La dieta “correcta” depende de las condiciones y características de cada individuo: Lidia Araceli Rodríguez, Nutrióloga

*Debe ser completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada

El conjunto de alimentos y platillos ingeridos por día deben ser definidos por varios factores, entre ellos, el gasto energético derivado del tipo de actividades, la edad, la existencia de algún padecimiento (en caso de existir), así como el contexto sociocultural y psicológico.

Lo anterior lo comentó en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la Nutrióloga Lidia Araceli Rodríguez Pérez.

Explicó que una dieta correcta se define de manera individualizada y debe mantener algunas características como ser completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada.

“Para que sea completa debe de cubrir tanto en el desayuno, la comida y la cena los tres grupos de alimentos que vienen en El plato del bien comer, lo cual incluye cereales y tubérculos; productos de origen animal y leguminosas, así como frutas y verduras.

Y a partir de ahí–continuó-, además de la variedad, se va a considerar la y cantidad de estos alimentos (equilibrio), lo cual significa que la dieta debe incluir cierto porcentaje de los principales nutrimentos, así como la cantidad total de energía que se debe consumir al día y todo ello va a depender de las características de la persona.

Al referirse a las llamadas dietas “Dieta de la Zona”, “Vegana”, “Orgánica”, “Keto” la Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos y Maestra en Educación reiteró que lo más importante es que la dieta tiene que ser acorde a las características de la población y, especialmente, de la persona que va a realizarla.

Asimismo, mencionó la “Dieta de la milpa”, y una que se encuentra en las Guías alimentarias basadas en alimentos: “Dieta DASH”, la cual se creó originalmente para ayudar a reducir la presión arterial y que habla sobre enfoques alimentarios para controlar la hipertensión con el consumo y restricción de alimentos específicos.

La coordinadora de la Maestría en Nutrición Clínica en la Universidad Iberoamericana León, Guanajuato, subrayó que algunos de los beneficios de mantener una dieta con un equilibrio alimentario, son el consumir la cantidad de nutrimentos necesarios para realizar las funciones vitales y ordinarias. Sin embargo, apuntó, si en un momento dado la persona tiene una situación en particular, fisiológica o fisiopatológica también le va a ayudar a determinar qué alimentos son los que se deberían o no de consumir y, sobre todo, a mantener ciertos hábitos que le ayuden a llevar de manera ordenada la alimentación.

Respecto a los alimentos que deben evitarse por su impacto dañino en la salud destacan los ultraprocesados, porque aportan una cantidad de energía importante que se basa en algún nutrimento, principalmente hidratos de carbono simples (azúcares o con alto contenido de grasas, grasas saturadas). “Todo lo que se refiere a alimentos procesados o ultraprocesados hay que tener cuidado en cuanto a la cantidad de alimento que consumimos al día”, recomendó.

Aunado a ello, la especialista recordó que las dietas por sí mismas no pueden resolver la problemática de obesidad y sobrepeso toda vez que se requiere de atención interdisciplinaria.

Finalmente la experta en Nutrición, Lidia Araceli Rodríguez, advirtió la necesidad de fortalecer la educación entre la población, con el objetivo de hacer recomendaciones puntuales sobre la alimentación y crear hábitos adecuados dependiendo de las características específicas de cada individuo. En el proceso educativo se necesita trabajar el proceso de la motivación y diseñar un tipo de alimentación correcta para cada persona, identificar cuál es su objetivo, y trabajar con ella para que cambie, darle información y herramientas para que lo pueda lograr, concluyó.

Crisis económica y carga genética propician sobrepeso y obesidad: Gabriela Cortés, Nutrióloga

*Es necesario crear conciencia entre los mexicanos de que estos padecimientos son multifactoriales

Aunque el sobrepeso y la obesidad son multifactoriales, se ha identificado que el aspecto económico, que se traduce en una poca capacidad de compra de alimentos de calidad, y el aspecto familiar, cuando se hereda la problemática vía la carga genética, son algunos de los factores más comunes entre las y los mexicanos que sufren dichos padecimientos.

Así lo señaló en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) la especialista en Nutrición Gabriela Cortés Cavazos, quien mencionó que entre los síntomas y signos de dichas enfermedades se encuentran principalmente el cansancio, el agotamiento, el dolor en las rodillas y la ansiedad.

Respecto a en qué momento se considera que existe obesidad o sobrepeso, precisó que esto es posible advertirlo cuando la personas pesa entre 10 y 15 kilos más, de acuerdo a la estatura que se tenga, además de eso debe considerarse el factor de la edad y si es hombre o mujer, entre otras características. “Lo ideal es tener un peso en proporción a la estatura y conforme al Índice de Masa Corporal que le corresponde”.

