¡Más agua, menos peso!

  • Inadecuada hidratación se asocia con mayor IMC, sobrepeso y obesidad

Sin duda, el agua es una aliada en la lucha contra la obesidad, puede ayudar a reducir el apetito y la ingesta calórica. Diversos especialistas han encontrado una asociación significativa entre una inadecuada hidratación y el Índice de Masa Corporal (IMC) elevado, lo que puede favorecer el desarrollo de sobrepeso y obesidad.

La falta de agua en el organismo puede producir lipólisis, que consiste en la descomposición de triglicéridos (grasa almacenada) para generar energía, toda vez que en condiciones de deshidratación, el cuerpo encuentra más dificultad para acceder a su reserva lipídica y tiende a utilizar carbohidratos como fuente principal, lo que limita la quema de grasa. (1) 

La deshidratación también afecta el equilibrio hormonal, ya que el cuerpo interpreta la falta de agua como una situación de estrés y eleva los niveles de cortisol, una hormona que promueve el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal y reduce masa muscular. (2)

Y según un artículo publicado en el sitio web de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), otro efecto negativo del déficit hídrico en el cuerpo humano es la alteración en la percepción del apetito, ya que el hipotálamo, que regula tanto la sed como el hambre, puede confundir estas señales, provocando antojos o sensación de hambre cuando en realidad lo que el cuerpo necesita es agua. 

La regulación del peso corporal es un proceso complejo, y el aumento de la ingesta de agua debe ser parte de las medidas necesarias para reducir los factores de riesgo generales y el desarrollo de enfermedades crónicas como diabetes, cáncer y Alzhéimer, refiere un análisis presentado por la revista especializada Frontiers in Nutrition.

Asimismo, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), no beber la cantidad suficiente de agua provoca en nuestro cuerpo una serie de malestares ocasionados por pequeños estados de deshidratación, como: dolor de cabeza, fatiga y debilidad, mareos, cambios de humor, calambres y dolores musculares.

Los expertos recomiendan para un adulto promedio y saludable, una ingesta diaria de líquidos de: 3.7 litros para los hombres y 2.7 litros para las mujeres, aprox. (Se estima que el 20% de la ingesta de líquidos diaria suele provenir de los alimentos y el resto de las bebidas).

Además, se sugiere tomar agua al levantarse, durante el transcurso del día y cada vez que se tenga sed, lo que permitirá que nuestro organismo funcione armónicamente, obtenga beneficios en la digestión, y luzca saludable. (3)

Fuentes

  1. Stat Pearls. Bioquímica lipolisis.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK560564/  https://www.medicalnewstoday.com/articles/322296
  2. Pub Med. Stress-induced cortisol response and fat distribution in women. https://www.health.com/cortisol-belly-8606192
  3. Mayo Clinic. Nutrición y comida saludable. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/nutrition-and-healthy-eating/in-depth/water/art-20044256

Nitritos y nitratos ¡están en nuestros alimentos!

  • Forman parte tanto de la naturaleza, como de la industria alimentaria
  • Especialistas recomiendan limitar consumo de embutidos y carnes procesadas

Detrás del color rosado del jamón, del sabor intenso de una salchicha o del tono brillante de una ensalada de espinacas se encuentran los nitritos y los nitratos, dos elementos que forman parte tanto de la naturaleza, como de la industria alimentaria.

Los nitratos (NO₃⁻) y nitritos (NO₂⁻) son compuestos químicos que contienen nitrógeno y se encuentran naturalmente en el suelo y en las plantas, especialmente en los vegetales de hoja verde como la espinaca, la arúgula o la lechuga, que los absorben como parte de su nutrición básica. Y son usados también como aditivos, en productos procesados: embutidos, jamones curados y salchichas. 

De acuerdo a un artículo del Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (EUFIC), consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), los nitratos y sales de nitritos no solo actúan como conservadores y contribuyen al color y sabor de los alimentos, sino que previenen el desarrollo de bacterias peligrosas como la Clostridium botulinum (causante del botulismo). (1) 

Sin embargo, a pesar de cumplir funciones importantes, el consumo en exceso de nitritos y nitratos puede representar riesgos, ya que los nitratos pueden convertirse en nitritos, y estos a su vez pueden tener efectos nocivos sobre la salud de las personas. 

Cabe destacar que no todos los alimentos que contienen nitratos presentan el mismo nivel de riesgo; las verduras, por ejemplo, a pesar de tener una mayor cantidad de nitratos que los productos cárnicos, también aportan antioxidantes naturales como la vitamina C, los polifenoles y otros compuestos que bloquean la formación de nitrosaminas (compuestos químicos potencialmente cancerígenos). 

