Cuidar la flora intestinal para envejecer mejor

  • Los hábitos alimenticios, cruciales para un intestino sano.
  • Para obtener una buena salud digestiva, se recomienda mantener una dieta variada; reducir el consumo de carne  

 procesada e ingerir grasas de buena calidad.

Los hábitos alimenticios poco saludables comprometen el desarrollo de una microbiota intestinal sana en la adultez, lo que sumado al deterioro de las funciones del tubo intestinal a lo largo de la vida, en mayor o menor medida, afectan el sistema inmunológico e inflamatorio y pueden influir en la longevidad de las y los individuos, además de contribuir a generar condiciones crónicas de salud durante la vejez.

Información consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) revela que la dieta es un factor preponderante en la preservación y cuidado de los microorganismos del intestino; en suma, nuestra microbiota modula el proceso de envejecer. (1)

Un estudio publicado en la Revista Española de Geriatría y Gerontología destaca que las personas que han podido envejecer de mejor forma mantienen bastante estable la composición de su flora intestinal entre la tercera y la séptima décadas de la vida, aun cuando la capacidad funcional de la misma disminuya. Asimismo, concluye que es posible modificarla en sentido positivo, actuando directamente a través de la dieta. (2)

Por otro lado y de acuerdo a diversos especialistas, es un hecho que la microbiota también resulta afectada por muchos otros factores, además de los cambios fisiológicos que ocurren con la edad, como pueden ser algunas enfermedades e igualmente por el empleo de determinados fármacos, fundamentalmente los antibióticos, pues estos disminuyen los microorganismos beneficiosos e incrementan los patógenos resistentes. 

Algunos padecimientos que afectan el tubo intestinal y que pueden modificar la composición de la microbiota son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn (inflamación intestinal); entre los metabólicos están la diabetes mellitus tipo 2 y la obesidad. Además, los cambios en el microambiente intestinal se han asociado a muchas enfermedades comunes, como las cardiovasculares, el síndrome del intestino irritable, la obesidad y el asma. (3)

En los últimos años, diversas publicaciones especializadas parecen demostrar que las leches fermentadas, principalmente el yogur, ejercen una influencia positiva en la calidad de vida en las personas de edad avanzada, incluso algunos estudios muestran que el mayor consumo de yogures se asoció a un menor desarrollo de síndrome metabólico en sujetos de alto riesgo cardiovascular.

Otros hallazgos destacan que la reducción de la diversidad de la flora intestinal y de sus capacidades metabólicas en edades avanzadas, tales como el bajo nivel de ácidos grasos, pueden conducir a incrementos del tiempo del tránsito intestinal (estreñimiento). (4) 

Al mismo tiempo, la microbiota es considerada como un nuevo factor implicado en el manejo del peso corporal, al participar en el metabolismo energético a través de la dieta y en la regulación del almacenamiento de la grasa corporal o en el control de la oxidación de los ácidos grasos. En contraste, parece ser que los cambios en los microorganismos o bacterias que se encuentran en el intestino también pueden jugar un papel decisivo en la anorexia nerviosa, con la grave pérdida de peso que se produce, incluso en los trastornos mentales (ansiedad y depresión) que se asocian. (5)

Ante tal escenario, expertos han recomendado que para obtener una buena microbiota intestinal y una salud digestiva se debe: evitar el estrés, el consumo de tabaco y alcohol, así como el sedentarismo; dormir lo suficiente; hacer ejercicio; mantener una alimentación diversa en frutas, verduras y fibra; reducir el consumo de azúcares refinados, grasas saturadas y carne procesada; incluir alimentos fermentados y grasas de buena calidad, además de cocinar de forma saludable. (6)

Fuentes:

1.- José Manuel Ribera Casado. “Microbiota intestinal y envejecimiento: ¿un nuevo camino de intervención?” Revista Española de Geriatría y Gerontología, Volumen 51, Issue 5, 2016, páginas 290-295. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0211139X16000147?casa_token=6ARSgspCXT8AAAAA:jeCntOz1sOj7l-p4NF4f3dXi-IvRTUr2cwUO6Ofp-zJP4Kt8S1xJuZFnDOBlZXSYs5YkrEb-yq3K

2.- Ibidem.

3.- Ibidem.

4.- Contreras AR, Cabrera RI. “Microbiota intestinal y envejecimiento”. Geroinfo. 2020;15(1).

https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=95980

5.- Juan Sebastián Domingo y Clara Sánchez Sánchez. “De la flora intestinal al microbioma”. Rev. Española de Enfermedades Digestivas. vol.110 no.1, Madrid, ene. 2018.

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082018000100009

6.- Fundación Española del Aparato Digestivo. “Una microbiota sana protege frente a gérmenes y refuerza el sistema inmunitario intestinal”. 29 de mayo de 2020.

https://www.saludigestivo.es/una-microbiota-sana-protege-frente-germenes-refuerza-sistema-inmunitario-intestinal/

¿Qué tan saludables son los bocadillos “saludables”?

  • Se han desarrollado productos supuestamente más nutritivos, pero que pueden contener más azúcares, sodio o grasas que otros.

Comer bocadillos entre comidas es un hábito saludable que aporta distintos beneficios, como controlar el hambre y mantener estable el metabolismo y el nivel de energía. Sin embargo, de acuerdo con información consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la clave está en el tipo de alimento y en la aportación nutricional o ingredientes críticos que contengan.

En ese sentido y ante la búsqueda constante de las personas por una mejor alimentación, se encuentran en el mercado diversos productos para satisfacer estas necesidades, los cuales suelen anunciarse como “saludables”, cuando en realidad pueden contener más azúcares, sodio o grasas que otros. 