El sobrepeso solo se clasifica en uno, explicó la licenciada en Nutrición al señalar que el indicador de Índice de Masa Corporal (IMC) es de entre 20 y 25 puntos, después está la preobesidad, donde el IMC está en un rango de 25 a 29, pero si los niveles ya están arriba de 30 se considera obesidad, padecimiento en el que hay distintos tipos: 1, 2 y 3.

Al referirse a las consecuencias en la salud que esta condición trae consigo, la también especialista en Psicología de la Alimentación comentó que se encuentran principalmente las enfermedades cardiovasculares, así como los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos elevados, así como la prediabetes o diabetes e hígado graso.

“En las embarazadas se puede desarrollar una diabetes gestacional si llegan a su embarazo con sobrepeso o con obesidad”, añadió.

Asimismo, indicó que la alimentación influye para que una persona pueda desarrollar sobrepeso u obesidad. “Generalmente el consumo excesivo de grasas,  carbohidratos, no comer suficientes frutas y verduras durante el día, no tener actividad física al menos 30 minutos diarios, la vida sedentaria y no saber cómo equilibrar un platillo, todo eso puede ocasionar el sobrepeso y la obesidad”.

Otro aspecto –agregó- es la vida tan rápida que llevamos, las personas suelen comer lo primero que encuentran, ya sea porque pasan muchas horas en el trabajo y llegan a casa cansados y ya no quieren cocinar, por lo que toman lo que sea: un cereal, una bolsa de galletas o papitas, y eso también puede provocar que se desarrolle en un futuro el sobrepeso o la obesidad.

Cortés Cavazos recomendó que la alimentación de una persona sea equilibrada, balanceada e incluya verduras y frutas. “Que en el plato de la comida la mitad sea con verduras y la otra mitad que esté distribuida entre proteínas y carbohidratos y consumir agua natural, mínimo dos litros al día”.

“Si se tiene algún antojo a media tarde o a media mañana es recomendable consumir alguna fruta con una porción de almendras o cacahuates y no recurrir a papitas o galletas; para la cena y el desayuno, elegir alimentos ligeros para que durante el día no se tenga pesadez, sueño o cansancio.”, sugirió.

A manera de conclusión la nutrióloga enfatizó la necesidad de crear conciencia de qué es lo que puede pasar en un futuro si se lleva una vida sedentaria y cómo se pueden originar o desarrollar enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, obesidad y diabetes.

“En la actualidad se tiende a relacionar la comida con las emociones, los pensamientos y las situaciones cotidianas, por ejemplo, si hay alguna fiesta, en una boda o una fecha importante se celebra con comida. En México tenemos esa cultura y está muy relacionado que veamos a la comida como un premio o un castigo y es importante considerar alternativas que no tengan que ver con la alimentación, porque también de ahí pueden originarse sobrepeso u obesidad; comer alimentos que el cuerpo no necesita y hacerlo solo por un antojo”, concluyó.

Niños y niñas, protagonistas de la revolución alimentaria: Xanty Elías, ganador del Basque Culinary World Prize 2021

*El reconocido chef a nivel internacional plantea incorporar la asignatura de cultura gastronómica al sistema escolar en su país y en otros.

*Se trata de hacer conciencia en las y los pequeños para que puedan identificar la manera más sana y sustentable de alimentarse.

Huelva, España.- Para asegurar un futuro exitoso en materia de generación y procuración de alimentos es indispensable que niños y niñas sean hoy los protagonistas y empiecen a tomar acciones favorables a la hora de cocinar y consumir de manera consciente una dieta saludable.

Lo anterior lo refirió, en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), el reconocido chef español Xanty Elías, también ganador del Basque Culinary World Prize 2021.

Se trata, dijo, de generar valor entre los infantes a la relación con los alimentos, que como humanos tenemos desde que nacemos. “Es fundamental que el vínculo y el enlace del comportamiento que hay con la alimentación empiece a nacer y a conformarse desde pequeños, para que realmente sea una relación sana y no basada en premios, gustos y momentos reactivos de comer”, añadió.

“La idea es incorporar a los sistemas escolares una materia denominada cultura gastronómica, donde se pueda incrementar la conciencia alimentaria dentro del colegio y que la gastronomía se vea como una asignatura necesaria y muy beneficiosa para la salud de las y los niños”, mencionó quien ha sido jefe de cocina de importantes hoteles y restaurantes.