Diversos especialistas señalan que, incluso en niños, el consumo de vegetales que contienen nitratos no representa un peligro cuando se incluye dentro de una dieta balanceada y destacan que en el caso de los bebés e infantes se debe tener mayor cuidado, ya que su sangre es más sensible a ciertas reacciones químicas. (2)

Asimismo, afirman que el consumo elevado de nitratos puede causar una condición llamada metahemoglobinemia o “síndrome del bebé azul”, que impide que la sangre transporte oxígeno adecuadamente. De tal suerte que recomiendan no ofrecer espinacas ni acelgas a menores de un año, y limitar su consumo hasta los tres años de edad. 

Actualmente, el uso de nitritos y nitratos en la industria alimentaria está regulado y controlado por las autoridades sanitarias y aunque son seguros en las cantidades permitidas, algunas investigaciones sugieren una posible asociación entre el consumo en exceso de embutidos y carnes procesadas y el riesgo de desarrollar cáncer. 

Fuentes

  1. EUFIC. ¿Qué son los nitratos y nitritos y qué alimentos los contienen? https://www.eufic.org/es/que-contienen-los-alimentos/articulo/que-son-los-nitratos-y-nitritos-y-que-alimentos-los-contienen/#:~:text=En%20pocas%20palabras%2C%20los%20nitratos,debido%20a%20la%20contaminaci%C3%B3n%20atmosf%C3%A9rica.
  2. Gobierno de España. Ministerio de Derechos Sociales. Consumo y Agenda 2030. Recomendaciones de consumos para la población infantil por la presencia de nitratos en hortalizas. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/ampliacion/nitratos_hortalizas.htm

La importancia de la nutrición personalizada: Cindy Suárez

  • La alimentación adaptada impulsa la salud y el control de peso.
  • La educación nutricional refuerza las políticas públicas.

Mantener un peso saludable exige cambios sostenibles, adaptados al estilo de vida de cada persona, señala, en entrevista exclusiva con el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), Cindy Yudith Suárez Garza, especialista en nutrición deportiva y educación en diabetes, quien subraya que factores como la dinámica familiar, el trabajo y la actividad física son determinantes al definir una estrategia alimentaria. 

La experta recomienda, de manera general, una dieta acorde al peso y gasto energético de cada individuo, junto con una planificación semanal que facilite el cumplimiento de las comidas y fomente la actividad física dentro de las posibilidades de cada uno.

Para Suárez, la nutrición adecuada no puede abordarse de forma general. “Cada etapa de la vida, el sexo, el nivel de ejercicio y las condiciones de salud implican necesidades específicas. Evaluar estatura, peso y, sobre todo, composición corporal —proporción de grasa y músculo— permite diseñar un plan nutricional preciso en macronutrientes y micronutrientes”, explica.

Asimismo, al referirse al sobrepeso y la obesidad, la especialista insiste en que no se trata de prohibir alimentos, sino de moderar cantidades y frecuencia, al tiempo que precisa que deben cuidarse particularmente los azúcares y los productos ultraprocesados con exceso de sodio, grasas o aditivos químicos, cuya ingesta constante puede resultar nociva.

En el caso de la diabetes, la estrategia debe centrarse en el control, no en la eliminación, de carbohidratos. Es fundamental elegir fuentes ricas en fibra y de bajo índice glicémico para evitar picos de glucosa, priorizando alimentos que favorezcan un metabolismo estable sin generalizar cantidades, pues éstas dependen de la actividad física de cada paciente.

Frente al aumento de sobrepeso y obesidad en México, Suárez destaca que la solución pasa principalmente por la educación, y aunque reconoce avances en políticas públicas como el etiquetado frontal y la restricción de venta de alimentos ultraprocesados en escuelas, advierte que el desconocimiento sobre conceptos básicos de nutrición sigue siendo un obstáculo, por lo que considera indispensable incluir educación alimentaria no solo en los programas escolares, sino también en los adultos responsables de las decisiones en el hogar.

Respecto a las medidas actuales, la especialista considera que sí tendrán un impacto positivo, aunque limitado, si no se refuerzan con educación. Sin conciencia plena, opina, las personas seguirán encontrando formas de acceder a productos poco saludables. No obstante, valora que al menos se fomente que los niños lleven alimentos preparados en casa, como una vía para mejorar sus hábitos alimenticios.