Un estudio realizado por la Revista del Consumidor señala que las barras de cereal se han convertido en un snack de moda, fácil de llevar y que suele consumirse como refrigerio, donde la oferta es grande y las marcas comercializan distintas formulaciones: con trigo, maíz, avena, arroz, frutas secas, jarabe de maíz, miel, azúcar, soya, chocolate, amaranto, quinoa y chía, entre otros; no obstante algunas se exceden en azúcares y/o grasas, nutrientes de los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado disminuir su consumo. (1)

En este análisis realizado a 22 marcas se determinó el contenido total de sacarosa, glucosa, fructosa y lactosa debido a que es alto (hasta un 41 % por barra) y provienen de la adición de azúcar, mieles o jarabes, como el de alta fructosa o de agave u otros ingredientes.  Asimismo, se verificó el aporte calórico de las muestras, inclusive de las que dicen “sin azúcar adicionada”. Algunas sustituyen al azúcar por jarabe de agave, que proporciona el mismo aporte calórico que el azúcar (4 kcal por gramo), otras la sustituyen por polialcoholes (maltitol o sorbitol) equivalente a aproximadamente 2.4 kcal por gramo, mientras que otras añaden miel de abeja que aporta las mismas calorías que el azúcar.

Cabe destacar que una estrategia utilizada por algunas empresas de alimentos e identificada por especialistas es la de utilizar el término “saludable” en el etiquetado y promoción de productos que no lo son tanto.

En el mes de mayo de este año, en Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA), órgano encargado de regular, entre otras cosas, los alimentos, abrió un proceso público para que los expertos actualicen el uso de dicho calificativo, con la idea de que las fórmulas e ingredientes tengan, de manera probada, una efecto beneficioso para la salud. (2)

Sobre la ingesta de bocadillos, la Escuela de Salúd Pública de Harvard revela que hay varias motivaciones para comerlos: hambre, cultura social / alimentaria, por distracción, aburrimiento, inseguridad alimentaria, así como el marketing, siendo los consumidores emocionales y los que se encuentran bajo estrés psicológico quienes suelen comer bocadillos con mayor contenido calórico. (3)

En lo que se refiere a las recomendaciones para un buen bocadillo, diversos especialistas sostienen que una porción de éstos debería ser suficiente para satisfacer la necesidad, pero no al grado de interferir con el apetito en la comida o agregue demasiadas calorías. Una regla general es apuntar a alrededor de 150-250 calorías por bocadillo, lo cual equivale a una manzana con una cucharada de mantequilla de maní o un queso en tiras con 6 galletas integrales. 

Respecto a los hábitos que los mexicanos tienen al hacer un refrigerio o colación, la consultora en mercados Kantar destaca que el 33% de los hogares consume frutas al mediodía y el 21% lo hace a media tarde, mientras que para finalizar el día y después de cenar, comen un pan y lo acompañan con su bebida predilecta, ya sea caliente o fría. (4)

Fuentes:

  1. Revista del Consumidor. (2019). Barras de cereal. Oct. 2021, de PROFECO Sitio web: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/474901/ESTUDIO_DE_CALIDAD_BARRAS_DE_CEREAL.pdf
  2. Use of the Term Healthy on Food Labeling. https://www.fda.gov/food/food-labeling-nutrition/use-term-healthy-food-labeling
  3. The Science of Snacking  https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/snacking/
  4. Kantar. (2019). 33% de los mexicanos prefieren comer fruta al mediodía. Nov. 2021, de KANTAR Sitio web: https://www.kantar.com/latin-america/inspiracion/consumidor/33-de-los-mexicanos-prefieren-comer-fruta-al-mediodia

Más ansiosos y menos felices: resultado de lo que comemos

  • Pastelillos, helados, pizzas y hamburguesas en exceso podrían producir estrés y ansiedad.

A pesar de ser sabrosos y, en algunos casos, parecer reconfortantes, los productos ultraprocesados con alto contenido de grasas, sodio y azúcares, consumidos en exceso, podrían estar allanando el camino a mayor estrés y ansiedad y por ello, afectar la salud mental.

Lo anterior, lo advierte la investigación consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) en la que especialistas observaron que en el reciente contexto de la pandemia por Covid-19, las personas que aumentaron su ingesta de postres, galletas, tartas, brownies, rosquillas, helados, papas fritas, así como alimentos de restaurantes de comida rápida como McDonald’s, Burger King y Domino’s, alteraron sus rasgos cognitivos y de apetito, circunstancia que terminó por impactar perjudicialmente en su estado de ánimo. (1)

Una explicación, aportada por otro estudio llevado a cabo en Estados Unidos y publicado en el Journal of Medicinal Food revela la conexión primordial entre el intestino y el cerebro, la cual radica en la capacidad del primero para producir, a partir de una microbiota sana, neurotransmisores como son la dopamima y serotonina, los cuales influyen en el estado de ánimo. (2)

Bajo esa lógica, refieren los expertos, tener una nutrición balanceada con base en alimentos naturales como son frutas, vegetales, pescado, huevos, nueces, semillas, frijoles, legumbres y fermentados como el yogur, mejora la calidad de microbiota en el intestino y con ello la salud mental, circunstancia que se revierte cuando los excesos de grasas, sodio y azúcares alteran dichos componentes bacterianos.

Las investigaciones en la materia son recientes, siendo una de las pioneras la hecha en Australia y Nueva Zelanda de un ensayo denominado “Smiles”, de 2017, cuando especialistas dividieron en dos a un grupo de personas que padecían depresión clínica y que refirieron mantener una dieta occidental, es decir, consumían alimentos azucarados, carnes procesadas, bocadillos salados, y muy poca fibra, proteínas magras, o frutas y vegetales. (3)

Al primer grupo se les brindó una atención rutinaria en términos psicológicos y farmacológicos, mientras que al otro —además de esos dos aspectos— se les asignó un especialista en nutrición que les diseñó una dieta en donde de reemplazaron los pastelillos, dulces y comida rápida por alimentos integrales como nueces, frijoles frutas y legumbres. Se les alejó de los cereales dulces en el desayuno que cambiaron por avena y dejaron de comer embutidos.

Entre los resultados observados, destaca que, si bien ambos grupos tuvieron una mejoría por la oportuna atención, el grupo que acató la dieta redujo de forma sobresaliente sus niveles de estrés y ansiedad frente a quienes no modificaron su forma de comer.

En el campo conocido como psiquiatría nutricional destaca otro estudio, en donde se revela el vínculo entre los trastornos depresivos graves y la ingesta insuficiente de ácidos grasos omega-3, fundamental en el cuidado y desarrollo del sistema nervioso central. (4)

Y es que, a pesar de que la depresión es una condición extremadamente compleja y heterogénea se logró identificar una correlación entre el consumo de pescados y mariscos (fuentes de omega-3) con la protección contra la depresión posparto, el trastorno bipolar y el trastorno afectivo estacional, pues en los países de mayor ingesta de éstos la ideación suicida es, incluso, muy baja.