Sobre la visión de hacer protagonistas a los niños y niñas, explicó que la relevancia radica en sembrar la conciencia en los menores para construir sociedades más responsables. Para ello, aseguró, se pretende que los sistemas escolares puedan incluir la asignatura a través de inteligencias múltiples, donde realmente los niños se involucren y se den cuenta de que dando paso a la acción, pueden generar esos vínculos, “haciendo que sean los auténticos protagonistas a la hora de cocinar y generar esos alimentos”.

“El objetivo es empoderar a los niños a través de la alimentación, no se trata de enseñarles a ser cocineros, sino a ser conscientes de lo que comen, porque a través de ello aprenden geografía, matemáticas y ciencias naturales y, de esta manera, además, se combate la obesidad infantil y se construye a favor de los hábitos saludables”, resaltó.

A partir del programa “Los niños se comen el futuro”, el destacado chef español destacó la necesidad de que las y los menores mantengan una relación versátil y plural con los alimentos, donde no solo simple y llanamente se dediquen a comer, sino también a cocinar y a generar; a ver cómo se comportan los alimentos y a considerar el concepto de compartir. “De alguna manera, debe existir siempre una parte de ilusión y de fiesta a la hora y alrededor de la comida”, subrayó.

Respecto a este programa, Xanty Elías comentó que surgió por la necesidad que observó en sus clientes, donde muchos de ellos no mostraban haber tenido una educación gastronómica de pequeños lo suficientemente clara y equilibrada como para tener una alimentación sana, por lo que se dio cuenta de que si se formaban a los niños, se estaría preparando a la siguiente generación, a los consumidores del siglo XXI.

En lo que se refiere a los alcances del programa que él ha propuesto en su país, sostuvo que el objetivo es generar una conciencia alimentaria, “donde de alguna manera hagamos que la sociedad sea responsable de lo que ingiere, de los alimentos que consume, de la procedencia de los mismos, de cómo genera eso una salud o un momento de bienestar en el caso de una alimentación mucho más sana y ver cómo podemos solventar problemas de salud, diabetes y obesidad infantil, que cada vez son mayores”.

Al referir cómo se desarrolla dicho programa, el multipremiado cocinero indicó que buscan empresas comprometidas que quieran apostar por una generación consciente, por un futuro consumidor responsable y que quieran apostar por esa educación alimentaria, de cultura gastronómica hacia todos los niños y niñas, para dar un gran paso en la sociedad y mostrar esa implicación social de las grandes empresas que están operando en el país y que sea ejemplo en otros.

Adolescentes, más susceptibles a trastornos alimentarios: Cecilia Lara Gamboa, Nutrióloga

• Ansiedad y depresión contribuyen a padecer estos desequilibrios.

Los adolescentes de entre 12 y 17 años de edad son el grupo poblacional más susceptible a sufrir algún trastorno de conducta alimentaria (TAC), padecimiento que es más frecuente en el sexo femenino, así lo refirió la Licenciada en Nutrición y Maestra en Psicoterapia Humanista, Cecilia Lara Gamboa.

En entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la especialista señaló que entre los principales factores que dan origen a este tipo de padecimientos se encuentran la presencia de ansiedad y depresión; la dificultad para expresar sentimientos y emociones; los problemas familiares; la estigmatización por sobrepeso u obesidad, desde la infancia, así como antecedentes de abuso mental físico o sexual.

En muchas ocasiones, dichos factores afectan a las personas y se pueden reconocer cuando los jóvenes están bajo problemas familiares, explicó la también fundadora del Centro de Apoyo a la Nutrición de Cancún, en Quintana Roo, posteriormente llamado “Nutri, nutre tu salud”, del cual fue Directora General durante 20 años.

Por ejemplo, mencionó, cuando se trata de un trastorno por atracón y también de la bulimia, es posible identificar que hay provocación de vómito de manera recurrente, así como utilización de laxantes, diuréticos, ansiolíticos, incluso, anfetaminas. “En muchos casos está muy relacionada la situación a conflictos dentro del núcleo familiar”.

Consideró que hay ciertas circunstancias que permiten identificar oportunamente estos padecimientos, por ejemplo, el insomnio; no querer comer enfrente de las demás personas; la realización de ayunos prolongados; el horario de consumir los alimentos; permanecer mucho tiempo en el baño; vestir de color oscuro; cubrirse el cuerpo con chamarras o abrigos en época de calor; el aislamiento social y, principalmente, no comer bien y evitar algunos alimentos, teniendo una conducta obsesiva con la comida.

La coordinadora de la Licenciatura en Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Campeche recordó que los trastornos de conducta alimentaria son una clasificación dentro del área de salud que implica que las personas tengan afecciones realmente graves, al impactar negativamente a las emociones y, sobre todo, a la capacidad de desempeñarse en áreas importantes de la vida.