2 mil 500 millones de tazas de café se consumen diariamente en el mundo

  • La cafeína puede ser parte de una dieta saludable para la mayoría de la gente
  • Pero su consumo en exceso puede representar riesgos para la salud

En México, se estima que cada persona bebe 2.6 tazas de café al día; el 84% de los hogares consume café soluble; los jóvenes, especialmente los estudiantes universitarios, suelen consumir entre 139.7 y 417.3 mg de cafeína diariamente, a través de infusiones como té, café o refresco, y según datos de la empresa Kantar, el consumo anual per cápita es de 1.750 kg. 

Asimismo, un estudio sobre patrones de consumo de bebidas en adolescentes en nuestro país, encontró que el 51.2% de los jóvenes consumían café regularmente, 46.3% refresco de cola; 29.8% bebidas energéticas, mientras que 23.7%, té. (1) 

De igual manera, una publicación de la Revista Médica del Hospital General de México, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), afirma que “el café, como infusión, es la bebida con mayor aporte de cafeína en la dieta de la población adulta a nivel global”, y refiere que el 80% de los adultos en el mundo consume entre 200 y 300 mg de esta sustancia al día, lo que representa alrededor de 2,500 millones de tazas de café diariamente. (2)

Durante siglos, una de las sustancias más consumidas ha sido, sin duda, la cafeína, este compuesto químico que se encuentra de forma natural en los granos de cacao, las hojas de té, las bayas de guaraná y la nuez de cola, estimula el sistema nervioso central y en exceso, puede producir frecuencia cardíaca rápida, ansiedad, dificultad para dormir, náuseas, vómito, inquietud, temblores y aumento de las ganas de orinar. 

Actualmente, se han identificado más de 1,000 productos con cafeína, que forman parte de la alimentación habitual de niñas, niños y adolescentes. Las barras energéticas o proteicas, los helados, los chicles, los suplementos dietéticos y los medicamentos de venta libre son algunos de los productos que pueden tener cafeína como ingrediente añadido, además de las llamadas “bebidas energéticas”, que tienen entre 54 y 328 mg de cafeína por cada 16 onzas líquidas. (3)

La American Academy of Child & Adolescent Psychiatry desaconseja el consumo de cafeína en niños y adolescentes, sin embargo, algunos especialistas afirman que las y los adolescentes de 12 a 18 años pueden limitar su consumo a 100 mg al día (el equivalente a aproximadamente una taza de café, una o dos tazas de té o dos latas de refresco). 

Por su parte, científicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos consideran que la cafeína puede ser parte de una dieta saludable para la mayoría de la gente, dependiendo de los factores como el peso, los medicamentos que se puedan estar tomando y la sensibilidad a la cafeína, y recomiendan para los adultos un consumo de 400 miligramos al día, es decir, aproximadamente dos o tres tazas de café de 12 onzas líquidas o 355 mililitros, que es una cantidad que no suele asociarse con efectos negativos. 

Fuentes

  1. UAEH. Efectos de la taurina y la cafeína. http://dgsa.uaeh.edu.mx:8080/jspui/bitstream/231104/3170/1/AT26753.pdf
  2. Elsevier. Revista Médica del Hospital General de México. Actualización sobre los efectos de la cafeína. https://www.elsevier.es/en-revista-revista-medica-del-hospital-general-325-articulo-actualizacion-sobre-efectos-cafeina-su-X018510631223160X?referer=buscador#:~:text=El%2080%25%20de%20la%20poblaci%C3%B3n,Norma%20oficial%20mexicana%20NOM%20218
  3. DKV. Cafeína y adolescencia. https://quierocuidarme.dkv.es/salud-para-ninos/cafeina-y-adolescencia
    FDA. Al grano ¿Cuánta cafeína es demasiada? https://www.fda.gov/consumers/articulos-para-el-consumidor-en-espanol/al-grano-cuanta-cafeina-es-demasiada

Una buena higiene del sueño contribuye a regular el apetito

  • Mamás y papás, pieza clave para fomentar buenos hábitos 

Que un niño duerma poco o duerma tarde influye en la producción y el equilibrio de hormonas que regulan el apetito, lo que puede afectar su salud. La calidad y cantidad del sueño diario juegan un papel fundamental en el desarrollo físico y mental.

En un estudio sobre alimentación y sueño, realizado en España a niños y adolescentes diagnosticados con obesidad entre 2018 y 2020, publicado por la edición inglesa Endocrinología, Diabetes y Nutrición, se analizó la frecuencia de consumo, los hábitos de ingesta y los de descanso, y se identificó que la diferencia del número de horas que se duerme entre los fines de semana y los días laborables se correlacionan positivamente con un mayor grado de obesidad y de manera negativa, con el número de horas de deporte o actividad física. (1)

Y de acuerdo a esta investigación, en el abordaje de la obesidad infantil es importante incluir recomendaciones sobre regularidad de horarios de comidas y sueño, así como de la distribución calórica a lo largo del día, además de fomentar la práctica del ejercicio.