Entre otras fuentes originales de Omega-3 destacan los aceites de linaza, cáñamo, canola y nuez son, en general, fuentes ricas del omega-3 original.

Cabe destacar que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global, la depresión se ubica como la principal causa de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad, afectando más a la mujer que al hombre. (5)

Fuentes:

1.- COVID-19 Stress and Food Intake: Protective and Risk Factors for Stress-Related Palatable Food Intake in U.S. Adults Jennifer R. Sadler, Gita Thapaliya and Susan Carnell. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8000206/#B26-nutrients-13-00901

2.- The Gut Microbiome and the Brain. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4259177/

3.- A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression (the ‘SMILES’ trial). Felice N Jacka et al. BMC Med. 2017. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28137247/

4.- Omega-3 fatty acids and major depression: A primer for the mental health professional. Alan C Logan. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC533861/

5.- Depresión – WHO | World Health Organization. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

Afecta más a mujeres inseguridad alimentaria en el mundo

  • Una de cada tres mujeres en edad reproductiva a nivel mundial padece anemia.
  • En México, los índices de sobrepeso y obesidad son mayores en mujeres adolescentes y adultas que en hombres

La malnutrición en todas sus formas sigue constituyendo un desafío a nivel mundial y la prevalencia de la inseguridad alimentaria es más elevada entre las mujeres que entre los hombres, lo que significa que, en mayor proporción, ellas no tienen un acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes. Y aun cuando no necesariamente padecen hambre, se encuentran en alto riesgo de tener varias formas de malnutrición y mala salud. (1) 

De acuerdo a información consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la anemia en las mujeres y la obesidad en adultos también están aumentando en el mundo: una de cada tres mujeres en edad reproductiva padece anemia y, por otra parte, más de uno de cada ocho adultos son obesos. 

La desigualdad de género es un factor relevante para padecer hambre y pobreza, ya que se estima que el 60 por ciento de las personas que sufren de hambre crónica son mujeres y niñas. (2)

Por otra parte, en México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 sobre Covid-19 (Ensanut) indica que el 44.6% de las mujeres de 12 a 19 años padecen sobrepeso y obesidad, frente al 43.1% de los hombres. De igual manera, en la población mayor de 20 años, el 25.3% de las mujeres adultas tienen obesidad, frente al 22.3% de los hombres. (3)

Asimismo, la Ensanut refiere que el 17% de las mujeres de 20 años o más presentaron diagnóstico médico previo de hipertensión arterial, frente al 12.4% de los hombres de esa misma edad, en tanto que la prevalencia de diabetes total en la población femenina de ese grupo de edad fue del 15.8%, frente al 15.6% de la masculina. 

Más aún, a nivel mundial, las mujeres suelen ser quienes asumen la responsabilidad primordial en materia de seguridad alimentaria y nutrición en los hogares. Sin embargo, mujeres y niñas siguen sufriendo discriminación en el acceso a los alimentos y el control sobre los mismos —desde la fase de la producción hasta la del consumo—, a mejores medios de subsistencia, a la educación y a la atención de salud. (4)

A medida que se incrementa la inseguridad alimentaria en todo el orbe, las mujeres y las niñas son quienes corren un mayor riesgo de padecer hambre y malnutrición, y a menudo son las últimas en comer en sus hogares, de acuerdo a una reciente publicación del Global Nutrition Report. Estos factores contribuyen a que las mujeres tengan 9.3% más de probabilidades de tener bajo peso y un 36% de ser más obesas que los hombres. (5)

Se señala, de igual manera, que los efectos positivos del acceso a una buena nutrición, especialmente en los primeros 1.000 días de vida, rinden dividendos tanto a las personas como a la sociedad. Si bien la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres están asociados con una mejor nutrición infantil, la nutrición de la primera infancia también contribuye a una generación de mujeres fuertes y saludables.

También, este análisis destaca tres formas en que la nutrición igualitaria en materia de género beneficia a una sociedad: 1) Mejores resultados de salud (una buena nutrición puede proteger a las niñas incluso antes de que nazcan); 2) mayor logro en educación (el acceso a una buena nutrición permite que el cerebro de las niñas se desarrolle por completo e influye en su desempeño escolar), y 3) mayor participación económica (la desnutrición tiene un importante impacto en las perspectivas laborales de la mujer). 

La anemia en las mujeres de 15 a 49 años de edad constituye ahora un indicador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A escala mundial, el 29.9% de las mujeres de este grupo de edad padecía anemia en 2019. Sin embargo, los datos muestran diferencias regionales importantes, ya que más del 30% de las mujeres de África y Asia tenían esta afección, frente a solo el 14.6% de las de América septentrional y Europa. (6)

El empoderamiento de las mujeres se traduce, en algunos países, en el acceso a una mejor calidad de dieta nutricional.

Fuentes:

(1) Organización de las Naciones Unidas. (2019). Más de 820 millones de personas pasan hambre y unos 2000 millones sufren su amenaza. Oct. 2021, de ONU Sitio web: https://news.un.org/es/story/2019/07/1459231

(2) ONU Mujeres. (2012). Hechos y cifras acerca de las mujeres rurales Pobreza y hambre. Oct. 2021, de ONU Mujeres Sitio web: https://www.unwomen.org/es/news/in-focus/commission-on-the-status-of-women-2012/facts-and-figures#:~:text=La%20desigualdad%20de%20g%C3%A9nero%20es,Estrategia%20de%20G%C3%A9nero%20del%20PMA.