“Cuando una persona realiza dietas muy restrictivas (sobre todo, en el caso de grasas en general, incluyendo grasas indispensables y cardiosaludables, azúcares y carbohidratos complejos), con ayunos muy prolongados, lo que ocasiona es que no haya un flujo prolongado en la cantidad de glucosa necesaria y el nutrimento principal que requieren las neuronas en el cerebro, que es la glucosa”, indicó.

En estos casos, dijo, se tienen que utilizar el mecanismo de defensa y de reserva que tiene el cuerpo humano, que es el glucógeno hepático y muscular y transformarlo en glucosa; proceso que, aunado a factores psicológicos y de estilo de vida, podría derivar en trastornos alimentarios, los cuales, insistió son multifactoriales.

En el contexto de la pandemia resaltó que uno de los elementos esenciales para poder mantenerse sanos y equilibrados es tener una buena salud mental.

Para mantener una armonía entre mente y cuerpo sano al reanudarse diversas actividades recomendó seguir una dieta equilibrada, con todas sus características: correcta, variada, equilibrada, inocua y balanceada; evitar el exceso de alimentos ultraprocesados, utilizarlos lo menos posible y dedicar tiempo a la preparación de alimentos en casa, principalmente con ingredientes de origen natural.

De igual manera, evitar los tóxicos (tabaquismo y el exceso de alcohol); tratar de dormir lo suficiente y de practicar un ejercicio físico con regularidad para poder disminuir el estrés. “En esta pandemia es posible tener un cuerpo sano, una mente sana y poder sobrellevar esto de mejor manera, con mayor salud”, concluyó.

Confinamiento ha afectado salud mental de las y los jóvenes: Ingrid Vargas-Huicochea, psiquiatra

  • La pandemia de COVID-19 ha sido un evento tan sorpresivo como impactante.

En entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la especialista en psiquiatría, Ingrid Vargas-Huicochea, señaló que todos nos hemos visto afectados en mayor o menor grado en alguna de las etapas de este evento de la historia del ser humano, pero en el caso de las y los jóvenes ha significado tener que entrar en conflicto con el sentido de invulnerabilidad (todos los jóvenes suelen sentirse inmunes a los males del mundo, intocables e invulnerables).

Algunos guardaron el confinamiento junto con sus familias, lo que les significó limitar o suspender los contactos físicos y las interacciones cara a cara, además del cansancio de largas jornadas a través de una pantalla. Otros acataron parcialmente las medidas de prevención y en algunos casos desafortunados, fueron ellos quienes abrieron la puerta al virus para contagiar a sus familias, explicó.

En uno u otro sentido, aseguró, la pandemia ha sido un atentado constante para las y los jóvenes de todo el mundo.

Al hablar sobre las consecuencias del confinamiento dijo que aquellos jóvenes que sí lo acataron junto con sus familias, están muy cansados mental y emocionalmente, con muchos conflictos al interior de la dinámica familiar, pero también con un sentimiento de ambivalencia, con cierto temor para salir y retomar la vida. “El confinamiento trastocó las habilidades sociales de la juventud, con el impacto en salud mental que esto puede significar”, resaltó.

Asimismo, afirmó que se han incrementado, de manera notable los servicios psicológicos o psiquiátricos en esta época de pandemia.

La maestra y doctora en Ciencias de la Salud subrayó que los trastornos psiquiátricos más comunes, como son la ansiedad y la depresión, cursan por sí solos, con síntomas que incluyen una alteración en el patrón de alimentación (aumento o disminución del apetito), por lo que es probable que sí haya síntomas en este sentido.

Específicamente, en cuanto a trastornos de la conducta alimentaria, mencionó que sí se ha observado un aumento en la prevalencia de estas condiciones. Se postula que en ello han influido las modificaciones en actividades (horarios de sueño, comida y ocio), un mayor uso de redes sociales (con un bombardeo constante sobre la importancia de la alimentación saludable, el ejercicio físico y un cuerpo fitness), además de una disminución del apoyo social.

Finalmente, la experta en psiquiatría recomendó que para cuidar la salud mental de este sector de la población se debe buscar mantener el contacto social, acatando las recomendaciones sanitarias; establecer rutinas saludables de actividades que incluyan los deberes académicos y de la casa, pero también espacios para el descanso, los pasatiempos, el ejercicio físico y el contacto con su círculo social; limitar la exposición a información que incremente la preocupación por el peso corporal, la figura o los estándares de belleza; hablar de las dudas o preocupaciones que se tengan sobre estos y otros temas, con los padres, y buscar ayuda profesional cuando algún pensamiento o emoción esté generando sufrimiento y disfunción.