Por su parte, un análisis publicado en la Revista Chilena de Psiquiatría, Neurología. Infancia y Adolescencia, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), detalla que el deterioro del sueño (función vital) disminuye la calidad de vida de quien la padece y su familia, además conlleva consecuencias neurocognitivas negativas en la consolidación de la memoria y capacidad de atención durante la vigilia. 

Los resultados del estudio realizado a un grupo de 308 preescolares y adolescentes chilenos para estudiar sus hábitos y trastornos de sueño indicó que 19% de los niños observados presentó dificultad para conciliar el sueño y 85% de estos tenía latencia mayor a 30 minutos (tiempo que tarda una persona en quedarse dormida después de apagar la luz); 6% despertó más de dos veces en la noche teniendo problemas para volver a dormir; 34% consumió bebidas estimulantes y 13% durmió siesta. (2)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el buen descanso considera tanto a la calidad como a la cantidad y debido a que el sueño es parte de la maduración de los infantes, recomienda que duerman cierta cantidad de horas: de 12 a 16 horas para bebés de hasta un año; entre 11 y 14 horas, de 1 a 2 años; entre 10 y 13 horas, hasta los 4 años de edad; 10 horas diarias los de entre 6 y 11 años y al menos 8 horas durante la adolescencia. (3)

El tratamiento de la obesidad infantil -según los expertos- se basa en una intervención multidisciplinaria que se centra principalmente en el contenido de la ingesta; en reducir un estilo de vida sedentario, involucrar a la familia en el tratamiento y de ser necesario, evaluar y actuar en la esfera sicosocial del niño.

Asimismo, las madres y padres de familia son pieza clave para fomentar hábitos para una buena higiene del sueño en los menores. Diversos expertos recomiendan armar una rutina para la hora de dormir, respetar los horarios, lugares y secuencias para que niñas y niños puedan asociarlos al momento de ir al descanso, así como evitar el uso de pantallas o dispositivos al menos 2 horas antes de ir a la cama.

Fuentes

  1. Relación entre los hábitos alimentarios, los patrones de sueño y la actividad física y el grado de obesidad en niños y adolescentes. Teresa Gavela-Pérez, Alejandro Parra-Rodríguez, Claudia Vales-Villamarín, Pilar Pérez-Segura, Francisco Javier Mejorado, Carmen Garcés, Leandro Soriano-Guillén https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2530018023001208
  2. Rev. Chil. Psiquiatr. Neurol. Infanc. Adolesc. Volumen 31, No. 1, marzo 2020. Hábitos y trastornos de sueño en población pediátrica: un problema de salud pública. Carmen Paola León Martínez, Marcela Cancino Fernández, Alejandro González Cid, Tomás Mesa Latorre. https://docs.bvsalud.org/biblioref/2022/10/1396129/rev_sopnia_2020-1-21-28.pdf
  3. Sociedad Argentina Pediatría. La rutina del sueño, el mejor aliado para aprender mejor. http://www.sap.org.ar/comunidad-novedad.php?codigo=265

La adolescencia: un periodo especialmente vulnerable a los trastornos alimenticios

  • El trastorno por atracón es el más frecuente entre los adolescentes, en México

La adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo físico y emocional, pero también un periodo especialmente vulnerable a los trastornos alimenticios como la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón. 

De acuerdo con la Dra. Griselda Galván Sánchez, psiquiatra especializada en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), estas enfermedades no pueden atribuirse a una única causa; son el resultado de una interacción compleja de múltiples factores, lo que convierte a cada caso en una situación única.

Entre las señales de alarma que pueden indicar la presencia de un trastorno alimenticio, señaló la especialista en entrevista exclusiva con el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), se encuentran los cambios evidentes en los hábitos de alimentación. 

Por ejemplo, mencionó, un adolescente puede comenzar a mostrar una preocupación excesiva por las calorías o evitar alimentos que antes consumía con gusto. También, es común que desarrolle un interés repentino por el ejercicio físico o que haga comentarios negativos sobre ciertos alimentos y su impacto en el peso. Estas actitudes suelen ir acompañadas de una alta sensibilidad hacia las críticas relacionadas con la apariencia física, lo que refuerza la necesidad de prestar atención a estos comportamientos, destacó.