(3) Secretaría de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública. (2021). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020 sobre Covid-19 Resultados Nacionales. Oct. 2021, de Secretaría de Salud, INSP Sitio web: https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanutcontinua2020/doctos/informes/ensanutCovid19ResultadosNacionales.pdf

(4) Programa Mundial de Alimentos. (2015). Política en Materia de Género 2015-2020. Oct. 2021, de Programa Mundial de Alimentos Sitio web: https://documents.wfp.org/stellent/groups/public/documents/communications/wfp278098.pdf

(5) (1) Global Nutrition Report. (2021). Por qué es importante abordar la desnutrición para el empoderamiento de las mujeres. Oct. 2021, de Global Nutrition Report Sitio web: https://globalnutritionreport.org/blog/why-tackling-malnutrition-matters-womens-empowerment/

(6) FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS. (2021). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Oct. 2021, de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Sitio web: http://www.fao.org/3/cb5409es/cb5409es.pdf

El consumo excesivo de sodio puede ser letal

  • Productos cárnicos como tocino, jamón y salchichas, así como sopas instantáneas, pan de caja, mayonesas y quesos, entre los alimentos con mayor contenido de sal.
  • 1 de cada 4 adultos en México padece hipertensión arterial, principal padecimiento causado por ingesta excesiva de este nutriente; 40% de ellos desconoce tener esta enfermedad.

Ciudad de México a 6 de octubre del 2021.- Uno de los principales errores alrededor del consumo de sodio es considerar que es la sal agregada a la cocción de los alimentos la fuente principal de ingesta, cuando, en realidad, el 80% de este nutriente se consume en exceso por la vía de los alimentos procesados y ultraprocesados, así lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). (1)

En México, información consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) señala que los principales productos y alimentos que más aportan sodio a la dieta de los mexicanos son: los embutidos (salchichas, tocino y jamón), sopas instantáneas, pan de caja, pastelillos, tortillas de harina, quesos, leche, tortillas de maíz, además de salsa cátsup, salsa picante, salsas de soya, inglesa y sazonadores líquidos. (2)

Ante este panorama, especialistas consideran que dicha dieta, rica en productos con exceso de sodio es un factor de riesgo para el desarrollo de hipertensión arterial que sufren 1 de 4 adultos mexicanos. El 40% de esta población ignora estar padeciendo dicha enfermedad que puede derivar en problemas del corazón, como insuficiencia cardíaca e infartos, accidentes cerebrovasculares, daño en riñones, que provoca a su vez insuficiencia renal. (3)

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el 2020 las enfermedades del corazón se ubicaron como la primera causa de muerte en nuestro país, aún por encima del Covid-19, con 218 mil 885 personas fallecidas y con una tendencia en aumento, ya que en 2019, también como primera causa de muerte, se registraron 156 mil 041 decesos. (4)

Un estudio publicado en la Revista del Consumidor del mes de julio de este año enlistó algunos de los productos ultraprocesados que en su elaboración adicionan sal y aditivos que elevan el contenido de sodio y que forman parte de las categorías de botanas, productos enlatados, conservas, galletas, cereales, tortillas de harina y hasta mayonesas que exceden las cantidades normales de sodio. (5)

Asimismo, destaca que entre los productos ultraprocesados con los que se debe tener mayor cuidado por su exceso de sodio, se encuentran en la categoría de botanas: Takis, Cheetos Churrumais, Doritos Nacho, Fritos, Totis Donitas, Runners, mientras que en cacahuates: Hot Nuts, Mafer, Karate. Además también cereales para el desayuno contienen exceso de sodio, como son Cinnamon Toast Crunch, Lucky Charms, Cocoa Pebbles, Honey bunches of oats. En las galletas están las Saladitas, Emperador, Animalitos, Marías Doradas. En la categoría de atún envasado con exceso de sodio están Atún Dolores, Calmex, El Dorado.

De igual manera, la investigación alerta sobre 80 productos en diferentes categorías que hoy en día deben tener visible el sello de “Exceso de sodio” en sus empaques con base en la última modificación a la norma NOM-051-SCFI/SSA-2010 en donde se estipula que aquellos ultraprocesados que tengan mayor o igual a 350 mg de sodio por 100 ml o 100 g deben ostentar dicha señal de advertencia.

Respecto a las recomendaciones generales de consumo de sodio, la OMS indica que la ingesta inferior a 5 gramos diarios en el adulto contribuye a disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio y con ello evitar 2.5 millones de defunciones prematuras a nivel global. (6)

De tal suerte que, diversos especialistas consideran que las estrategias para disminuir su consumo no deben limitarse únicamente a la sal añadida de forma individual, sino también a fomentar su reducción en las fórmulas de los alimentos industrializados, que consumen, con más frecuencia, las y los mexicanos. (7)

Fuentes:

1.- “Reducir el consumo de sal” Sitio oficial de la Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/salt-reduction

2.- “Fuentes dietéticas que aportan mayor contenido de sodio a la dieta de los adultos mexicanos y patrones asociados: análisis de la ENSANUT 2012” Instituto Nacional de Salud Pública. León Estrada, Sandra Elizabeth.  https://catalogoinsp.mx/files/tes/054161.pdf

3.- “Hipertensión y COVID-19” Instituto Nacional de Salud Pública. Piña-Pozas M, Araujo-Pulido G, Castillo-Castillo. https://www.insp.mx/avisos/5398-hipertension-arterial-problema-salud-publica.html

4.- Características de las defunciones registradas durante el 2021. INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/DefuncionesRegistradas1Trim2021.pdf

5.- Revista del Consumidor #533. Julio 2021. https://www.profeco.gob.mx/revista/RevistaDelConsumidor_533_Julio_2021.pdf

6.- “Hipertensión” Sitio oficial de la Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/health-topics/hypertension#tab=tab_1

7.- León Estrada, E. (2014). Fuentes dietéticas que aportan mayor contenido de sodio a la dieta de los adultos mexicanos y patrones asociados: análisis de la ENSANUT 2012. Instituto Nacional de Salud Pública, México. https://catalogoinsp.mx/files/tes/054161.pdf

El sedentarismo, una práctica de alto riesgo

  • 6 de cada 10 mexicanos admitieron haber tenido una vida sedentaria durante el 2020.