“Además, reconocer los aprendizajes que esta pandemia nos ha dejado: el reconocimiento del momento presente, la aceptación de nuestra realidad y la resignificación de los acontecimientos”, concluyó.

Obesidad, reto para la nutrición comunitaria: Marcela Ponce Rodríguez, Nutrióloga

  • Fortalecer la educación alimentaria básica a partir de actividades y talleres es crucial para mejorar la vida de las personas.

Entre la población más vulnerable del país, la prevalencia de obesidad es uno de los principales retos a atender en los programas de nutrición comunitaria, así lo refirió la experta Marcela Ponce Rodríguez.

En entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la especialista en Nutrición Personalizada y Comunitaria resaltó la necesidad de consolidar una educación alimentaria básica.

Es a partir del diagnóstico y la definición de un tratamiento que inicia el programa, donde mediante talleres y actividades planificadas se busca establecer un vínculo con las personas y brindarles información, con el propósito de crear conciencia sobre las opciones más saludables para alimentarse, señaló Ponce Rodríguez.

Al explicar qué es la nutrición comunitaria, la también docente a nivel licenciatura dijo que es la creación de estrategias para ofrecer un determinado tratamiento ante cierto diagnóstico de nutrición en una comunidad con un número de personas específico.

Entre sus objetivos puntualizó, están ofrecer un diagnóstico en un grupo de personas para después intervenir con acciones  para su beneficio.

De manera general, la especialista habló sobre las recomendaciones en materia de alimentación y dijo que la base es tratar de tener siempre una alimentación balanceada, por lo que sugirió comer menos ultraprocesados y más productos naturales, así como revisar la información de los ingredientes para poder elegir los de mejor calidad.

La también Creadora de Menútro, reeducación alimentaria y nutrigenética destacó que entre mejor alimentación y nutrición tengan las personas, gozarán de una calidad de vida superior y habrá menor prevalencia de enfermedades.

De igual manera, consideró que la alta prevalencia e incidencia de obesidad en México es un asunto multifactorial, toda vez que ha habido un cambio radical en la manera de alimentarse, al preferir, en muchas ocasiones, la comida rápida, por ejemplo, por lo que propuso una educación alimentaria a cargo de profesionales de la nutrición, en todos los niveles educativos.

Para finalizar, reiteró que solo es posible mejorar las condiciones de los más vulnerables si se diseñan, se solicitan y se miden acciones orientadas a fortalecer la educación alimentaria.

“Dar una buena base de educación alimentaria a la población mexicana podría ser una muy buen ayuda”, concluyó.

Dieta equilibrada, una aliada en la prevención de enfermedades: Dalia Marina Valadez Reyes, experta en nutrición

*El impacto de la dieta occidental que prioriza carnes rojas, productos ultraprocesados y grasas saturadas está minando la salud de la población.

La tendencia de adoptar cada vez más una dieta occidental, la cual se compone mayoritariamente por productos ultraprocesados con exceso de nutrientes críticos como son grasas saturadas, azúcares, granos refinados, alcohol, sal y jarabe de fructosa derivado del maíz, combinada con una ingesta reducida de frutas y verduras, está provocando en la población un incremento de obesidad y sobrepeso, padecimientos que traen consigo otro tipo de complicaciones graves en la salud.

Así lo refirió en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la experta en nutrición, Dalia Marina Valadez Reyes.

Tras destacar que la alimentación equilibrada se trata de un asunto individualizado según las condiciones y necesidades de cada persona, la especialista explicó que la nutrición clínica mantiene varios enfoques, entre ellos el preventivo.

Subrayó que el tema de la prevención es donde radica la importancia de la nutrición clínica, toda vez que la intervención nutricional es clave en todo tratamiento.

A nivel metabólico, dijo, la nutrición es la base de la propia existencia, por lo que todos los seres vivos necesitamos alimentos, los cuales tienen nutrimentos que garantizan las funciones vitales.

“La alimentación, la nutrición y el metabolismo, representan los pilares de una vida sana. Sabemos que todas las enfermedades tienen un componente metabólico, por lo que son susceptibles a modificaciones de tipo benéfica o perjudicial por medio de la manipulación alimentaria y nutricional”, explicó.

Al referirse a la también conocida Western Diet, la catedrática de la Universidad Autónoma de Aguascalientes sostuvo que ésta es una tendencia que rompe el equilibrio, porque prioriza carnes rojas, alimentos procesados, dulces, fritos, entre otros por encima de aquellos que contienen fibra, cereales integrales, pescado, frutos secos o semillas, y las consecuencias pueden ser el sobrepeso y la obesidad, sin dejar de lado graves afectaciones para la salud.