La Maestra en Ciencias Médicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) destacó que las experiencias relacionadas con dietas restrictivas, problemas de autoestima o presiones culturales hacia la delgadez son particularmente influyentes. Asimismo, las relaciones familiares conflictivas, las personalidades perfeccionistas o impulsivas, y entornos altamente controladores pueden predisponer a los adolescentes a desarrollar estas enfermedades. 

Sin embargo, aclaró que estos factores no son causas directas. Los comentarios despectivos sobre el peso, las relaciones violentas o las crisis emocionales, por ejemplo, actúan más bien como detonantes que exponen la vulnerabilidad preexistente de la persona.

En México, precisó, el trastorno por atracón es el más frecuente entre los adolescentes, afectando entre el 1.6% y el 1.8% de la población en zonas metropolitanas. Dicho padecimiento se caracteriza por el consumo rápido y compulsivo de grandes cantidades de comida, acompañado de una sensación de pérdida de control, malestar emocional y síntomas de ansiedad o depresión. 

Y a pesar de que la bulimia nerviosa es otro trastorno común, refirió, muchos casos permanecen sin diagnosticar debido a la falta de búsqueda de ayuda profesional, lo que sugiere que la prevalencia podría ser significativamente mayor, subrayó.

La percepción de los adolescentes sobre la alimentación saludable también juega un papel crucial en la relación que desarrollan con la comida. Al respecto, la doctora Galván explicó que, en muchos casos, los jóvenes son educados bajo la influencia de la llamada “cultura de la dieta”, que clasifica a los alimentos como buenos o malos y promueve una obsesión por evitar el azúcar, las grasas y otros elementos clave para una nutrición equilibrada. Esta narrativa no solo distorsiona el verdadero valor nutricional de los alimentos, sino que también fomenta actitudes restrictivas que afectan tanto la salud física como la mental.

En este contexto, la especialista enfatizó la importancia de educar a los adolescentes desde una perspectiva de equilibrio. La alimentación debe entenderse como una herramienta para el autocuidado, evitando extremos que puedan derivar en obsesiones o patrones descontrolados, dijo, toda vez que no se trata de restringir o prohibir ciertos alimentos, sino de aprender a nutrirse de manera adecuada y de acuerdo con las necesidades individuales, siempre considerando el balance entre la salud física, emocional y social, indicó. 

“No hay alimentos que engorden, lo que engorda es frecuencia y cantidad y más bien tenemos que aprender a nutrirnos de una forma adecuada y de acuerdo a las necesidades de cada una de las personas”, agregó.

Para quienes enfrentan un trastorno alimenticio, la experta resaltó la importancia de buscar tratamiento especializado, el cual debe incluir orientación para la familia, con el objetivo de establecer límites saludables en torno a la comida, evitar restricciones extremas y fomentar hábitos que reduzcan las posibilidades de conductas perjudiciales. “Solo con un enfoque integral y basado en evidencia es posible abordar estas condiciones de manera efectiva”.

Reformulación, un avance de la industria de alimentos

  • Mitos de una industria creciente
  • En México, el consumo de alimentos ultraprocesados se incrementó 33.8%

El consumo calórico en los hogares mexicanos ha tenido una tendencia hacia una dieta menos saludable de 2006 a 2022, con un notable incremento del consumo de alimentos ultraprocesados del 33.8% y un mínimo aumento en el consumo de alimentos no procesados en 4.8%, según datos del Reporte de las Economías Regionales del Banco de México. (1)

Ante este panorama, es evidente que la industria de estos alimentos ha crecido de forma significativa, contribuyendo a que los ultraprocesados representen en países de altos ingresos –como Australia o Estados Unidos– entre el 42% y 58% de las calorías consumidas, mientras que en aquellos con bajos y medianos ingresos –como Colombia y México– varían del 16% al 30% de la ingesta energética total. (2)

Al respecto, existen algunos mitos alrededor de este tipo de productos. Por ejemplo, se afirma que “todos los alimentos ultraprocesados son igualmente dañinos”. No obstante, algunos estudios sugieren que ciertos productos reformulados con menos azúcares y grasas no presentan el mismo nivel de riesgo.

Un estudio realizado a más de 1 millón de participantes por más de 30 años, publicado en la revista The Lancet, y consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), revela que no todas las categorías de alimentos ultraprocesados se asocian con efectos negativos en la salud cardiovascular. 