Permanecer horas en el sillón, en cama o sentado frente a una computadora, televisor o teléfono, aumenta hasta en un 80% las posibilidades de padecer cáncer, además de que se amplían los riesgos de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, así como obesidad y sobrepeso. (1)

Estudios consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO) demuestran que ponerse de pie y moverse cada 30 minutos (durante aproximadamente tres minutos), puede disminuir los impactos en la salud que provocan el permanecer sentado. Los expertos señalan que subir varios tramos de escaleras, hacer saltos o sentadillas o incluso dar tan solo 15 pasos durante estos mini descansos mejora el control del azúcar en la sangre. (2)

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en sus resultados del Módulo de Práctica Deportiva publicado en enero del 2021, el 61.1% de los mexicanos mayores de 18 años declaró ser inactivo físicamente. De este grupo, 71.7% alguna vez realizó práctica físico-deportiva mientras que 28.3% nunca ha realizado ejercicio físico. Por sexo, 43.8% de los hombres declaró realizar deporte o ejercicio físico en tiempo libre, en tanto que para las mujeres la proporción es de 34.4 puntos porcentuales. (3)

En dicho contexto mexicano, destaca el vínculo que existe entre la escolaridad con la práctica de la actividad física: entre los mayores de edad que no concluyeron la educación básica sólo el 25.7% son activos; mientras que aquellos que tienen algún grado de educación superior la proporción alcanza 51.5 %. Entre las principales razones que dieron para no ejercitarse físicamente están la falta de tiempo (44.4%), problemas de salud (19%) y cansancio por el trabajo (15.4%).

Por su parte, la organización canadiense The Sedentary Behaviour Research Network califica el comportamiento sedentario como cualquier estado de vigilia que se caracteriza por un gasto de energía casi nulo en una postura sentada, reclinada o acostada. Los comportamientos sedentarios comunes incluyen ver televisión, jugar videojuegos, usar la computadora, conducir automóviles y leer, al tiempo que advierte que un estudio en donde siguieron por 12 años a 17 mil adultos canadienses encontró que aquellos que pasaban la mayor parte del tiempo sentados tenían un 50% más de probabilidades de morir prematuramente, que aquellos que mantenían actividad física. (4)

Aunado a ello y no obstante el grave impacto dañino a nivel físico, el sedentarismo también provoca depresión. Una investigación demostró que un aumento significativo en mirar televisión de forma pasiva y sedentaria podría aumentar el riesgo de sufrir este padecimiento de salud mental, por lo que la recomendación de mantenerse activos también está orientada a mantener la salud mental.  (5)

Ante dicho panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció, desde 2010,  recomendaciones mundiales sobre la actividad física para la salud que incluyen intervenciones para la prevención primaria de las enfermedades no transmisibles (ENT).

Las estimaciones, desde el 2012, indican que el incumplimiento de dichas recomendaciones de la OMS han llevado a más de 5 millones de muertes a escala mundial cada año, por enfermedades relacionadas al sedentarismo. (6)

Fuentes:

1.- Association of Sedentary Behavior With Cancer Mortality in Middle-aged and Older US Adults. https://jamanetwork.com/journals/jamaoncology/article-abstract/2767093

2.- Three weeks of interrupting sitting lowers fasting glucose and glycemic variability, but not glucose tolerance, in free-living women and men with obesity | American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism. https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/ajpendo.00599.2020

3.- Resultados del Módulo de Práctica Deportiva 2020. Comunicado de Prensa, Enero 2021. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/mopradef2020.pdf

4.– What is Sedentary Behaviour?. The Sedentary Behaviour Research Network (SBRN).

5.- Sedentary behaviors and risk of depression: a meta-analysis of prospective studies. Yuchai Huang, Liqing Li, Yong Gan, Chao Wang, Heng Jiang, Shiyi Cao & Zuxun Lu. Translational Psychiatry. volume 10, Article number: 26 (2020). https://www.nature.com/articles/s41398-020-0715-z

6.- Directrices de la OMS sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño para menores de 5 años. 2019. https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/51805/9789275321836_spa.pdf?sequence=5&isAllowed=y

Afectó pandemia ingresos, salud y alimentación durante 2020

  • El número de mexicanos que no pudieron adquirir productos de la canasta alimentaria, aun destinando todo su ingreso, aumentó de 17.3 a 21.9 millones de personas entre 2018 y 2020.
  • A nivel mundial, 1 de cada 3 personas no tuvieron acceso a una nutrición adecuada durante el 2020.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los hogares en el país sufrieron durante el 2020 una reducción en sus ingresos de 5.8% (2), circunstancia a la que se sumó un aumento, durante 12 meses continuos, en los precios de los alimentos a nivel global, desde mayo del año pasado, según reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (3)

La información de la ENIGH, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), destaca que si bien el rubro de alimentos, bebidas y tabaco fue el que representó el mayor gasto tanto en 2018 como en 2020, fue en este último año en donde se identificó una caída de 5.9%, panorama que se explica por la pérdida del trabajo como principal fuente de ingresos, siendo nuestro país uno de los miembros la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) más perjudicados al pasar de manera acelerada de una tasa de desempleo del 3.6% en febrero del 2020 a 5.5% en junio del mismo año. (4)

Aun con menos ingresos, durante el 2020 cada hogar destinó, en promedio y de manera mensual, seis mil pesos a dicho rubro, en donde se priorizó la carne, seguido de cereales; disminuyó la compra de lácteos y sus derivados y se registró un ligero aumento en adquisición de azúcar y mieles, así como tés, café y chocolate. (5)

Por su parte, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) presentó las estimaciones de pobreza en el país 2018-2020, en donde señala que el porcentaje de la población en pobreza aumentó de 41.9% a 43.9%, mientras que el número de personas en esta situación pasó de 51.9 a 55.7 millones.  De estas, el número de mexicanas y mexicanos que aun destinando todo su ingreso a la compra de alimentos no pudo adquirir los productos de la canasta alimentaria, aumentó de 17.3 a 21.9 millones de personas durante este periodo. (6)

Sin embargo, un estudio de la firma especializada en investigación de mercados, Ipsos, permite avizorar los cambios de hábitos alimenticios en el país durante el 2020, ya que en un comparativo entre 30 países, México ocupó el primer lugar en aumento de peso promedio con 8.5 kilos, por encima de Arabia Saudita con 8 kilos; Argentina con 7.9 kilos y Perú con 7.7 kilos. El promedio mundial fue de 6.1 kilogramos extra. (7)

Asimismo, en el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” publicado por la FAO, se señala que la prevalencia de la desnutrición aumentó en los últimos dos años, al pasar de 8.4% a 9.9%, lo que significa que entre 720 y 811 millones de personas a nivel mundial enfrentaron hambre durante el 2020; al tiempo que los altos costos que representa mantener una dieta saludable y la desigualdad económica provocaron que el año pasado 1 de cada 3 personas en el orbe no tuviera oportunidad a una nutrición adecuada. (8)

Fuentes:

1.- #SanosEnCasa: alimentación saludable. OMS.

https://www.who.int/es/campaigns/connecting-the-world-to-combat-coronavirus/healthyathome/healthyathome—healthy-diet#:~:text=Coma%20todos%20los%20d%C3%ADas%20una,%2C%20pescado%2C%20huevos%20o%20leche.