Desde un enfoque de nutrición clínica, señaló, dichos padecimientos pueden atenderse, en primer lugar, a partir un tratamiento individualizado; tener un equilibrio energético;  modificar el ambiente obesogénico; lograr estrategias que hagan posible la disponibilidad alimentaria, y el acceso de alimentos saludables; limitar los alimentos fast food y ultraprocesados; controlar en el tamaño de raciones; fomentar el estilo de vida saludable; realizar actividad física; tener una alimentación adecuada y beber suficiente agua natural al día.

La alimentación adecuada, recordó, debe contener los tres grupos de alimentos: el primer grupo con verduras y frutas; el segundo con cereales, y el tercer grupo con leguminosas y alimentos de origen animal, que es lo que muestra la representación gráfica del Plato del Bien Comer.

También se deben incluir alimentos de tipo regulador, de tipo energético y constructores. Los primeros son los que brindan un principal aporte de vitaminas y minerales (verduras y frutas); los energéticos son los que dan aporte de energía (cereales, tubérculos y las grasas de tipo saludables) y, por último, los constructores, que son los que ayudan a la formación de tejidos (proteínas de origen animal o vegetal), explicó.

Finalmente, la Maestra en Negocios Agroalimentarios, puntualizó que la nutrición es una ciencia, y la buena alimentación un arte del bien aliment-arte, así que, enfocar al paciente y orientarlo de manera específica, va a ayudar para que él o ella elijan alimentos de calidad y gocen de un estilo de vida adecuado.

Mayor prevalencia de obesidad en niños y niñas de la frontera norte: SanJuana Alemán Castillo

  • En la franja fronteriza la problemática se recrudece derivado de hábitos culturales y alimenticios propios de la región.

Reynosa, Tamaulipas.- Si bien los padecimientos de obesidad y sobrepeso son multifactoriales, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados por parte de niños y niñas que viven en entidades en la frontera norte los hace más vulnerables.

Así lo consideró la Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos y Maestra en Ciencias y Tecnología de Alimentos, SanJuana Elizabeth Alemán Castillo, quien ha colaborado en la Universidad Autónoma de Tamaulipas en diversos estudios sobre la alimentación en niñas y niños de esa región.

Toda la franja fronteriza presenta la misma tendencia: el exceso de peso; hay estudios que se han hecho en algunos lugares de los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas y hay una alta prevalencia. Se puede decir que está relacionada por el contacto que tenemos con la frontera y que hay un mayor acceso a los alimentos que venden en Estados Unidos y que son ricos en calorías, grasas y azúcares, precisó la especialista.

Detalló que en Tamaulipas se mantienen porcentajes por encima del promedio nacional. En Reynosa, aclaró, se realizó un estudio en 2018, donde se encontró que el 44.7% de niñas y niños en edad escolar presentaron exceso de peso.

Señaló que cuando se compara la cifra del municipio y lo que se indica a nivel estatal, se observa que localmente se sobrepasa esa prevalencia, porque a nivel nacional el 35% tiene exceso de peso, mientras que aquí en la frontera, específicamente en Reynosa, más del 44% de niñas y niños lo presenta y es un problema grave que de cada 10 niños, alrededor de 4 están teniendo exceso de peso.

Y es que la sobrealimentación viene de una cultura regional en donde la cercanía con la frontera hace que los menores estén sobrealimentados, pero con productos ultraprocesados, reiteró.

Alemán Castillo sostuvo que los principales alimentos que comen los niñas y niños son jugos industrializados, bebidas azucaradas, panecillos dulces, así como snacks salados, entre ellos, las frituras, alimentos que tienen una gran cantidad de azúcares, grasas y sodio, lo cual promueve la ganancia de peso, aunado al sedentarismo que se está presentando, en este caso, en los niños.

Sin embargo, indicó, hay algunos niños que, sin duda, tienen una buena alimentación. Al respecto, hizo referencia a la guía alimentaria llamada El Plato del Bien Comer, la cual incluye los tres grupos de alimentos, es decir, cereales y tubérculos; frutas y verduras, y leguminosas y alimentos de origen animal, al tiempo que mencionó que para tener una buena alimentación se deben incluir los tres grupos de alimentos y, al menos, un alimento de cada grupo.

El exceso de peso, subrayó, es multifactorial, toda vez que hay diversos factores que pueden condicionar a que una persona tenga sobrepeso y obesidad, entre ellos, los genéticos, la producción y distribución de alimentos, la urbanización, la inactividad física, los ambientes obesogénicos y la  economía, en esta última destacó que se ha asociado que en un bajo nivel económico hay una mayor predisposición al exceso de peso, porque al haber poco dinero y una necesidad de alimentarse, se adquieren productos baratos o de escaso valor nutricional.