Dicha investigación precisa que reducir el contenido de sodio, grasas saturadas, azúcares añadidos y aditivos cosméticos no esenciales para la salud humana en el pan integral, los cereales fríos y algunos aperitivos salados puede mejorar los beneficios cardioprotectores de las vitaminas, los minerales y la fibra que se encuentran en algunos de estos productos. (3)

Asimismo, se ha demostrado que la fortificación de algunos alimentos puede ofrecer beneficios significativos. Tal es el caso de bebidas lácteas fortificadas con probióticos; pan con hierro y zinc; bebidas isotónicas avanzadas para atletas, así como carbohidratos para lograr energía sostenida, y yogur fortificado con ácido fólico para embarazadas, con vitamina B9. (4)

Por su parte, un  documento  de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre reformulación de productos alimenticios y bebidas para una dieta más saludable, refiere que son 111 países los que han adoptado políticas de reformulación y 75 naciones han establecido límites obligatorios o voluntarios para nutrientes críticos como grasas trans, azúcares y sodio. Cabe señalar que los consumidores aceptan y compran productos reformulados, especialmente aquellos con menos sodio. (5)

Los avances en tecnología alimentaria han permitido mejorar los perfiles nutricionales de productos, sin afectar negativamente su aceptación. Y de igual manera,  las regulaciones y el etiquetado han incentivado un enfoque más responsable por parte la industria de alimentos.

Fuentes

  1. Reporte sobre las Economías Regionales Enero – Marzo 2024. Banxico. https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/reportes-sobre-las-economias-regionales/%7BC3FA7255-FE4B-B86E-D75C-0FBF133D96C0%7D.pdf
  2. Ultra-processed food exposure and adverse health outcomes: umbrella review of epidemiological meta-analyses. The BMJ. https://www.bmj.com/content/384/bmj-2023-077310
  3. The Lancet Regional Health. Alimentos ultraprocesados.  https://www.thelancet.com/journals/lanam/article/PIIS2667-193X(24)00186-8/fulltext
  4. Alimentos Fortificados: Oportunidades y Desafíos para Productores. Gundo. https://gundo.app/blog/alimentos-fortificados-oportunidades-y-desafios-para-productores
  5. Reformulation of food and beverage products for healthier diets: policy brief. WHO. https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/355755/9789240039919-eng.pdf?sequence=1

Cáncer de mama, múltiples factores

  • Octubre, mes de la sensibilización 

Diversos estudios han demostrado que el riesgo de cáncer de mama se debe a una combinación de factores: entre ellos ser mujer y envejecer, ya que la mayoría de los cánceres de este tipo se detectan entre las mujeres de 50 años o más, subraya una publicación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC).

Asimismo, se afirma que entre los múltiples factores de riesgo que inciden y no se pueden cambiar, se encuentran las mutaciones genéticas; comenzar los periodos menstruales antes de los 12 años y la menopausia después de los 55; los senos densos; algunas enfermedades mamarias no cancerosas, como la hiperclasia ductal atípica o el carcinoma lobulillar; antecedentes familiares; tratamientos previos de radioterapia y, en algunos casos, en Estados Unidos, por ejemplo, la exposición al medicamento dietilestilbestrol (DES), que se utilizó para prevenir el aborto espontáneo. (1)

Además, una investigación financiada por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), descubrió que las mujeres que consumían entre 1/4 y 1/3 de taza de leche entera de vaca, por día tenían un 30% más de probabilidades de desarrollar la enfermedad. Una taza por día aumentaba el riesgo en un 50%, y de 2 a 3 tazas se asociaban con un 80% más. (2) 

Por su parte, distintos expertos señalan que hay factores  de riesgo que sí pueden ser modificados, como no ser físicamente activo; tener sobrepeso u obesidad después de la menopausia; consumir hormonas; embarazarse por primera vez después de los 30 años, no amamantar y nunca haber tenido un embarazo a término, así como el consumo en exceso de alcohol y de tabaco. 

Un metaanálisis de 31 estudios, referido por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, mostró que las mujeres pueden reducir hasta en un 12% la probabilidad de padecer esta enfermedad si incorporan, de manera rutinaria, pequeñas acciones como caminatas, ejercicios cardiovasculares o el yoga. 

Y en ese mismo sentido, dicho estudio sostiene que el control del peso es crucial en la prevención. “Se ha demostrado que cada incremento de 4 pulgadas en la circunferencia de la cintura eleva el riesgo de cáncer de mama posmenopáusico en un 11%”. (3)

Sin duda, el cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más frecuentes a nivel mundial y, también la principal causa de muerte por tumores malignos entre mujeres. En 2020, los casos nuevos de esta enfermedad en la región de América Latina y el Caribe representaron casi una cuarta parte del total a nivel global.