2.- Resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020.

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/enigh2020.pdf

3.- Los precios mundiales de los alimentos caen por primera vez en 12 meses. FAO.

http://www.fao.org/news/story/es/item/1415203/icode/

4.- OECD Employment Outlook 2021 : Navigating the COVID-19 Crisis and Recovery.

https://read.oecd-ilibrary.org/view/?ref=1099_1099153-rcytl59jvo&title=OECD-Employment-Outlook-2021-Mexico-EN&_ga=2.106925123.1342118696.1628181667-318848093.1628181666

5.- Resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2020.

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/EstSociodemo/enigh2020.pdf

6.- Estimaciones de pobreza dimensional 2018-2020. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval.

https://www.coneval.org.mx/SalaPrensa/Comunicadosprensa/Documents/2021/COMUNICADO_009_MEDICION_POBREZA_2020.pdf

7.- Actions & interventions for weight loss. Ipsos. January 2021. https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2021-01/actions-and-interventions-for-weight-loss.pdf

8. The State of Food Security and Nutrition in the World 2021. http://www.fao.org/3/cb4474en/online/cb4474en.html#chapter-5_1

Regreso a clases: mejor información alimentaria y más actividad física

  • En el país 1 de cada 20 menores de 5 años y 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años padece sobrepeso u obesidad.
  • Estratégico vigilar que la prohibición de la venta de comida chatarra al interior y exterior de planteles escolares se cumpla.

El sobrepeso y la obesidad son padecimientos multifactoriales que afectan en México a 1 de cada 20 menores de 5 años y a 1 de cada 3 entre los 6 y 19 años. (1)

Por ello, en medio del llamado a regresar a clases a más de 25 millones de escolares, resulta fundamental incentivar la actividad física; mejorar la educación alimentaria (para tomar mejores decisiones, consumir porciones adecuadas y sin excesos); prestar atención a la salud mental de las y los menores, que por meses han estado confinados a causa de la pandemia, así como vigilar que la prohibición de venta de comida chatarra, tanto al interior como al exterior de los planteles, se cumpla.

De los 38 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), son las niñas y niños mexicanos los más propensos a sufrir sobrepeso y obesidad, con una tasa de 37.7% y 31.4%, respectivamente (2), circunstancia que los hace mayormente vulnerables a diversas afecciones crónicas, incluida la diabetes tipo 2. (3)

Información de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), advierte que uno de los varios factores que provoca el desarrollo del sobrepeso y obesidad en este grupo poblacional es el desbalance que deriva de un consumo excesivo de calorías a partir de productos ultraprocesados con azúcares, sodio y grasas añadidos. (4)

Un estudio dirigido por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en la revista científica The Lancet, sostiene que el número de niños y adolescentes obesos (de 5 a 19 años) en todo el mundo se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas y que, de continuar la tendencia, para 2022 habrá más niños y adolescentes obesos que con un peso moderado o gravemente inferior al normal. (5)

Ante este panorama, es primordial mejorar la educación alimentaria entre los escolares y sus padres con la finalidad de crear conciencia respecto a cómo mantener una dieta equilibrada que, a consideración de la OMS, debe contemplar -de ser posible todos los días- frutas y verduras, así como alimentos frescos y naturales variados como trigo, maíz o arroz, lentejas o frijoles y algún alimento de origen animal, por ejemplo carne, pescado, huevos o leche. (6)

Respecto a la actividad física, el organismo internacional recomienda incentivarla toda vez que contribuye a la prevención y gestión de enfermedades no transmisibles, reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad, mejora las habilidades de razonamiento, aprendizaje y juicio, al tiempo que también asegura el crecimiento y el desarrollo saludable de niñas, niños y jóvenes.(7)

Cabe señalar que estas medidas son parte de las acciones que las autoridades, iniciativa privada y ciudadanía deben impulsar para atajar el  problema del sobrepeso y la obesidad, que deteriora la salud y es, en muchos casos, la antesala de otros padecimientos como enfermedad isquémica del corazón, hipertensión, dislipidemias, daños cerebrovasculares y cáncer. (8)

Fuentes:

1.- Salud y nutrición en niños y niñas. UNICEF.

https://www.unicef.org/mexico/salud-y-nutrici%C3%B3n#:~:text=1%20de%20cada%2020%20ni%C3%B1as,norte%20y%20en%20comunidades%20urbanas

2.- Health at a Glance 2019. OCDE-México.

https://www.oecd.org/mexico/health-at-a-glance-mexico-ES.pdf

3.- Salud y nutrición en niños y niñas. UNICEF.

https://www.unicef.org/mexico/salud-y-nutrici%C3%B3n#:~:text=1%20de%20cada%2020%20ni%C3%B1as,norte%20y%20en%20comunidades%20urbanas

4.- Buenas prácticas para el control y la reducción del sobrepeso y obesidad en escolares: Casos en escuelas primarias de México. FAO.

http://www.fao.org/3/CA2111ES/ca2111es.pdf

5.- La obesidad entre los niños y los adolescentes se ha multiplicado por 10 en los cuatro últimos decenios. Comunicado OMS.

https://www.who.int/es/news/item/11-10-2017-tenfold-increase-in-childhood-and-adolescent-obesity-in-four-decades-new-study-by-imperial-college-london-and-who

6.- #SanosEnCasa – Alimentación saludable. OMS

https://www.who.int/es/campaigns/connecting-the-world-to-combat-coronavirus/healthyathome/healthyathome—healthy-diet#:~:text=Coma%20todos%20los%20d%C3%ADas%20una,%2C%20pescado%2C%20huevos%20o%20leche

7.- Organización Mundial de la Salud. (2021). Actividad Física. Ago. 2021, de OMS Sitio web:

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/physical-activity

8.- La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su prevención y control 190607 obesidad Juan Ángel Rivera Dommarco, Mónica Arantxa Colchero Aragonés, Mario Luis Fuentes, Teresita González de Cosío Martínez, Carlos A. Aguilar Salinas, Gonzalo Hernández Licona, Simón Barquera.

https://www.insp.mx/resources/images/stories/2019/Docs/190607_978-607-511-179-7.pdf

Resolver problemática de sobrepeso y obesidad: un compromiso de gobierno, iniciativa privada y ciudadanía

• Avanzar hacia un México con ciudadanos más sanos requiere de la sinergia de los distintos actores sociales, políticos y económicos.