Por último, habló sobre las acciones recomendables para aminorar esta problemática y resaltó que hay tres agentes importantes para llevar a cabo esta tarea: el primero es la familia, donde se deben fomentar hábitos saludables y educar en nutrición; el siguiente son los medios de comunicación que tienen la posibilidad de fomentar la alimentación saludable a niños a través de la publicidad, y el último es la escuela, que es el lugar idóneo para promover hábitos alimentarios saludables y la actividad física.

Para tener buenos resultados se recomienda que participen todos los sectores con distintas estrategias: el gobierno, la industria, las universidades, la familia, la escuela, concluyó.

Frutas y verduras fortalecen microbiota intestinal y blindan el sistema inmune: Yoselin Ávila Lizarraga

*Ingerir en exceso alimentos ultraprocesados puede alterar el equilibrio de microorganismos.

*Adquirir fibra de distintas fuentes es clave para mantenerse saludable.

El fortalecimiento del sistema inmune se da al mantener una microbiota intestinal saludable, a partir de una dieta balanceada y un menor consumo de productos ultraprocesados, señaló en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad, la especialista Yoselin Ávila Lizarraga.

“Mientras más alimentos consumamos con un contenido de fibra adecuado, podemos conservar en mayor medida nuestra microbiota, es decir, si yo tengo una dieta que es rica en frutas y verduras, voy a tener el aporte de fibra que necesito”, explicó.

Una microbiota intestinal sana, añadió, tiene diversas funciones: desde mejorar nuestro sistema inmune —que ahora, por lo que se está viendo es sumamente importante— hasta incrementar la densidad ósea, controlar diarreas e incluso, para algunas cuestiones relacionadas más con lo conductual, como mejorar problemas de ansiedad.

Respecto a si es recomendable ingerir suplementos probióticos, la Licenciada en Nutrición y Maestra en Ciencias e Innovación Biotecnológica precisó que es posible hacerlo, pero debe haber una educación nutricional, es decir, que la persona no consuma únicamente el probiótico, sin estar consumiendo el prebiótico que no sea el elemento de este microorganismo, porque si no se hace de esta manera, aunque los microorganismos llegan intactos al intestino al no tener qué fermentar, su tiempo de vida es corto.

Indicó que es posible mantener una microbiota saludable al consumir regularmente alimentos fermentados, los cuales van a proveer probióticos. Entre algunos de ellos están la bebida emblemática de Jalisco, el tejuino; el clásico yogur; el jocoque y algunos que provienen de otras culturas, como la kombucha, el kimchi y el kéfir.

Al hablar sobre la diferencia entre probióticos y prebióticos la experta dijo que los probióticos son organismos vivos, unicelulares, que viven en el intestino, por lo que es muy importante que tengan alimentos, esto es, un sustrato que puedan estar fermentando, lo cual se logra a partir de la fibra que se incluye en la dieta.

En este sentido, mencionó los tipos de fibras: la soluble y la insoluble y dijo que la primera es la que se hincha cuando está en contacto con agua, por ejemplo, la que se ve en el mucílago del nopal (babita) o se puede encontrar en la avena (betaglucanos) o en las frutas, esa es la fibra que los microorganismos van a fermentar y cuando llevan a cabo el proceso es como si lo estuvieran comiendo y se aprovecharán sus componentes que van a ayudar al metabolismo.

Y como cualquier tipo de ser humano, agregó, cuando consumimos un alimento, también secretamos un desecho. En el caso de los microorganismos, estos metabolitos, que van a ser como sus “desechos”, a nosotros nos sirven para múltiples funciones, desde restablecer el sistema inmune; incrementar la densidad ósea; controlar la incidencia de las diarreas e, incluso, para cuestiones relacionadas con lo conductual, como mejorar el comportamiento en situaciones de ansiedad, además también se ha estudiado alguna asociación con el Alzheimer.

“A veces no somos tan conscientes de todo lo que un pequeño microorganismo puede lograr en nuestro cuerpo y es sumamente importante hacer esta intervención de un probiótico (que es el microorganismo) y un prebiótico (que es la fibra o el alimento que el microorganismo va a estar consumiendo en mi intestino)”, puntualizó.

Al señalar a los alimentos que interfieren o afectan la flora intestinal, sostuvo que el exceso en el consumo de productos ultraprocesados la alteran por su alto contenido de grasas, azúcares refinados, la elevada densidad de calorías y el bajo aporte nutritivo.

“Con dietas altas en grasa y bajas en fibra, el tipo de microbiota cambia y vamos a tener menos microorganismos benéficos”, agregó.