En nuestro país, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), destacan que durante 2023, la incidencia nacional de esta enfermedad fue de 17.9 casos por cada 100 mil habitantes, siendo Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León las entidades con las tasas más altas. (4)

Fuentes

  1. Breast Cancer Risk Factors. CDC: Centers for Disease Control and Prevention. https://www.cdc.gov/breast-cancer/risk-factors/index.html
  2. Fewer Than 3 of 10 Women Cite Diet When Asked How to Reduce Chances of Breast Cancer. Physicians Committee for Responsible Medicine. https://www.pcrm.org/news/news-releases/fewer-3-10-women-cite-diet-when-asked-how-reduce-chances-breast-cancer
  3. Preventing Cancer. Harvard T.H. Chan School of Public Health – Harvard University. https://nutritionsource.hsph.harvard.edu/cancer/preventing-cancer/
  4. INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2024/EAP_LuchaCMama24.pdf

Una microbiota intestinal sana ayuda al metabolismo

  • Los cambios en ella pueden generar alteraciones

La obesidad está estrechamente vinculada a cambios en la microbiota intestinal, lo que puede provocar desequilibrios metabólicos, de acuerdo a un artículo publicado por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile.

Asimismo, estudios recientes, consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) han revelado que individuos con obesidad presentan un desequilibrio en la microbiota, conocido como disbiosis, que consiste en la ruptura del delicado equilibrio entre los miles de millones de microorganismos que conforman la microbiota humana y su relación con nuestro cuerpo. 

Este «nuevo órgano» (la microbiota intestinal), como lo clasifican algunos especialistas, es determinante en la adquisición de nutrientes y la regulación de la energía. Se estima que constituye aproximadamente 1 kg del peso corporal total en adultos. 

También, ejerce una mezcla de efectos protectores, estructurales y metabólicos, tanto en el medio intestinal como en los tejidos periféricos; modula el metabolismo, el apetito, así como los ácidos biliares y los sistemas hormonal e inmunológico. 

Las bacterias de la flora o microbiota intestinal desempeñan tareas esenciales en el organismo: lo defienden frente a bacterias, virus o enfermedades; aseguran el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo; colaboran en la producción de vitaminas, y en la correcta absorción de minerales, destaca el portal español de Cinfa Salud. 

Una alimentación inadecuada, malos hábitos de vida, la edad, infecciones víricas o bacterianas, así como algunos tipos de tratamientos, entre ellos, la radioterapia o una cirugía, son factores que pueden alterarla. 

Además, algunos síntomas que pueden identificarse cuando no existe una microbiota equilibrada son: fatiga crónica, distensión abdominal, gases, diarrea, migrañas y ansiedad. 

De igual manera, señalan los especialistas, se pueden padecer problemas de concentración, trastornos cutáneos (acné, eccema), mal aliento (halitosis) y dolor torácico. 

Diversos profesionales de la salud recomiendan mantener una dieta sana y realizar ejercicio, ya que esto impacta en la abundancia de bacterias relacionadas con la mejora del metabolismo y la reducción de la inflamación asociada con la obesidad.

Afirman que es importante mantener una alimentación balanceada, aumentar el consumo de fibra, frutas, verduras, aceite de oliva extravirgen, así como reducir al mínimo las carnes no magras y optar más por pescado, lácteos y sus derivados. Recomiendan también consumir líquidos en abundancia, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y café e incluir probióticos en la ingesta diaria.

Fuentes

  1. La conexión entre obesidad, microbiota intestinal y salud integral. 01 de febrero de 2024 https://inta.uchile.cl/noticias/213708/la-conexion-entre-obesidad-microbiota-intestinal-y-salud-integral
  2. The links between gut microbiota and obesity and obesity related diseases. Biomedicine & Pharmacotherapy Volume 147, March 2022. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S075333222200066X
  3. The gut microbiota in obesity and weight management: microbes as friends or foe?. Nature Reviews Endocrinology. 2023. https://www.nature.com/articles/s41574-022-00794-0
  4. Cinfa. Dale vida a tu flora. https://cinfasalud.cinfa.com/p/flora-intestinal/
  5. Disbiosis intestinal: ¿en qué consiste?. https://vivolabs.es/disbiosis-intestinal-en-que-consiste/?srsltid=AfmBOooiaMZY4XYuc77YCG3q9YErJaQ8CAL5-TGvMZz-rlkq7J8GlkVR

¿Qué tan efectivos son los nuevos medicamentos para bajar de peso?

  • Aminoran el apetito y ayudan a controlar el azúcar en la sangre.
  • Todavía son costosos y no aptos para todas las personas.