• Estratégico sumar “Días por la salud”; concientizar sobre el daño que produce el consumo en exceso de alimentos ultraprocesados.

Contener y combatir de fondo la problemática del sobrepeso y la obesidad en México, así como su impacto negativo en la salud, exige un esfuerzo conjunto de todas y todos los mexicanos: gobierno, iniciativa privada y ciudadanía, que permita establecer metas y objetivos estratégicos a fin de consolidar las ventajas de mantener una vida activa y saludable.

Estos padecimientos, al tener un origen multifactorial y ser resultado de prácticas y factores de riesgo que pueden ser de carácter inmediato (a nivel individual), intermedio (en el entorno de los individuos) y básicos o estructurales (a nivel macro), y que ocurren en diferentes etapas a lo largo del curso de vida (la gestación, los primeros años de vida y en la adultez) deben ser abordados, para una mayor eficacia, de forma integral y a partir de acciones colaborativas. (1)

Las consecuencias de que 7 de cada 10 mexicanos sufran esta condición son variadas y pueden verse reflejadas en varios ámbitos. Por ejemplo, ambos padecimientos aumentan el riesgo de tener otras enfermedades como diabetes mellitus, enfermedad isquémica del corazón, hipertensión, dislipidemias, enfermedades cerebrovasculares y cáncer. (2)

Aunado a ello, conforme al reporte “Impacto económico del sobrepeso y la obesidad en México 1999-2023”, en 2017, 201 mil 549 mexicanos murieron por enfermedades originadas por estos dos padecimientos. Y de acuerdo a estimaciones de la Secretaría de Salud, el costo total de la obesidad alcanzaría los 272 mil millones de pesos para el año 2023. (3)

Bajo este panorama, el reciente anuncio de autoridades locales y federales, de nuestro país, de establecer un programa dirigido a la mejora de la salud de los ciudadanos desde un enfoque integral es un paso en la dirección correcta.

De acuerdo a especialistas consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), establecer el “Día sin bebidas endulzantes” resulta una medida que podría fortalecerse al convertirse en “Días por la salud”; es decir, días específicos de la semana para concientizar sobre el daño que produce el exceso de calorías, sodio, grasas trans, azúcar, grasas saturadas, así como edulcorantes y otros ingredientes artificiales que contemplan las 21 categorías de alimentos ultraprocesados que señala la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Hoy más que nunca, la sociedad en su conjunto debe sumar esfuerzos para acabar con la pandemia de sobrepeso y obesidad que tanto ha vulnerado la salud de millones de mexicanas y mexicanos, y que ha significado un gran riesgo en el contexto de la Covid-19.

Como lo refiere la Organización Mundial de la Salud (OMS), la complejidad de la problemática exige, además de la vigilancia en la aplicación de las leyes ya establecidas en la materia, como la que regula la venta de este tipo de productos al interior y exterior de espacios escolares; condiciones sociales y económicas para mantener actividad física periódica y opciones alimentarias asequibles y accesibles para todos y sin distinción alguna. (4)

Fuentes:

1.- La obesidad en México. Estado de la política pública y recomendaciones para su prevención y control 190607 obesidad Juan Ángel Rivera Dommarco, Mónica Arantxa Colchero Aragonés, Mario Luis Fuentes, Teresita González de Cosío Martínez, Carlos A. Aguilar Salinas, Gonzalo Hernández Licona, Simón Barquera. https://www.insp.mx/resources/images/stories/2019/Docs/190607_978-607-511-179-7.pdf

2.- Ibidem.

3.- Cámara de Diputados. (2021). Costo total de la obesidad alcanzaría los 272 mil millones para 2023. Agosto, 2021, de Cámara de Diputados Sitio web: http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Boletines/2019/Marzo/31/1315-Costo-total-de-la-obesidad-alcanzaria-los-272-mil-millones-para-2023-plantea-Mora-Garcia-atacar-este-trastorno#:~:text=Conforme%20al%20reporte%20Impacto%20econ%C3%B3mico,originadas%20por%20estos%20dos%20padecimientos.

4.- Obesidad y sobrepeso. Organización Mundial de la Salud.https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

La obsesión por comer “sano” también puede causar daños a la salud

  • El interés por una alimentación sana se convierte en ortorexia cuando el entusiasmo por los alimentos saludables se transforma en obsesión.
  • Este  padecimiento tiene el riesgo de provocar deficiencias nutricionales, complicaciones médicas en general y una mala calidad de vida.

Desnutrición, anemia, osteoporosis, problemas cardiovasculares y hasta la muerte son algunas de las consecuencias a la salud que puede producir la ortorexia nerviosa, cuadro obsesivo-compulsivo caracterizado por una preocupación extrema hacia la selección de alimentos considerados saludables.

De acuerdo con investigaciones consultadas por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), este desorden alimenticio, aun cuando está motivado por el deseo de alcanzar una salud óptima, tiene el riesgo de provocar deficiencias nutricionales, pérdidas de peso mayores de lo normal, complicaciones médicas en general y una mala calidad de vida, derivados de una dieta que omite importantes grupos alimenticios. (1)

El término ortorexia nerviosa (del griego “ortho”, que significa recto o correcto; y “orexi”, apetito) fue acuñado, en 1997, por el médico Steven Bratman. Según el científico, la predilección por una alimentación sana no se convierte en enfermedad hasta que el entusiasmo por este tipo de alimentos se transforma en obsesión, de manera que pensar en la comida sana puede convertirse en el tema central de casi todos los momentos del día y ser la fuente principal de autoestima, valor y significado para la persona. (2)