La clave, subrayó, es la fibra, incluir más alimentos naturales en la alimentación. Mientras más se consuman aquellos con un contenido de fibra adecuado, se podrá conservar en mayor medida la microbiota. Si se tiene una dieta rica en frutas y verduras, se podrá tener el aporte de fibra requerido –en el caso de las personas adultas, 20 o 25 gramos de fibra al día- y eso le garantiza que le hará llegar a los microorganismos del intestino el sustrato suficiente para que ellos puedan sobrevivir.

Finalmente comentó que en el caso de la microbiota intestinal se han hecho varios estudios donde se han asociado ciertos tipos de microorganismos con desórdenes crónico degenerativos, como la obesidad. “Lo que podemos considerar es que la microbiota es un entorno heterogéneo, por lo que se van a tener diferentes tipos de microorganismos y lo que se busca en una persona sana es que estén en equilibrio.

Lo que sucede con las personas que tienen sobrepeso, como la mayor parte de ellas liga sus hábitos a dietas que son altas en grasas y bajas en fibra, eso ocasiona un desequilibrio, por lo que se tendrá una mayor cantidad de microorganismos que van a estar secretando factores proinflamatorios, es decir, van a contribuir a la enfermedad de manera metabólica, concluyó.

Embarazo, etapa clave para contrarrestar obesidad: María Luisa Mendoza Ceballos

*La nutrición juega un papel fundamental en la vida de una persona, incluso antes de nacer.

El cuerpo de una mujer requiere cubrir necesidades específicas en cuanto está embarazada, desde mayor hierro y calcio, hasta vitaminas y ácidos grasos, los cuales, de manera balanceada, podrían contrarrestar la obesidad en la vida de la nueva persona.

Lo anterior lo resaltó en entrevista para el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la Licenciada en Nutrición con Especialidad en Educación Integral para la Salud, María Luisa Mendoza Ceballos.

“Desde los 250 días de la concepción hasta los dos años de vida se contemplan los primeros 1,000 días, los cuales son cruciales para el desarrollo óptimo de un ser humano. Se ha visto que en este periodo de tiempo es cuando hay mayor desarrollo”, refirió.

Se trata, dijo, “de una ventana crítica en el desarrollo de nuestra vida que da una oportunidad única para que los niños obtengan todos estos beneficios nutricionales inmunológicos para el resto de su vida”.

En los 250 días, cuando el bebé se está formando, explicó, se nutre a través de su madre, pero a partir de que nace, el primer alimento que debería estar recibiendo es la leche materna, que es un fluido vivo que contiene aspectos inmunológicos que va a necesitar y que tendrán un papel importante para su desarrollo neurológico y motor.

Además, precisó que en estos primeros 1,000 días de vida, que abarcan también el periodo cúspide de lactancia materna y el de alimentación complementaria, es cuando se forman todos los hábitos alimentarios, las preferencias y los gustos en la niña o el niño.

La nutrióloga especialista destacó que la alimentación requiere ser completa, variada, equilibrada, suficiente e inocua y se irá individualizando y adecuando en cada rubro de la vida, pero debe cumplir con esas características.

Mendoza Ceballos subrayó que si una persona tiene una alimentación sana desde el inicio, se permitiría potenciar todo su desarrollo físico y mental, al tiempo que sus capacidades intelectuales y motoras estarían en su máxima expresión e incluso para poder prevenir o aminorar la posibilidad de que la persona padezca obesidad o sobrepeso.

Sin embargo, la especialista también apuntó que si la alimentación es deficiente, el desarrollo intelectual, cognitivo y motor se verá  mermado.

Sostuvo que en el desarrollo del ser humano están implicados diversos aspectos en la etapa inicial: la nutrición, el afecto, la crianza y el apego, por lo que las acciones que se tomen en los primeros 1,000 días de vida son esenciales.

La especialista indicó que los profesionales de la salud deben poner puntual atención para detectar, referir y preparar a la mujer en etapas pregestacionales, a lo largo de todo el embarazo y después, con el propósito de lograr un mejor desarrollo y un mayor potencial en las generaciones futuras.

En cuanto a la alimentación saludable recomendó aquellos que no están procesados como lo que proviene de vainas, granos, frutas, verduras y alimentos de origen animal.

Respecto a los daños por ingerir productos ultraprocesados, la experta enfatizó que pueden ser problemas metabólicos como obesidad, diabetes, alteraciones cardiovasculares o dislipidemias.

“La mayoría de este tipo de productos tienen grandes cantidades de azúcar,  grasas, sal y sodio y el gran inconveniente es que generan cierta dependencia”, concluyó.