Santos-Flores, Jesús & Cruz, Patricia & Belén, Ana & García, Sánchez. (2019). Adicción a la comida y estado nutricional en adolescentes de una preparatoria pública en México. Enfermeria Global. 19. 1-10. 10.6018/eglobal.370021.