Diversos especialistas señalan la efectividad de los nuevos fármacos que permiten a las personas con sobrepeso u obesidad bajar hasta en un 20% su peso y de acuerdo con una publicación de Harvard Medical School, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), destacan: semaglutida (Wegovy), liraglutida (Saxenda) y tirzepatida (Zepbound). (1)

Estos medicamentos, que imitan una hormona (péptido similar al glucagón 1) que ayuda al cuerpo a ralentizar el vaciado del estómago, controlar los niveles de azúcar en sangre y suprimir el apetito -afirman los expertos-, mejoran además, la capacidad para hacer ejercicio y por ende la calidad de vida.

“Pueden incluso afectar el centro de recompensa del cerebro, la parte que te permite comer pastel de chocolate aunque estés lleno; lo que también puede disminuir las conductas adictivas como los antojos de alcohol, azúcar y nicotina”, sostiene la Dra. Carolina Apovian, especialista del Centro para el Control de Peso y el Bienestar del Brigham and Women’s Hospital. 

Han demostrado que pueden reducir significativamente el riesgo de muerte, por causas relacionadas con el corazón en personas con sobrepeso u obesidad, así como con enfermedades cardíacas (o enfermedades cardíacas y diabetes, según el medicamento). 

Respecto a cómo se toman dichos fármacos, cabe destacar que la mayoría se presentan en forma de inyecciones que se aplican a diario o semanalmente. Se introducen en un inyector que se presiona contra el abdomen o el muslo. Hasta el momento, los medicamentos están aprobados para la pérdida de peso únicamente en personas con diagnóstico de obesidad (Índice de Masa Corporal de 30 o más) o un rango superior de sobrepeso (IMC de 27 a 29,9), así como un problema médico relacionado con el exceso de peso, como presión arterial alta o colesterol alto. 

En marzo de este año, en Estados Unidos, se anunció que su programa de seguro médico gubernamental, Medicare, cubrirá esta nueva clase de medicamentos contra la obesidad –incluidos Wegovy y Ozempic (semaglutida)– para pacientes con riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque cardíaco. 

El precio de lista de Wegovy, por ejemplo, es de alrededor de 16 mil 200 dólares por un suministro de un año. Estos costos tan elevados, para muchas personas, han llevado a que se discuta en ese país, sobre los beneficios a largo plazo y la justificación para pagar ese gasto con dinero de los contribuyentes. (2)

Asimismo, el acceso a este tipo de medicamentos aprobados por la Agencia norteamericana de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) requiere la supervisión de un profesional médico.

En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) advirtió sobre el riesgo de automedicación. “El consumo sin supervisión médica de semaglutida y liraglutida puede causar daño renal, estreñimiento, mareos, taquicardia, infecciones y dolor de cabeza”. (3)

Por su parte la FDA y el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad de Córdoba, España, han dado a conocer reportes de farmacovigilancia en los que se notifica que algunos pacientes a quienes se suministraron medicamentos agonistas del receptor GLP-1 (fármacos para la diabetes y pérdida de peso) “desarrollaron pensamientos suicidas y conductas autolesivas”.

Ante la polémica que han causado estos nuevos medicamentos para controlar el sobrepeso y la obesidad, se siguen llevando a cabo intensos estudios y se espera que en los próximos años se modifiquen las recomendaciones sobre quiénes deberían utilizarlos y cómo. Es muy probable que se identifiquen nuevos grupos de personas que podrían beneficiarse de ellos o, por el contrario, personas que podrían correr un riesgo mayor de sufrir efectos secundarios a causa de su uso.

Cabe señalar que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una enfermedad crónica que impacta de manera negativa en la vida de quien la padece, y que puede provocar resistencia a la insulina, hipertensión y dislipidemia, al tiempo que está asociada con complicaciones como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. (4)

Fuentes

  1. Questions and answers about the new anti-obesity medications. Harvard. https://www.health.harvard.edu/staying-healthy/questions-and-answers-about-the-new-anti-obesity-medications
  2. Can Ozempic be a breakthrough drug and overpriced at the same time?. VOX https://www.vox.com/future-perfect/2024/4/3/24119220/ozempic-wegovy-weight-loss-medicare-coverage-price
  3. Cofepris advierte sobre riesgos de automedicación con fármacos para bajar de peso: se asocia con depresión e ideas suicidas. Cofepris. https://www.gob.mx/cofepris/articulos/cofepris-advierte-sobre-riesgos-de-automedicacion-con-farmacos-para-bajar-de-peso-se-asocia-con-depresion-e-ideas-suicidas
  4. Obesity and overweight. OMS. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
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