El autoexamen de Bratman alerta sobre la posibilidad de tener la enfermedad, si se responde afirmativamente a cualquiera de estos seis cuestionamientos: 1) Dedico tanto tiempo a elegir y preparar alimentos saludables que esto interfiere con otras facetas de mi vida. 2) Cuando ingiero cualquier alimento que considero poco saludable, me siento ansioso, culpable, impuro. 3) Mi sensación personal de paz, felicidad, alegría, seguridad y autoestima depende excesivamente de la pureza y corrección de lo que como. 4) A veces me gustaría relajar mis reglas autoimpuestas de “buena comida” para una ocasión especial, pero no puedo. 5) Con el tiempo, he ido eliminando más alimentos y ampliando mi lista de reglas alimentarias para mejorar los beneficios en mi salud. 6) Seguir mi dieta saludable me ha hecho perder más peso de lo adecuado y he presentado signos de malnutrición como caída del cabello o pérdida de la menstruación. (3)

El interés por el estudio de dicho padecimiento ha aumentado en las últimas dos décadas, sobre todo por el incremento en los casos detectados. La Organización Mundial de la Salud estima que 28% de la población mundial padece tal alteración (4), la cual hasta el momento no es considerada como un trastorno psiquiátrico. Básicamente, el debate se ha centrado en definirla, ya sea como una conducta obsesiva-compulsiva, una variante de un trastorno alimentario, una nueva conducta alimentaria o simplemente una actitud culturalmente influenciada, en lugar de una enfermedad (5).

Es fundamental hacer mención del factor socioeconómico ya que la ortorexia promueve los productos orgánicos y su costo asciende incluso hasta el triple que los alimentos comunes, esto nos indica que las personas que presentan rasgos o el trastorno como tal, cuentan con un nivel de solvencia económica estable, según concluyeron expertos de la UNAM en un estudio. (6) 

Investigaciones recientes revelaron que quienes tienen el padecimiento presentan una inquietud o fijación por el impacto de la calidad y composición de la comida en su salud física y/o emocional, además de que se abstienen en forma rigurosa de los alimentos que les parecen “insanos”, como los productos que contienen cualquier tipo de grasa, conservantes, aditivos alimentarios, productos animales u otros ingredientes considerados por el sujeto como poco benéficos para su cuerpo, y se obsesionan por consumir una dieta nutricionalmente equilibrada debido a su preocupación acerca de la “pureza” de los alimentos. Aunado a ello, las personas ortoréxicas no manifiestan interés por su peso o por su apariencia física, sino por tener una dieta percibida como promotora de la buena salud. (7)

La emaciación (adelgazamiento patológico) es común entre los seguidores de ciertas dietas saludables, como la de comida cruda, y a veces puede llegar a los extremos de la anorexia nerviosa. De hecho, la ortorexia llevada al extremo es tan peligrosa como la anorexia. Sin embargo, la motivación subyacente es diferente. Mientras que una persona anoréxica quiere principalmente perder peso, una ortoréxica busca sentirse pura. En cualquiera de los casos, ambas condiciones pueden llevar a la muerte. (8)

Mientras que la anorexia afecta sobre todo a mujeres blancas, jóvenes o muy jóvenes, de clase media, la ortorexia parece un poco menos discriminatoria en cuanto a la edad y la raza, según los estudios realizados hasta la fecha, aunque el criterio económico (clase media o alta) parece relativamente estable. Sin embargo, la distribución por sexos de los comportamientos ortoréxicos es, por ahora, una cuestión sin resolver. (9)

Las personas con esta enfermedad pueden ser tratadas con éxito mediante una combinación de terapias cognitiva-conductuales, psicoeducación y tratamiento farmacológico, con la intervención de un equipo multidisciplinario. (10)

Fuentes:

  1. Laura Parra-Fernández (2018). Riesgo de ortorexia: adaptación y validación al español del cuestionario (Ortho 15). Tesis doctoral. Universidad de Castilla-La Mancha, España. Enlace: https://ruidera.uclm.es/xmlui/bitstream/handle/10578/20453/TESIS%20Parra%20Fern%C3%A1ndez.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  2. Steven Bratman. “Healthy Eating vs. Orthorexia”. 26 de marzo de 2017. Orthorexia.com. Enlace: http://www.orthorexia.com/
  3. Steven Bratman. “The Authorized Bratman Orthorexia Self-Test”, 8 de junio de 2017. Orthorexia.com. Enlace: http://www.orthorexia.com/
  4. “Ortorexia, trastorno de tipo alimentario”. Boletín de prensa de la Secretaría de Salud del Gobierno de México, 18 de julio de 2013. Enlace: https://www.gob.mx/salud/prensa/ortorexia-trastorno-de-tipo-alimentario
  5. Anna Brytek-Matera, María Dolores Onieva-Zafra, María Laura Parra-Fernández, Anna Staniszewska, Justyna Modrzejewska and Elia Fernández-Martínez. “Evaluation of Orthorexia Nervosa and Symptomatology Associated with Eating Disorders among European University Students: A Multicentre Cross-Sectional Study”. Nutrients 2020, 12, 3716; Enlace: https://www.mdpi.com/2072-6643/12/12/3716
  6. Jesús Silva Bautista, Miriam Montes Soria y Ángel de Jesús Silva Reyes. “Rasgos de Ortorexia en Estudiantes de Nivel Bachillerato de Escuelas Pública y Privada”. Revista Electrónica de Psicología de la FES Zaragoza-UNAM Vol.4, No.8. 2014. Enlace: https://www.zaragoza.unam.mx/wp-content/Portal2015/publicaciones/revistas/rev_elec_psico/vol4_no2.pdf
  7. Thomas M. Dunn & Steven Bratman. “On orthorexia nervosa: A review of the literature and proposed diagnostic criteria”. Eating Behaviors, Volume 21, 2016, Pages 11-17. Enlace: https://doi.org/10.1016/j.eatbeh.2015.12.006
  8. Steven Bratman. “Fatal Orthorexia”. Diciembre 2003. Orthorexia.com. Enlace: http://www.orthorexia.com/original-orthorexia-essay/fatal-orthorexia/
  9. Hanganu-Bresch C. “Orthorexia: eating right in the context of healthism”. Medical Humanities 2020; 46:311-322. Enlace: https://mh.bmj.com/content/46/3/311
  10. Ibidem. María Laura Parra-Fernández, 2018.